La vida para algunos es como una partida de ajedrez. La cuestión está en dónde posicionarse. La gran mayoría somos peones la mayor parte de nuestra vida, pues es lo más fácil de hacer es obedecer sin pensar, dejando que piensen otros y que manejen nuestra vida a su antojo. A veces hay que dominar nuestro destino, ser dueños de nuestra vida y de nuestros actos a pesar de que haya gente que no lo acepte.
Llega un momento en la vida en que somos nosotros los que manejamos los hilos que mueven a los peones, pero siempre cuidadosos, porque algún día nos pueden cortar la cabeza.
Con gusto abandonaríamos la partida en muchas ocasiones, pero lo cierto es que la partida se acaba tarde o temprano, y es mucho mejor jugarla hasta el final.
Las relaciones también acaban siendo partidas de ajedrez, pero mucho más breves sin dudarlo. Tendremos que decidir que es lo importante, y que es lo que podemos sacrificar por el otro, para no jugar el uno contra el otro, sino unidos en contra de las adversidades, que son el enemigo común. Acabar o no la partida es cuestión de fuerza, de sentimientos, y de determinación.
martes, 31 de enero de 2012
lunes, 30 de enero de 2012
Hoy, por pura casualidad, me he topado con esta canción. Hacía siglos que no la escuchaba, y me ha hecho recordar aquellos tiempos en que me sabía cada nota, cada sílaba, cada tono. Eran tiempos dulces aquellos. Días en que todo era bueno y malo a la vez, en que todo brillaba y se apagaba minutos después, días en que todo era más fácil.
Todas las personas que protagonizaron aquellos momentos ya no existen, y todo aquello ha quedado atrás para siempre. Ahora sé lo que se siente cuando miras atrás en tu vida, y recuerdas las cosas importantes con claridad, con nostalgia de días pasados, y usas esos recuerdos para sacar una sonrisa de una vida tan apagada del presente. También he comprendido que esta es una etapa diferente, y que el cambio es inevitable, llevándose consigo personas, sentimientos y pensamientos.Supongo que eso es lo que sienten las personas mayores al recordar su vida, al hacer memoria de aquellos momentos que la marcaron y que siempre estarán en su cabeza. Quizá acabe de dejar la segunda etapa atrás por fin y aunque la eche de menos, lo cierto es que aun me queda mucho por vivir, mucho por hacer, mucho por cambiar... y dentro de 20 años cuando eche la vista atrás también recordaré esta época con nostalgia, porque es bastante cierto eso de que la juventud es un divino tesoro, aunque nos empeñemos en no darnos cuenta.
Todas las personas que protagonizaron aquellos momentos ya no existen, y todo aquello ha quedado atrás para siempre. Ahora sé lo que se siente cuando miras atrás en tu vida, y recuerdas las cosas importantes con claridad, con nostalgia de días pasados, y usas esos recuerdos para sacar una sonrisa de una vida tan apagada del presente. También he comprendido que esta es una etapa diferente, y que el cambio es inevitable, llevándose consigo personas, sentimientos y pensamientos.Supongo que eso es lo que sienten las personas mayores al recordar su vida, al hacer memoria de aquellos momentos que la marcaron y que siempre estarán en su cabeza. Quizá acabe de dejar la segunda etapa atrás por fin y aunque la eche de menos, lo cierto es que aun me queda mucho por vivir, mucho por hacer, mucho por cambiar... y dentro de 20 años cuando eche la vista atrás también recordaré esta época con nostalgia, porque es bastante cierto eso de que la juventud es un divino tesoro, aunque nos empeñemos en no darnos cuenta.
jueves, 26 de enero de 2012
otro texto más de los míos.
Escuchando canciones me he dado cuenta de que el agujero que tengo en mi interior se está haciendo grande. Puedo sentir el vacío y el frío que habitan en mi interior y que cada vez van ocupando más espacio. Me empeño en sentirme bien, en no ponerme nostálgica, en no echar de menos alguien que me abrace y que junte todas esas partes de mi, que cada vez están más separadas. La soledad que soporto me ayuda a sentirme bien, a no querer salir huyendo de mi casa, pero me entristece no hablar con nadie en casi todo el día, me entristece tener setenta conectados en el chat y que nadie se fije en mi y me dirija la palabra. Lo cierto, es que lo admita o no, cada vez estoy más sola, y, lo que es peor, cada vez menos gente se acuerda de mi.
