jueves, 29 de septiembre de 2011

Y hoy, para variar, me siento igual que siempre. Ya empieza el estress, el dolor de cabeza, la depresión etc etc etc.
Siento hacer siempre el mismo tipo de entradas pero necesito escribirlo, necesito sacarlo fuera para que deje de atormentarme. Siento que no tengo fuerzas. Yo siempre me he caracterizado por mi fuerza de espíritu, me encantan las dificultades, solo me hacen más fuerte, una vez que las he superado. Cuando algo me preocupa, le doy mil vueltas hasta encontrar la solución y lucho por hacer las cosas como yo quiero, por conseguir lo que me propongo y generalmente, no decaigo hasta conseguirlo. Esta vez, parece que empiezo a flaquear; no sé si esta vez me voy a rendir, no me veo capaz de fracasar. No sé si lo aguantaría. Tengo miedo de poner todo mi empeño y que no sirva para nada, siento que voy a fallar, que no voy a poder, y todo eso me da ganas de tirarme al suelo a patalear como una loca. Quiero poder, quiero luchar y que sirva para algo. Sé que no va a ser nada fácil pero, ¿ Es mucho pedir, que ya que me esfuerzo sirva para algo? Solo pido no esforzarme en balde, no dar todo lo que puedo y no recibir nada a cambio. 
Veo todo lo que se me echa encima y me agobio, me deprimo, vuelvo a sentirme vulnerable y débil. Siento que no valgo casi nada y que no sirvo para nada tampoco. La gente que me quiere se empeña en hacerme sentir superior a los demás, en hacerme ver que valgo mucho, pero a la hora de la verdad, yo veo que no es así, que no tengo nada que me haga especial y que, todo lo contrario, lo que vivo es, por debajo de la media.
Me deprime ver que gente que no soporto, consigue mucho más que yo ¿ Cómo puede alguien tan subnormal, tener tanta suerte? Está visto que no hay ninguna clase de balanza de la justicia en este mundo. La justicia no existe me atrevería a afirmar y no hay nada que hacer al respecto.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Estos días he estado reflexionando sobre el por qué de mi bajo estado de ánimo. Tras darle muchas vueltas, he llegado a la conclusión de que soy una insatisfecha constante. Vivo creándome ilusiones, metas que conseguir constantemente. Adoro los cambios, me gusta reinventarme día a día y que las cosas que me rodean lo hagan conmigo porque las aborrezco facilmente. Me siento a observar a mis amigos y me doy cuenta de que todos han conseguido cosas que querían o cosas que incluso no sabían que deseaban. Todos han logrado algo que quiero yo. No puedo evitar sentir envidia. Es envidia sana, claro está. Son mis amigos y por ello me alegro más que nadie de que las cosas le salgan bien, pero no puedo evitar mirar mi vida y darme cuenta de que estoy muy lejos de conseguir las cosas que más deseo. Todo lo que quiero con fuerza, está muy lejos de mi alcance y eso me hace deprimirme. 
