miércoles, 29 de agosto de 2012

Venga una entradita deprimente

Ahora toca como cada año hacer la típica entradita hablando sobre fiestas de monóvar, pero al igual que cuando escribí sobre las fiestas de pinoso, no tengo  mucho que decir. No sé si quiero que empiecen, pero eso no es una novedad.
Mi vida no se puede describir con la palabra aburrida porque me quedaría corta. Por eso me apetece salir, desfasarme un poco, relacionarme un poco con la gente que echo de menos etc etc, pero es que estoy harta de estar tan sola, tan aislada, depender tanto de la poca gente que me acompaña porque si alguna me falla me toca quedarme en casa. Y la verdad es que eso no es justo para los demás tampoco. Cada uno tiene su vida, y yo no puedo enfadarme, o deprimirme cada vez que alguien tiene otros planes. Pero es que no lo puedo evitar, porque para mi es muy cruel estar tanto tiempo sola, tanto tiempo en casa, tener tan poca gente y ser tan dependiente. 
Yo solo quiero que las cosas cambien, y no sé si la culpa es mía o no, pero lo cierto, es que todo sigue igual año tras año. Yo tengo la esperanza de que cuando entre a la universidad todo eso cambie, pero siendo realista lo dudo mucho.

martes, 28 de agosto de 2012

Una melodía que llena el salón, una pareja de enamorados bailan un bals al ritmo de una balada, todo se funde como en una película romántica en la mente de aquella adolescente. A ella le encantaría estar en ese lugar, en ese momento, con el chico con el que llevaba soñando un par de años o quizá más, porque ya no los contaba hacia delante. Ella tenía la creencia de que cada día que pasaba, era uno menos que tenía que esperar para que sucediese lo que ella llevaba tanto tiempo soñando, para que sucediese algo entre ellos.
Era una chica que se contaba una historia a sí misma todos los días, vivía su vida como si cada día fuera el último, aunque solo fuese en su cabeza. No era una chica aventurera, aunque odiaba la rutina, no era atrevida, pero de vez en cuando agradecía los retos que le proponía la vida y solo pedía un deseo cada noche al acostarse; solo pedía encontrar al amor de su vida. Desde que era bien pequeña, había crecido soñando con eso, lo deseaba hasta tal punto que se dejaba engañar por el primer Don Juan que aparecía disfrazado de principe azul, y cuando les quitaba la careta, se desilusionaba con el mundo y con la vida. Al principio quiso hacer como si no le importara, como si pudiera soportarlo perfectamente, pero un buen día, se derrumbó. Ya no podía seguir manteniendo la esperanza, ya no podía seguir pidiendo algo que no esperaba recibir, ya no sabía tan siquiera si lo quería. Se apagó lentamente y dejó de desear. Dejó de desear hasta tal punto en que perdió la ilusión por vivir cada día, dejó de imaginar como sería un día junto a él, o como sería su primer encuentro ... Llegó un momento en que ella y su vitalidad se apagaron y decidió que se tumbaría en su habitación para siempre, hasta que alguien acudiera a devolverle la ilusión.

lunes, 20 de agosto de 2012

Sexualmente hablando.

Ultimamente todo el mundo se queja de que los adolescentes comienzan su vida sexual "demasiado pronto".
Bien, pues en mi opinión, no se puede hacer dicha afirmación a la ligera. Primero hay que entender que la época en la que estamos es muy diferente a la que vivieron nuestros padres, nuestros abuelos e incluso a la de nuestros hermanos mayores. Conforme ha ido pasando el tiempo, la sociedad es mucho más liberal, por así decirlo. El sexo ha dejado de ser un tabú absoluto para ir convirtiéndose en algo normal, cotidiano y solo censurado para los niños. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que crea conveniente, pero eso no quita que sea señalado con el dedo. Aunque hay más libertad, todavía hay mucha gente cerrada a estos temas. Pero también es cierto que no se puede dejar a un lado que la sexualidad debe vivirse con libertad, pero con la libertad que otorga la información. Por eso, los adolescentes hoy en día están mucho más informados, y solo así pueden decidir por sí mismos lo que quieren o no quieren hacer. Además, tras esta liberalización del pensamiento que se ha ido gestando, el sexo ha cobrado una gran importancia como tema de interés hasta ser casi el centro de la gran mayoría de series de televisión, de novelas, de películas etc. Esto puede llevar a un mensaje erróneo y es, que el sexo es lo más importante, que ser vírgen es de ser un perdedor, etc. Cualquier adulto comprende que esto no es así, pero pensad por un momento como se toman este mensaje los recién llegados al complicado mundo de la adolescencia.
Antes, la mayor presión que podían ejercer, era ser bueno en el deporte, en los estudios, tener amigos y poco más, pero ahora parece que si no has practicado sexo no has cumplido con lo estipulado. Parece que hay una edad marcada y que si no lo haces en ese tiempo no eres normal, y al final, todo va con prisas. A saber cuántas niñas habrán entregado sus cuerpos por ignorancia, por presión, en vez de hacerlo porque querían o porque estaban seguras de ello. No creo que se deba señalar con el dedo a nadie porque pierda la virginidad a los 12, pero siempre y cuando lo haya hecho porque quería, porque estaba segura de ello, porque sabía las consecuencias y no porque alguien le haya dicho que lo haga, porque tenga miedo del qué dirán o porque su novio la presionara.
La conclusión que hay que sacar de esto, es que los tiempos cambian, y que hay que aceptarlo. Y que tal vez antes lo normal era perder la virginidad a los 18 y ahora a los 12, pero entre esas edades hay muchos años de por medio y después y cada uno debe ser libre para elegir cuando quiere hacerlo y no debe ser señalado con el dedo ni por ser pronto y ni tarde porque nunca es tarde si la es dicha es buena se suele decir.