No me deprimo a estas alturas por eso, ahora soy mucho más fuerte y no me entristezco a la primera de cambio, pero lo cierto es que sería una piedra, sino me afectara todo esto. Sé que esto es un texto más de los que todo el mundo está cansado de leer, pero no puedo escribir sobre otras cosas, porque en mi vida no existen. En mi vida solo existe la rutina, el cansancio, el odio, la alegría, la locura, la pasión pero también la soledad y el arrepentimiento de tantas cosas que no he hecho. Lo siento, no hay más que decir, no es deprimente, es real y punto. Cuando quiera escribiré sobre amor, se me da muy bien hacerlo, sobretodo cuando no siento nada por nadie, cuando quiera escribiré sobre pasión, cuando más necesite yo una tarde de locura, y escribiré sobre cientos y cientos de cosas que se me ocurran. Pero siempre serán ficticias, porque el día que yo las viva, no necesitaré escribirlo, no necesitaré sacarlo de mi, al contrario; querré guardarlo para siempre en otro rinconcito de esos que aún me quedan.
No me deprimo a estas alturas por eso, ahora soy mucho más fuerte y no me entristezco a la primera de cambio, pero lo cierto es que sería una piedra, sino me afectara todo esto. Sé que esto es un texto más de los que todo el mundo está cansado de leer, pero no puedo escribir sobre otras cosas, porque en mi vida no existen. En mi vida solo existe la rutina, el cansancio, el odio, la alegría, la locura, la pasión pero también la soledad y el arrepentimiento de tantas cosas que no he hecho. Lo siento, no hay más que decir, no es deprimente, es real y punto. Cuando quiera escribiré sobre amor, se me da muy bien hacerlo, sobretodo cuando no siento nada por nadie, cuando quiera escribiré sobre pasión, cuando más necesite yo una tarde de locura, y escribiré sobre cientos y cientos de cosas que se me ocurran. Pero siempre serán ficticias, porque el día que yo las viva, no necesitaré escribirlo, no necesitaré sacarlo de mi, al contrario; querré guardarlo para siempre en otro rinconcito de esos que aún me quedan.
dudas everywhere
Lo cierto es que por mucho que escriba de amor, de pasión, de sentimientos en general, ahora mismo no siento nada de eso. A ver, no es que esté diciendo que no siento nada; por una vez en la vida, no es eso. Lo cierto es que si que siento, si que soy feliz, me río a carcajadas y hasta que me duelen las mejillas y también tengo mis momentos de melancolía, como cualquier persona.
Lo que me pasa últimamente, es que siento que quiero algo más. Quiero un motivo para levantarme por la mañana con ganas de comerme el mundo, quiero sentir el temblor de todo mi cuerpo con solo pensar en alguien, quiero sentirme querida, quiero dejar de sentir miedo, relajarme, cambiar ciertas cosas que me gustaría olvidar de una vez y muchas cosas más. Pero lo cierto es que ahora no es el momento adecuado para implicarme con alguien en absoluto. ¿Qué cuando lo es? Lo cierto es que nunca. Si tuviera que esperar a que todo fuera perfecto, sería la soltera de los gatos de los simpson como siempre he dicho, pero es bastante obvio que, de cara a la segunda evaluación de segundo de bachillerato y de cara a selectividad, no es el mejor momento para pensar en pajaritos y ver el mundo color de rosa.
Así que en esas me debato. Quiero algo de emoción en mi vida, pero tampoco quiero echarlo todo a perder por sentir que lo tengo todo. ¿Qué es lo que quiero? Sinceramente, no tengo la más mínima idea de que narices va a pasar conmigo después de selectividad, pero lo cierto es que espero llegar hasta ahí. Después de tanto tiempo en el mismo sitio, quiero evolucionar, cambiar de aires, sentirme nueva, realizada, mayor de una vez. Quiero que toda esta rutina cambie para siempre y que ya pase a formar parte de mis recuerdos. Y para eso sé que me voy a tener que dejar el alma, pero no me voy a rendir. Porque no me quedaría un año más ni aunque me pagasen.
Lo que me pasa últimamente, es que siento que quiero algo más. Quiero un motivo para levantarme por la mañana con ganas de comerme el mundo, quiero sentir el temblor de todo mi cuerpo con solo pensar en alguien, quiero sentirme querida, quiero dejar de sentir miedo, relajarme, cambiar ciertas cosas que me gustaría olvidar de una vez y muchas cosas más. Pero lo cierto es que ahora no es el momento adecuado para implicarme con alguien en absoluto. ¿Qué cuando lo es? Lo cierto es que nunca. Si tuviera que esperar a que todo fuera perfecto, sería la soltera de los gatos de los simpson como siempre he dicho, pero es bastante obvio que, de cara a la segunda evaluación de segundo de bachillerato y de cara a selectividad, no es el mejor momento para pensar en pajaritos y ver el mundo color de rosa.