A donde quería llegar a parar es; yo normalmente vivo la vida reinventándome constantemente, luchando por lo que quiero, reflexionando, buscando soluciones a los problemas y a pesar de todo ello, siento que estoy totalmente estancada en el mismo sitio, que no consigo nada de lo que quiero y que además dejo de apreciar muchas de las cosas que tengo. Me doy cuenta de que hay cosas que tengo que no aprecio con demasiado ahínco y que quizá el día que las pierda, me arrepienta. No me gusta nada tener que admitir que me equivoco, que lo estoy haciendo mal. Lo sé, ese no es el camino. No puedo ir quejándome toda la vida de nimiedades y olvidando los pequeños detalles que deberían hacerme feliz. Siempre pienso que nunca consigo nada y cuando consigo cosas, ya no me parecen tan buenas. Me odio por ello. Me gustaría dejar de sentirme así constantemente, me gustaría conseguir lo que más deseo, me gustaría apreciarlo como se merece.
Lo cierto y verdad es, que no tengo ni idea de qué hacer para cambiar todo esto. De verdad que lo intento, de verdad que pongo de mi parte. Yo soy la más interesada en ser feliz, pero por mucho que lucho, siempre acabo sintiéndome igual. ¿ Puede alguien arreglarme? ¿ Puedo hacerlo yo misma?
Se rió de una manera bastante peculiar. Aquello solo podía querer decir que se estaba riendo de ella. 
Quiso pegarle un puñetazo, pero se contuvo. 
- Sabes que me encanta hacerte rabiar, no sé por qué te lo tomas tan mal. 
- Odio que lo hagas, lo sabes. No sé por qué te empeñas en dejarme aquí.
- Es por el bien de tu salud mental. No creo que ver aquello te hiciera mucho bien. Créeme no te vas a perder nada, solo van a rodar un par de cabezas. 
- ¿ Disfrutas con lo que haces, verdad? Te encanta sentir que eres superior a todos ellos, que puedes arrancarles la cabeza con solo un golpe. Adoras sentir el latido de su corazón tan cerca del tuyo antes de extinguirse en la oscuridad. ¿ No sientes remordimientos?
- Es para lo que estoy hecho, no lo olvides. Soy una máquina de matar. Quizá algún día te llegue el turno a ti. -La miró con cara de deseo- Pero intentaré aprovecharte bien antes. 
- Lo miró con odio- Espero que jamás hagas algo en contra de mi voluntad.
-Sabes de sobra que no sería en contra de tu voluntad, querida. - Se río pícaramente y le guiñó un ojo- 
- ¿ No me voy a librar nunca de ti, verdad? - Le dijo con tono de desesperación- 
- No lo creo - Dijo con tono de total seguridad.
- Pues entonces tendré que suicidarme. - Dijo ella con un tono mecánico.-
- Sabes que no te dejaría. Algún día decidirás asumir lo que sientes hacia mi y ese día serás mía, no antes. Mientras tanto hazte a la idea de que estarás viva. No permitiré que seas una mártir de un desalmado asesino.No quiero ser recordado así. - Suspiró.- ¿ Sabes que podría transformarte y viviríamos los dos eternamente?
- ¿ Quién querría una eternidad a tu lado? - Preguntó con verdadero interés-
- Pues creo que ya sabes la respuesta.- giró sobre sus talones y despareció repentinamente-
-No sabes cuanto te odio - Dijo ella esperando que lo hubiese oido. Pero sabia que no era así, sabía que lo deseaba con toda su alma. No quería caer en sus redes, no quería ser una esclava suya, no pensaba permitirle aprovecharse así de ella. Es más, ¿Quién le decía a ella que cuando se cansase no la iba a matar?
Y con todas esas cavilaciones en su mente se dio la vuelta y se fue a casa.

