martes, 19 de febrero de 2013

Pues eso.

Te quiero. 
Te quiero por tus sonrisas, por tus caricias, por tus gestos, por tus palabras, por esas tonterías que podríamos estar diciéndonos todo el día.
Te quiero por tu chulería, pero también por tu ternura.
Te quiero por cada abrazo a destiempo.
Te quiero por cada beso inesperado, y también por los más deseados. 
Te quiero por el calor que me das, y por el frío también.
Te quiero sin compromiso, sin celos, sin faltas de ortografía. 
Te quiero por tu cabezonería, y por tu seguridad.
Te quiero por tu amor propio y por tu ego también.
Te quiero por cada uno de los días que hemos pasado juntos, y por todos los que nos quedan por pasar.
Te quiero con tus miedos y con tu valor. 
Te quiero con tus ideales y con tu pensamiento. 
Te quiero con tus gustos y con tus disgustos.
Te quiero por quien eres y por quien puedes llegar a ser.
Te quiero tal y como eres y aunque piensas y eres totalmente diferente a mi, no te cambiaría nada. No te pido más de lo que me puedes dar, o de lo que me quieras dar. Pues es tu elección entregar tu corazón y no la mía.
No intentes cambiarme, solo te pido eso. Si lo haces, algún día perderé el miedo a que lo hagas, y me relajaré. Y seré yo misma de verdad, sin miedos, sin tensiones. Podré dejarme llevar un poco más y no temeré convertirme en alguien que nunca quise ser. Quiéreme, tal y como soy, y respétame, y entonces seré feliz. Quizá sea un poco complicado entenderme. Soy consciente de ello, relájate, sé quien eres y confía en mi, sobretodo eso. No te pido que creas al 100 % cada palabra que salga de mi boca como si fuera una religión, pero confía en que soy bastante sincera, y que no te voy a mentir. Son pequeños detalles que voy a pedirte, puesto que nos pusimos a reflexionar el otro día sobre lo que esperamos del otro. Yo solo te pido esto, nada más. Lo demás lo dejo a tu libre elección. Está en tu mano hacerme feliz, y ser feliz conmigo. Poco a poco podemos construir un mundo juntos, pero al tiempo al tiempo, no te aceleres, no hay prisa. Teemos todo el tiempo del mundo.

lunes, 11 de febrero de 2013

Otro texto más.

No sé qué me pasa últimamente. Los nervios se están apoderando de mí aunque trate de evitarlo. Duermo mal por las noches, me duele el estómago, me mareo en el bus... 
Vale, sé que lo estoy pasando mal por los estudios. Porque he fracasado estrepitosamente en las anteriores asignaturas, y las nuevas no es que tengan mejor pinta. Nada más saber las notas de los exámenes nos embarcamos en otras nuevas que pintaban mucho peor que las anteriores y supongo que eso ha podido un poco conmigo. Me he confiado y lo sé. En parte es culpa mía, pero lo cierto es que me he esforzado, quizá no todo lo que puedo, pero he sido constante, y he hecho más de lo que solía hacer. Así que me da rabia porque he suspendido las que más me gustaban, y sin embargo, he aprobado las que pensaba que iba a suspender. Los cálculos que hice fueron erróneos, vale, lo asumo, sigo adelante y espero a la siguiente convocatoria. Pero nada más asumir esto, me he dado de frente con unas nuevas asignaturas que parecen imposibles, es que ninguna parece asequible, todas tienen bastante dificultad, por no hablar ya de los trabajos en grupo. 
Ese tema, lo había dado por superado, y lo había apartado de mi mente, pero lo cierto es que vuelve otra vez el mismo problema. Con las nuevas asignaturas tengo que buscarme un grupo de trabajo de una vez, porque no puedo hacer todo sola, porque necesito la ayuda de los demás para que las cosas salgan mejor y porque aunque quiera hacerlo por mi cuenta, no se puede. Así que la situación cada vez se vuelve más tensa para mi, porque los grupos de gente ya están hechos y yo, sobro. Como siempre, soy la chica solitaria de clase, a la que todos miran al pasar. No quiero ni imaginarme la idea que tendrán de mi, pero sé que sea la que sea, no me va a ayudar a hacer amigos precisamente. Así que cada vez que los profesores enumeran la cantidad de trabajos que vamos a tener que hacer y exponer, me pongo muy tensa. 
La verdad es que me gusta darle poca importancia al asunto de la soledad. Pienso que son unas cuantas horas al día, y no lo veo tan grave, ni tan difícil de soportar, pero lo cierto es que no se puede ir por la vida así. Como bien he estudiado, el ser humano, es un ser social, y por tanto necesita del otro. Y en la universidad os puedo asegurar que es muy cierto. La unión del grupo es la que determina el éxito. 
Así que aquí estoy yo, superando un día más, con mis traumas, mi soledad, mis nervios, y mis ganas de desaparecer del mapa. Estoy harta de escribir textos de este tipo, por los que me lean más que nada. Pero tenéis que entender que necesito desahogarme por algún sitio, y este blog, está para eso.