Así que en esas me debato. Quiero algo de emoción en mi vida, pero tampoco quiero echarlo todo a perder por sentir que lo tengo todo. ¿Qué es lo que quiero? Sinceramente, no tengo la más mínima idea de que narices va a pasar conmigo después de selectividad, pero lo cierto es que espero llegar hasta ahí. Después de tanto tiempo en el mismo sitio, quiero evolucionar, cambiar de aires, sentirme nueva, realizada, mayor de una vez. Quiero que toda esta rutina cambie para siempre y que ya pase a formar parte de mis recuerdos. Y para eso sé que me voy a tener que dejar el alma, pero no me voy a rendir. Porque no me quedaría un año más ni aunque me pagasen.
martes, 24 de enero de 2012
Hay personas que brillan con luz propia, que destacan entre los demás sin ni tan siquiera buscarlo. Tal vez sea un don para hacer algo lo que tienen, o tal vez su belleza, pero lo cierto es que parecen de otro planeta.
Ojos de cristal y pelo de fuego, voz de ángel y piel rosada. Así era la mujer que me hizo perder la vida. Si ella me lo hubiese pedido le hubiese entregado hasta el alma, estaba dispuesto a darle hasta lo que no tenía. Me tenía totalmente cautivado, cuando no la tenía cerca me sentía como embrujado, de solo recordar su dulce voz o esa mirada de niña tierna que podía transformarse en la mirada más gélida que nadie ha podido contemplar si algo la disgustaba me sentía perdido. Cuando me quedaba a solas con ella, a veces, le pedía que me cantara, que me acunara con esa voz perfecta y aguda que traspasaba mis oídos y me llegaba hasta lo más hondo de mi ser, calmándome, enamorándome perdidamente. La adoraba, sentía que no merecía ni tan siquiera su atención, pero era incapaz de alejarme de ella. Cuando dejaba de verla por un tiempo, sentía como si la tierra dejara de dar vueltas, y el aire solo fuese frío para mi, y pronto me cansaba y la buscaba de nuevo. Un día las aguas calmas de su mirada se transformaron en hielos ante mis ojos y me asusté terriblemente. Nunca la había visto mirar con esa rabia en sus ojos, con esa determinación y, sobretodo, nunca la había visto dirigir todo eso hacia mi. Le pregunté cual era el motivo y no me respondió. Se acercó a mi despacio, con pasos calculados. Se inclinó sobre mi sensualmente y me susurró al oído. Solo oí que lo sentía antes de sentir sus colmillos en mi cuello y de sentir que la cabeza se desprendía de mi cuerpo en los últimos minutos que me quedaron de vida para contemplar mi trágico final.
lunes, 23 de enero de 2012
Siente que la vida es demasiado tediosa para vivirla solo, piensa, la recuerda, la añora, la desea, la toca, la recorre con sus dedos, la huele, la aspira, le da una calada a su porro y todo parece más tranquilo. Tras un par de caladas más ya se le ha olvidado por qué fumaba. Se levanta y abre la ventana para ventilar su habitación, mira su móvil y ve que una vez más nadie se ha acordado de él. Abre la agenda y mira sus contactos, uno por uno. La rabia y la desesperación se apoderan de él pero no es capaz de alterarse debido al efecto de su anterior escapada. Decide salir a la calle, dar un paseo y despejarse. Cruza la calle sin tan siquiera mirar, oye un frenazo y reacciona. Una chica le pita, le mira extrañada y se baja del coche para hablar con él. Él hace la mención de irse pero ella lo retiene por el brazo. Lo mira fijamente a los ojos y lo invita a subir en el vehículo. Él, incapacitado en esos momentos para pensar, acepta y sube. Se alejan de la ciudad, él no se atreve a preguntar, la conoce pero prefiere no recordar de qué. Ella sube el volumen de la música para evitar tener que hablar y acelera.
Cuando llegan a una casa, la chica frena y se baja del coche para abrir la verja. Él ya ha decidido dejar de pensar y ni tan siquiera se pregunta qué hacen allí. Ella regresa y aparca el coche dentro. Abre la casa y le invita a entrar. Él la sigue al interior y se detiene en el salón. Ella se vuelve y le ofrece algo para beber. Él pide un vozca con hielo y se sienta en el sofá. Cuando ella regresa, él se encuentra desolado, incapaz de disimular la nostalgia que siente por dentro. Ella se sienta cerca suyo, lo calma, le susurra palabras al oído y lo siguiente que él recuerda es que estaban en una alfombra, tumbados, ella encima de él desnudándose, besándolo, recorriendo todo su cuerpo con los labios, convirtiendo aquella rabia en pasión desenfrenada. Cuando él quiso, ella lo dejó marcar el ritmo, colocándose abajo para que él pudiera hacer lo que quisiera con ella.