sábado, 24 de septiembre de 2011

...

La soledad tan amiga, tan compañera. Nostalgia mi inseparable amiga en días como estos. Tristeza de espíritu que hace que me desmorone. Otra vez me hago pequeña, otra vez me debilito. ¿ Dónde se ha quedado mi fuerza? Creo que se ha perdido en un sueño, en el sueño tan lejano que me atormenta constantemente. Necesito volverte a encontrar, necesito otro chute de adrenalina en mis venas. Necesito el aire despeinando mi pelo, necesito tu fuerza arrolladora empujándome a ser fuerte, a ser valiente. Necesito tu bondad, tu paz, tu docilidad y tu rebeldía al mismo tiempo. Necesito galopar sin rumbo, no quiero pasar ni una semana más sin ello. Necesito desahogarme ya, necesito dejar de pensar tanto, necesito la concentración, la rabia, la tozudez y el amor. Necesito gritar, golpear y acariciar. Necesito la contradicción a la que estoy acostumbrada. 

Nostalgia de días cercanos.

Estaba pegada al portatil. Le encantaba sentarse con los pies en alto y apoyarlo sobre su regazo. Sentía el calor que desprendía el aparato como una bendición aquellos días fríos de otoño. Solo vivía de recuerdos, ya nada nuevo entraba en sus retinas, todo era rutina, rutina y más rutina. No se sentía preparada para volver a estresarse, a deprimirse y a cabrearse con el mundo. Odiaba vivir así, quería volver a estar de buen humor, a dormir hasta que le apeteciera y a relacionarse con la gente. Odiaba ser un fantasma que camina de puntillas por la vida, odiaba ser un tópico para todo el mundo. En cada lugar al que iba tenía una etiqueta diferente, que la aprisionaba, la encajaba y no la dejaba salir de ahí. Estaba harta de todo eso, sabía que lo malo solo acababa de empezar pero no sentía fuerzas suficientes para avanzar. La tristeza luchaba por apoderarse de ella.
- Sé fuerte- se dijo a sí misma- pero ni tan siquiera su fuerza de voluntad la salvaba ahora del desasosiego que le atormentaba.
Solo esperaba sacar fuerzas, buscar motivaciones de cualquier sitio, se iba a esforzar al máximo, esta vez no pensaba ir deprimida de un lado para otro como un alma perdida.Veía vidas completas y perfectas a su alrededor y eso la hacía sentirse miserable, pero también veía gente en peor situación, gente que estaba en esos momentos como estuvo ella años atrás. Eso la animaba a seguir, eso podría querer decir que poco a poco, peldaño a peldaño, podría construir su vida de ensueño. Pensaba crearse un ideal de vida y luchar para conseguirlo, no iba a depender todo de lo que hicieran los demás, no iba a excusarse en eso.
Se recostó hacia atrás y se dejó llevar por la imaginación. Allí estaría segura, allí sería feliz. Si su realidad no era perfecta, su imaginación la haría serlo. Imaginaba un montón de situaciones lejos de su alcance ahora, pero sabía que tal vez estuviesen a la vuelta de la esquina.

jueves, 22 de septiembre de 2011

y ahora entiendo porque estoy soltera

¿Cómo es tu pareja ideal?


Tu puntuación: 219
Consejo:
La inteligencia es la virtud que buscas en tu pareja, además de la calma, la extroversión y que sea sobre todo, cariños@ y educad@. Para que la compatibilidad sea mayor, te gusta que sea discret@ y generos@, sincer@, comprensiv@ y muy romántic@. Aunque también admiras que tenga un carácter fuerte y no se deje dominar por nadie.
¿Pido poco verdad?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Caí en uno de esos sueños profundos. Poco después lo supe. Te estaba viendo frente a mi, ligero de ropa y un helado entre las manos. El sol te daba de lleno en la cara pero a ti parecía no importarte. Me escondí debajo del agua para no seguir mirándote de esa manera tan evidente, pero no pude evitar volver a buscarte con la mirada.
El helado se te derretía en las manos y empezabas a ponerte nervioso, se te veía en la cara. Chupaste el helado por uno de los lados y se te cayó un poco sobre el torso desnudo. Ya era tarde para apartar la mirada, ahora ya no podía despegar los ojos del helado. Estabas deseando marcharte, pero tus amigos no terminaban de pedir nunca. Yo ya no intentaba disimular nada, sabía que acabarías viéndome, pero no me importaba, estaba demasiado embobada para preocuparme por eso. Al levantar la cabeza, me viste. Allí estaba yo, enfrente tuya sin disimular lo más mínimo mi interés. No sé qué pensaste en ese momento, pero debiste notarlo, yo también lo noté. La tensión entre nosotros iba aumentando por segundos. Yo solo pensaba en pegarte un tirón y tirarte al agua conmigo, pero sabía que nunca me atrevería a hacer algo como aquello. Desvié la mirada un par de segundos y me sumergí para mojarme el pelo. Cuando volví a mirar en tu dirección, tu seguías con la mirada clavada en mi, lamiste el helado, sin pestañear siquiera y yo me sonrojé.
Cerré los ojos y sonreí lentamente. Cuando los volví a abrir, ya no estabas allí. Me llevé una pequeña decepción, pero me duró poco ya que cuando me dí la vuelta, estabas allí, a mi lado. No supe qué hacer, te saludé lentamente, intentando disimular los fuertes latidos que me estaba dando el corazón, no podía estar un poco más nerviosa y en la mejor parte me desperté. El despertador llenaba toda mi mente ahora, supe que todo había sido un sueño pero no me entristecí, ya habrían más veranos, te volvería a ver seguro. Aunque fuese en mis sueños.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Paseando por mundos imaginarios.

