domingo, 29 de septiembre de 2013

There I go again...

Malditos sean los ojos verdes, que siempre me han llevado de cabeza. Yo sí sé que es lo que me llama la atención de él. Sus ojos. Y es que una mirada puede más que mil palabras.
Y conmigo, como siempre, lo ha podido todo. Porque no es que sea muy expresivo hablando, pero parece que empiezo a entender cómo es, y con eso me basta. Me gusta lo que veo, porque, al fin y al cabo, los ojos son el espejo del alma. Y en el fondo, quiero creer que es transparente.
 Como todo el mundo, tiene un lado oscuro, pero sé que no es nada que no pueda soportar, y eso me gusta. Sé que no todo me puede gustar, o no puedo estar de acuerdo en todo, pero lo importante, es que no hay nada que verdaderamente no me guste, o no pueda tolerar. Puedo adivinar lo que se esconde bajo esa capa de piel. Poco a poco me va gustando más lo poco que sé de él, aunque sé que hay cosas que no me gustan, y que me hacen tirar para atrás, pero por dentro, me puedo permitir soñar.
Por ahora, lo único que sé, es que es la primera y la última persona en la que pienso cada día, sé que me alegra los días, y sobre todo sé, que me ha hecho volver a sentir. Y solo por eso, me permito soñar. Yo creía que aún me faltaba mucho para volver a dejarme sentir algo por alguien, ni tan siquiera lo más mínimo, pero  me ha hecho darme cuenta de que quiero volver a confiar en alguien, y yo pensaba que eso no iba a pasar. 

Que no es que confíe en él,  ni que me vaya a permitir del todo dejarme llevar, o sentir algo verdaderamente profundo, pero de momento, me dejo ser feliz, me dejo  ilusionar, aunque siempre con los ojos abiertos. Y que el destino teja sus hilos.  Y pase lo que pase, tendré algo sobre lo que escribir, algo por lo que vivir, algo de lo que aprender. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Hoy toca un texto para la mejor prima del mundo. Sé que no te lo digo muy a menudo, pero, gracias. Gracias por todo. Siempre has estado ahí para mí, y no sabes cuánto te lo agradezco. Has estado tanto en los buenos momentos, como en los malos. Siempre hemos estado muy unidas, desde que tengo memoria. Y conforme fuimos creciendo, esa unión se fue haciendo más fuerte. No me importan las peleas que tengan nuestras familias, ni las que tengamos nosotras mismas, porque en el fondo, sabemos que nos queremos mucho, y que no queremos perdernos. Tú me has demostrado más que nadie lo que significa la palabra familia, y quiero que sepas que siempre voy a estar ahí para lo que necesites. Porque tú también has tenido tus momentos y sabes que yo también he intentado animarte, o por lo menos apoyarte. Nada puede con nosotras, eso ya lo sabes. Somos unas guerreras.
¿Por qué te escribo esto ahora? Porque desde que me pasó lo que me pasó con Jose, sé que no he sido la misma, y lo siento. Sabes que ni tan siquiera él consiguió separarnos, y menos mal. Pero me ha llevado mi tiempo volver a ser la que era, y siento haber sido un poco egoísta, porque sé que últimamente lo he sido. Y no creas que no me importa lo que te pasa, o que solo te quiero para las fiestas, porque sabes que no es así. Sé que últimamente he estado auto compadeciéndome todo el rato, y puede parecer que no tengo otra de la que hablar. Y bueno, lo cierto, es que lo he pasado peor que mal, que me he hundido, y que he tratado de salir lo mejor posible. Pero ahora sé que no puedo pensar solo en mí, y que a veces me da rabia ser la pobrecita que no tiene amigas, y que te necesita para no estar sola, o no salir.
Que sabes que a mí todo esto me cuesta mucho de decir, pero que te quiero mucho, y que aprecio muchísimo todo lo que haces por mí, lo bien que nos lo pasamos, y al fin y al cabo, nuestras locuras de siempre. Que siempre seremos las primas, por mucho que los demás crean que somos amigas, y que todos nuestros momentos son irrepetibles. Bueno podría estar horas y horas escribiéndote esto, pero yo creo que ya ha quedado claro. Gracias, y no te vayas nunca.