Él la acariciaba, la besaba, incapaz de detenerse, era fuerte pero suave en sus movimientos, no quería hacerle daño, ella no tenía la culpa de todo lo que él sentía.
Tras un par de horas en aquel paraíso, despertaron de aquel trance que parecía poseerlos y volvieron a la realidad. Él volvió a ser el chico que ella conocía; callado, extraño, demasiado serio. Y ella volvió a ser la chica que él tanto odiaba; Extrovertida, alegre y engreída. Él salió de allí a pie, le pareció demasiado violento que ella lo llevara en coche hasta su casa, y por el camino fue rumiando todo lo que había pasado aquella tarde, incapaz de dar crédito a lo que su mente le decía.
Cuando llegan a una casa, la chica frena y se baja del coche para abrir la verja. Él ya ha decidido dejar de pensar y ni tan siquiera se pregunta qué hacen allí. Ella regresa y aparca el coche dentro. Abre la casa y le invita a entrar. Él la sigue al interior y se detiene en el salón. Ella se vuelve y le ofrece algo para beber. Él pide un vozca con hielo y se sienta en el sofá. Cuando ella regresa, él se encuentra desolado, incapaz de disimular la nostalgia que siente por dentro. Ella se sienta cerca suyo, lo calma, le susurra palabras al oído y lo siguiente que él recuerda es que estaban en una alfombra, tumbados, ella encima de él desnudándose, besándolo, recorriendo todo su cuerpo con los labios, convirtiendo aquella rabia en pasión desenfrenada. Cuando él quiso, ella lo dejó marcar el ritmo, colocándose abajo para que él pudiera hacer lo que quisiera con ella.
Él la acariciaba, la besaba, incapaz de detenerse, era fuerte pero suave en sus movimientos, no quería hacerle daño, ella no tenía la culpa de todo lo que él sentía.
Tras un par de horas en aquel paraíso, despertaron de aquel trance que parecía poseerlos y volvieron a la realidad. Él volvió a ser el chico que ella conocía; callado, extraño, demasiado serio. Y ella volvió a ser la chica que él tanto odiaba; Extrovertida, alegre y engreída. Él salió de allí a pie, le pareció demasiado violento que ella lo llevara en coche hasta su casa, y por el camino fue rumiando todo lo que había pasado aquella tarde, incapaz de dar crédito a lo que su mente le decía.
El móvil comenzó a sonar, ella tensó sus músculos mecánicamente y se dispuso a contestar la llamada. Descubrió que esta vez no era su madre, tampoco ninguna compañía móvil ni ningún número que le sonase. Pulsó el botón verde e, intentando no sonar nerviosa, saludó a su interlocutor.
Resultó ser un chico que conocía pero que ya no recordaba, el tiempo había hecho que ella lo borrara de su memoria, ya que estaba acostumbrada a que la gente la olvidase con facilidad, se adaptó a hacer lo mismo y ya no solía pensar en ello. Aquel chico la había enamorado en un minuto y en un segundo la había desilusionado y ella decidió no tomar mucho tiempo tampoco en borrarlo de su mente. No entendía que hacía llamándola a estas alturas, pero no le dio tiempo a pensar mucho más ya que él seguía hablándole.
Le dijo que estaba por casualidad en su pueblo y que podrían verse si a ella no le importaba. Esto le sorprendió brutalmente ya que ella ya lo había expulsado de su vida y de su mente y no se le había pasado jamás por la cabeza volverlo a ver. Aceptó por simple curiosidad y notó como el corazón le iba a mil por hora sin saber muy bien por qué.
A la hora siguiente se encontraron en un bar cercano, se pidieron un par de refrescos y se sentaron a charlar. Ella temblaba nerviosamente, él la miraba lentamente, deteniéndose en cada centímetro de su piel. Ella recordó porqué le había querido tanto tras ver su sonrisa, tras recordar cómo hablaba, cómo gesticulaba, cómo la miraba... y se perdió en un mar de pensamientos que la sometieron al calvario de intentar que no se notara la cantidad de sentimientos que volvían a despertarse. Él siguió intentando hablar normalmente, pero se detuvo súbitamente y le dijo que saliesen fuera. Miró su móvil y le dijo que se iba ya pero que antes debía decirle algo. Ella quiso taparse los oídos, no quería oír nada que la hiciese estar ilusionada durante meses tontamente, pero no pudo evitar querer que dijera algo bonito. Él miró hacia los lados y le dio un beso. Le dijo que quería seguir en contacto con ella, que no la había olvidado y que en poco tiempo podrían estar juntos, que ya lo tenía planeado, que no pensaba dejarla escapar esta vez y que se arrepentía de haber perdido tantos años por el camino. Ella sonrío levemente pero no le contestó, giró por donde había venido y volvió a su casa llena de dudas.