Y siempre lo supe. Era el destino, supo como juntarnos. Recuerdos que se confunden del pasado. Siempre has estado ahí. No sé exactamente cuando empecé a fijarme en ti. Solo sé que todo empezó como un juego. Nunca lo he admitido, nuestra atracción era secreta. Dudo que tu hayas dicho algo, ya que se hubiesen reido de ti, bien lo sabemos los dos. Sé la imagen que tienes de mi, lo puedo leer en tu mirada, crees que vas a conseguirme, la llevas clara. No soy ningún trofeo, asúmelo, yo no soy para ti. 
Sé lo que parece, sé que piensas que podrías tenerme en un abrir y cerrar de ojos, al igual que han hecho alguno de tus amigos. No, verdaderamente, no tienes idea de quien soy. Sé que te atraigo, seguro que no lo puedes evitar ¿ A que no? Está bien, lo reconozco a mi me pasa igual. No voy a caer, eres una tentación, pero creo que dejar esta fantasía en la imaginación, es lo mejor que podemos hacer.
¿Y si pudiéramos fugarnos lejos? Ojalá pudiéramos vivir el secreto, ojalá pudiéramos huir y dar rienda suelta a todo el deseo que se esconde en lo más profundo de nuestro ser. Los dos sabemos que no podría ser de otra forma, en esta realidad en la que vivimos, no funcionaría. Tanta pasión encerrada se esfumaría como el humo en un par de semanas y todo acabaría en malas caras cada vez que nos viésemos. No hay paraíso al que podamos ir, no hay mundos de colores ni cesped en el cual tirarnos a respirar el aire puro. Bien sabemos que esto poco se parece al sueño ideal que aparece en nuestras cabezas cada vez que nos descuidamos. 
Bien nos gustaría a nosotros poder olvidarnos de quienes somos, ojalá pudiera borrar mi pasado y el tuyo y mandarlos lejos a un lugar donde no molestasen. Me gustaría poder encontrar un escondite en este mundo de envidias y odios al que estamos acostumbrados para poder dar rienda suelta a una historia. Me gustaría sorprenderme por una vez, me gustaría no saber lo que va a pasar, no tener miedo de nada, no pensar nada. Por una vez dejaré que todo sea como un sueño, que no sea real, que no me lo crea ni yo, cuando lo recuerde por las noches.
Volviendo a la realidad me contento con saber que cuando menos lo espere estarás ahí, que cuando no pases por mi mente, me lo recuerdes, que me mires de esa manera que solo tu puedes enfocar y que no te rindas, no te rindas nunca. Sé que nos encontraremos en cualquier lugar, en cualquier momento. Eso es lo que me gusta, no saber donde estás, ni cuando vas a aparecer, pero saber que te voy a volver a ver. Quizá no todo tenga que ser carnal, me gusta esta aventura de la que no sé el final.


En la vida nos encontraremos con muchas cosas que nos motivan a tener personalidad, a ser diferentes, a tener opinión propia sobre las cosas y a no dejarse convencer. Lo cierto y verdad, es que en la vida real por mucho que tengamos una opinión sobre algo, no nos dejan expresarla libremente casi nunca. 
De pequeños, no tenemos más remedio que hablar cuando nos ceden el turno, cuando ya tenemos una mente un poco más desarrollada, capaz de dar argumentos válidos y motivos razonables, no nos dejan expresarnos y en la mayoría de las situaciones debemos callar. No tenemos ni voz ni voto. Cuando ya nadie nos cierra la boca, llega el miedo; el miedo a perder a alguien. En muchas ocasiones sabemos, que si decimos lo que verdaderamente pensamos o sentimos en algún momento, podemos perder a alguien que nos importa o hacerle mucho daño.  
Y aqui viene la pregunta más obvia, ¿ Debemos ser nosotros mismos en todo momento esperando a que los demás nos acepten y nos quieran por ello, o bien debemos ser nosotros mismos pero solo en ciertas ocasiones en las que no hacemos daño a nadie ni ponemos en riesgo nada que nos importa? 
Yo soy de las que intentan por todos los medios ser quien es en todos los ámbitos esperando que me quieran y acepten por ello. Cuando alguien se ha ido de mi lado, siempre me he convencido de que esa persona no merecía la pena, y de que yo no tengo porque cambiar. Yo no soy una persona fija de ideas, no quiero decir que no haya que cambiar nunca, ni mucho menos, pero si estás convencido de algo no tienes porque ocultarlo. ¿ Debe alguien sacrificarse totalmente por mantener a la gente a su lado? ¿ Debo reprimir quizá, alguna parte de mi carácter para hacerlo mas dulce hacia los demás? ¿ Cómo narices se hace eso? 
Sé que tengo muy poca paciencia, que todo me estresa, y que me enfado con facilidad. Llevo toda mi vida intentando suavizar eso de forma que la gente que me importa no se vaya de mi lado por culpa de un arranque de furia y me he dado cuenta de que al aguantar las pequeñas cosas que me molestan sin mostrar lo que siento, acabo acumulando una rabia que cuando se desata ya no tiene vuelta atrás. Tengo miedo de cegarme algún día y soltar todo eso que llevo dentro para luego arrepentirme de por vida. ¿ Qué debo hacer? ¿ Debo controlarme día a día para no ser un perro rabioso o debo soltar la rabia poco a poco para no explotar definitivamente?

Y la verdad, es que siento que te pierdo.

Pasan los días, las semanas, los meses y cada vez te siento más lejos. La distancia nunca había sido un problema, siempre han habido formas de comunicarnos. Toda relación tiene rachas y aunque han habido momentos buenos, malos y regulares, este parece diferente. Esta vez parece la definitiva. Sino le ponemos remedio, acabaremos distanciadas para siempre. No podemos vivir solo del pasado, no podemos pasarnos la vida recordando los buenos momentos que vivimos juntas y nada más. 
Estoy harta de promesas, de ilusiones y de recuerdos. Sé que ya no pongo tanto de mi parte, pero es que me he cansado de tirar yo del carro. Estoy harta de escuchar todo lo que tienes que contarme y de soltar mis anécdotas con cuentagotas. Sé que no todo lo que te cuento te interesa, pero se supone que deberías escucharme, al igual que yo hago contigo. 
Me he dado cuenta, de que utilizas a las personas a tu antojo. Cada persona de tu vida, tiene una función y yo ya sé cual es la mía. Yo te sirvo muy bien, te doy consejos, opciones e incluso ideas para hacer o decir cosas de las que tu ni te molestas en pensar. ¿ Qué harás cuando no esté yo, dime? ¿Vas a hacer como cierta persona que todos sabemos y vas a chuparle las ideas a otra? Creo que estoy siendo un instrumento de mucha utilidad en tu vida y que no recibo ya nada a cambio. No creo que aguante esto mucho más. 
Siento decírtelo pero nos estamos alejando, cada vez tenemos menos cosas en común y los recuerdos buenos están más lejanos en el tiempo. Pronto seremos dos extrañas que se cruzan por la calle y no se reconocen.
Me desespera tu falta de personalidad y mucho más me desespera tu forma de actuar con los chicos. Si te hacen caso, se te caen las bragas enseguida y no, no me refiero a literalmente. Me refiero a que haces todo lo que te piden aunque vayas de dura por la vida. Lo que más me da rabia, es que luego quieras mantener a un chico a tu lado y te lamentes cuando te utilizan. Yo te he dicho infinidad de veces lo que no tienes que hacer pero tu pierdes el culo en cuanto ves que alguien te hace el más mínimo caso. Me rindo, haz lo que te dé la gana, pero no te quejes después.
Veo el final cada vez más cerca  y supongo que tu, también te habrás dado cuenta. Era inevitable. Obviamente, somos de mundos distintos y nuestros mundos ahora están cada vez más lejos y más irreconciliablemente separados. Hemos cambiado y ahora todo es diferente, tal vez sea el destino. Hemos vivido demasiados momentos buenos juntas, quizá haya llegado la hora de quedarse solo con lo bueno y olvidar las cosas que poco a poco han ido llenando el vaso.
Goodbye my friend. See you in the darkness.

sábado, 17 de septiembre de 2011

y aquí viene el texto que esperabas

 Alicia:

Puedo verte en mi pasado. Tu eras la que me hacía hacer las mayores locuras, gracias a ti supe lo que era tener una hermana, lo que era sentirse parte de un binomio.
Sé que somos muy diferentes y siempre lo hemos sido, pero inexplicablemente nos comprendemos la una a la otra. Las dos tenemos mucho carácter y fortaleza pero nos une el hecho de que no queremos perdernos. Cuando echo la vista atrás, a mi infancia, una de las cosas que más recuerdo con nostalgia, son nuestros veranos en el campo. Las dos hacíamos trastadas sin parar y aunque no teníamos la misma edad sabíamos compenetrarnos de tal forma que no se notaba. Aprendimos a convivir y día a día descubríamos cosas nuevas.
Hubo un tiempo en el que estuvimos separadas y no sabíamos nada la una de la otra, pero al cabo de un tiempo, el destino quiso que nos volviésemos a unir. Nuestra prima nos invitó a ir al cine y casualmente las dos queríamos ver la misma película. En ese momento me dí cuenta de que el tiempo no había pasado para nosotras. Estuvimos hablando durante horas sobre nuestra vida, sobre cuánto habíamos crecido y cuanto nos había cambiado la vida.
A partir de ese reencuentro, volvimos a unirnos de la misma manera que antes, seguíamos teniendo muchas cosas en común y a pesar de nuestras diferencias nuestra conexión seguía intacta. Volvimos a juntarnos pero ahora ya no era precisamente para jugar, ahora ya empezábamos a descubrir el mundo de los mayores, ese mundo que da tanto miedo.
Juntas nos hemos ido de fiesta muchas veces, gracias a ti descubrí lo que era eso. Y día a día hemos ido haciendo más fuerte ese lazo que nos une tanto ahora. No puedo nombrar únicamente un momento bueno, pues tu y yo sabemos que hay demasiados. Cada vez que nos juntamos sale un momento irrepetible y genial que siempre recuerdo cuando estoy deprimida para subirme el ánimo. Me encantan esas charlas que nos damos mutuamente y que nos dan fuerzas cuando una de las dos flaquea. Quizá estamos tan unidas que en algún momento teníamos que chocar por nuestro carácter, pero cada día estoy más convencida de que a pesar de ver las cosas de diferente manera, no va a haber nada que nos separe.
Hay cosas que es mejor no saber por qué suceden, cosas inexplicables e increiblemente perfectas que nos suceden día a día. Esta es una de esas cosas y me alegro mucho de saber que tengo alguien con quien contar para lo que sea. No te haces una idea de lo que significa para mi saber que a alguien le interesa lo que me pasa, que alguien se preocupa por lo que siento o pienso. Sé que puedo confiar en ti y sabes que puedes hacer lo mismo. Contigo no me cuesta trabajo abrirme, me estoy reinventando día a día y tu me has ayudado mucho. Me has hecho ver cosas que yo no veía de mi misma y la verdad, es que me hacía falta.
Por todo esto y mucho más te doy las gracias y te pido que por muy insoportable que me pueda poner y cabezota, no te des por vencida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Quererse es la base.

He estado observando a las chicas de hoy en día y me he dado cuenta de que la mayoría son unas inseguras. Con este me refiero a las adolescentes, no quiero decir que no haya gente mayor que también lo sea, por unos motivos o por otros, hay gente que no consigue madurar, que se queda estancada y que cada vez se va haciendo más pequeña. Algunas de estas chicas, tienen la autoestima baja y harían lo que fuera para que les hagan caso. No ven sus virtudes, solo ven defectos y se acomplejan con las cosas más tontas. Se sienten inferiores y sienten que nadie les hace caso. Por desgracia hay personas que se aprovechan de ellas porque son débiles y fáciles de manejar. Se aprovechan de los complejos para conseguir lo que quieren de ellas. 
Ellas no lo ven de esa manera, piensan que por una vez alguien se ha fijado en ellas y creen todo lo que esa persona les diga y se enamoran tontamente. Creen que han encontrado lo que necesitan y se niegan a perderlo. Dan todo lo que tienen y el día que menos se lo esperan, les dan la patada. 
Siento compasión por esta gente porque yo antes tampoco me quería nada. Antes no encontraba nada bueno en mi, y aunque me empeñaba en ser fuerte, en realidad era débil. Yo antes también me engañé a mi misma, llamando amor a algo que no lo era. Solo quería retener a esa persona y no me importaba lo que tuviese que hacer, dentro de unos límites, claro está. Ahora sé que fui una tonta porque a pesar de saber que él no me quería y que solo me estaba utilizando, quise seguir, quise estar a su lado y aunque siempre he creido que conseguí uno de mis sueños, ahora me doy cuenta de que quizá en ese momento fui feliz, pero me estaba engañando a mi misma e infravalorándome haciéndome aquello. Ahora es cuando me doy cuenta que me he dejado hecha pedazos por no quererme y por dejar que me usasen de ese modo y me asusta pensar que no voy a ser capaz de volverme a enamorar. 
Por fin he aprendido a quererme y cada vez veo más virtudes en mi. Sigo con los pies en la tierra, sé que tengo que cambiar aun muchas cosas, y que sigo teniendo muchos defectos, pero ahora sé que valgo mucho y que si me esfuerzo puedo llegar muy lejos. 
No me arrepiento de nada de lo que hice, eso forma ya parte del pasado. A pesar de lo que la gente diga, yo hice y haré lo que me dé la gana y si me gusta alguien haré lo que crea oportuno con esa persona. Porque aquí, que yo sepa, no hay ninguna monja, y si la hay, yo como yo no quiero serlo, no le debo cuentas a nadie de lo que hago. Mi pasado lo llevo colgado en la espalda y clavado en la frente por culpa de la gente que habla sin saber y que creen saber quien soy. Imagino lo que la gente piensa de mi cuando me ve, y me hierve la sangre. Pero yo he sabido cambiar, yo he reconstruido las ruinas que habían hecho de mi, y he aprendido a quererme tal y como soy y cambiar lo que yo quiero y no lo que los demás quieren y eso es lo que todo el mundo debería hacer.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

falsa esperanza


Pues va a ser verdad que es mejor ser egoísta y dejar de lado la empatía porque en realidad pocas veces la gente lo aprecia y la mayoría de veces solo hace que se rían de una. Esta canción dice muchas verdades y la verdad es que aunque sea triste, la gente ya no recuerda la verdadera amistad, todo suele girar en torno al interés propio y el verdadero amor cada vez esta más lejos de nuestro alcance. Cada vez importa más el sexo y menos el amor. Cada vez importa más el yo que el que está a nuestro lado. Siempre me he empeñado en encontrar la verdadera amistad en mi vida. Quizá por eso he tenido tan pocas amigas, nunca me he conformado con cualquier cosa, aunque a veces también he elegido mal, pero no hay nadie perfecto y lo importante no es que coincidamos en todo, sino saber que estará ahí cuando la necesite y que yo haré lo mismo, escuchar cuando necesite contarme algo y saber que también lo hará si lo necesito yo. En definitiva, que se preocupe por mi, que le interese lo que pienso sobre las cosas, que me necesite, que me ayude, que me demuestre que le importo. La verdad es que soy bastante exigente con la gente. Me gusta sentirme escuchada y a veces siento que a nadie le interesa lo que tengo que decir. Y en el amor, siempre me he empeñado en encontrar un alma gemela. Siempre he querido alguien que me entienda, que me quiera y que luche por mi. Me he cansado de esperar a que alguien se enamore, me he cansado de esperar a que alguien no se rinda ante las dificultades y sobretodo me he cansado de que no me tomen enserio. Cada vez que conozco a un nuevo chico, me hago la ilusión de que va a ser diferente pero en el fondo ya sé que solo va a ser uno más y que tarde o temprano dejará de estar en mi vida. Y lo más triste es que hasta yo misma estoy cayendo en eso. Estoy harta de dar y ahora solo quiero recibir pero me siento culpable y espero rectificar. Yo no me siento a gusto sabiendo que no soy buena amiga, yo quiero saber que he hecho las cosas bien a pesar de que la otra persona no las haga. Quiero llegar a encontrar el equilibrio entre mi yo individual y los demás y espero conseguirlo algún día. Quiero sentirme apreciada de verdad, necesito sentir que a alguien le importo, necesito saber que no voy a perder a todo el mundo de un día para otro. No sé que va a ser de mi después de este año y me da miedo volver a la soledad ahora que he salido de ella.

martes, 13 de septiembre de 2011

Por fin.

Y ahora es cuando sé que te he olvidado, he conseguido besar a otro chico y no pensar en tus besos y no recuerdo ya ni cómo besabas. Me alegro de no sentir nada cuando te veo y de saber que por fin lo he superado. Ahora si puedo decir que me quiero y que no pienso permitir que cuatro miraditas tuyas me hagan flaquear. Me usaste y no sentías nada por mi pero yo sí sentía y me ilusioné tontamente a pesar de saber que no iba a funcionar. Sufrí y todo explotó en mil pedazos incluyendo mi corazón. Soy consciente de que no se puede olvidar totalmente a alguien que se ha querido con tanta fuerza pero si se puede superar y yo, te he superado. Ya no me afectan tus miradas, ni tu atención, ni tan siquiera tu presencia. No puedo decir que me he vuelto a enamorar porque no es verdad, tampoco puedo decir que haya encontrado alguien mejor que tu, porque tampoco lo sé, pero si puedo afirmar que he conocido a otras personas y he vuelto a ser feliz. Ya no siento tristeza cada vez que te recuerdo y he dejado paso a la esperanza y a la felicidad ya que sé que algún día encontraré a alguien que me valore. Sé que no va a ser de buenas a primeras, que va a llevar su tiempo, pero espero que también llegue mi momento. Ahora sé que no me haces falta, que tengo gente que me quiere y que yo valgo, que no soy un trasto y que a pesar de tener muchos defectos también tengo virtudes que me hacen diferente y quizá no todo en el mundo sea buscar pareja y tener la vida ideal de película de hollywood.

domingo, 11 de septiembre de 2011

maldita conciencia

Hace tiempo que me estoy dando cuenta de que me engaño a mi misma y me niego la verdad. Siempre he querido pensar que soy una persona sincera, desinteresada y poco egoísta pero me estoy dando cuenta de que cada vez me vuelvo peor persona. No sé si estoy a tiempo de parar y rectificar porque me siento más cómoda siendo egoísta y mirando más por mi, que por los demás y es algo de lo que no me enorgullezco nada. No es así como me gusta ser, yo siempre me he considerado una buena amiga, siempre me he convencido de que lo he dado todo a pesar de no recibir mucho a cambio y no sé si es porque me he cansado de que me tomen el pelo, pero ahora siento que ya nada me importa tanto. Veo que antepongo mis necesidades o caprichos a las de los demás y que intento excusarme por el camino fácil. 
Siento que estoy haciéndolo mal y que pronto perderé a la mayoria de personas que me importan, y no puedo evitar sentir que todo se desmorona poco a poco. Creo que al final la situación va a estallar como una bomba y nadie va a poder desactivarla a tiempo. Espero encontrar la manera correcta de actuar porque aquí, algo falla.