Resultó ser un chico que conocía pero que ya no recordaba, el tiempo había hecho que ella lo borrara de su memoria, ya que estaba acostumbrada a que la gente la olvidase con facilidad, se adaptó a hacer lo mismo y ya no solía pensar en ello. Aquel chico la había enamorado en un minuto y en un segundo la había desilusionado y ella decidió no tomar mucho tiempo tampoco en borrarlo de su mente. No entendía que hacía llamándola a estas alturas, pero no le dio tiempo a pensar mucho más ya que él seguía hablándole.
Le dijo que estaba por casualidad en su pueblo y que podrían verse si a ella no le importaba. Esto le sorprendió brutalmente ya que ella ya lo había expulsado de su vida y de su mente y no se le había pasado jamás por la cabeza volverlo a ver. Aceptó por simple curiosidad y notó como el corazón le iba a mil por hora sin saber muy bien por qué.
A la hora siguiente se encontraron en un bar cercano, se pidieron un par de refrescos y se sentaron a charlar. Ella temblaba nerviosamente, él la miraba lentamente, deteniéndose en cada centímetro de su piel. Ella recordó porqué le había querido tanto tras ver su sonrisa, tras recordar cómo hablaba, cómo gesticulaba, cómo la miraba... y se perdió en un mar de pensamientos que la sometieron al calvario de intentar que no se notara la cantidad de sentimientos que volvían a despertarse. Él siguió intentando hablar normalmente, pero se detuvo súbitamente y le dijo que saliesen fuera. Miró su móvil y le dijo que se iba ya pero que antes debía decirle algo. Ella quiso taparse los oídos, no quería oír nada que la hiciese estar ilusionada durante meses tontamente, pero no pudo evitar querer que dijera algo bonito. Él miró hacia los lados y le dio un beso. Le dijo que quería seguir en contacto con ella, que no la había olvidado y que en poco tiempo podrían estar juntos, que ya lo tenía planeado, que no pensaba dejarla escapar esta vez y que se arrepentía de haber perdido tantos años por el camino. Ella sonrío levemente pero no le contestó, giró por donde había venido y volvió a su casa llena de dudas.
domingo, 22 de enero de 2012
Somos.
Somos la cruz que destroza el planeta,
la cara B de un CD universal.
Tranquimacín mezclado con Anfetas,
Somos un cóctel mortal.
Somos el pasto de cajas de pino,
Somos el tren que dejamos pasar.
Un tres por cuatro con ritmo cansino,
pero capaces de amar.
Y unos no saben lo que dicen,
y otros no dicen lo que saben,
no lo dicen no.
Somos dos polos,cuatro estaciones
Somos la repercusion de,nuestras acciones.
Somos Romeos y Julietas
Somos un Sol con su harén de nueve planetas.
Somos reyes,somos gitanos
Por morder una manzana
a veces hasta gusanos.
Somos fuentes de calor y de energía
Somos por lo general,mas ladrón que policía.
Somos el pan nuestro de cada día,
una costilla,un bocado de Adán.
Somos soldados en primera línea,
Somos solo soledad.
Y unos no saben lo que dicen,
y otros no dicen lo que saben,
no lo dicen no.
Somos dos polos,cuatro estaciones
Somos la repercusion de,nuestras acciones.
Somos Romeos y Julietas
Somos un Sol con su harén de nueve planetas.
Somos reyes,somos gitanos
Por morder una manzana
a veces hasta gusanos.
Somos fuentes de calor y de energía
Somos por lo general,mas ladrón que policía.
Somos una enfermedad de la que no se sabe cura.
Somos virus que estornudan y estudian Literatura.
Los hay listos,pero pocos,
hay más tontos y orgullosos.
Sin saber que desde arriba,nos miran como piojos.
Somos una casa en ruinas somos dos pies y dos manos.
No sabemos que queremos,y aún así,reivindicamos.
Somos carne de cañón y adrenalina.
Una raza que es capaz de creerse sus mentiras.
Somos de lo que no hay en el Universo.
Somos una poesía con pasión pero sin versos.
Somos como corderitos persiguiendo religiones.
sin saber que la verdad se encuentra en nuestros corazones.
Somos esa luz que dicen que brilla al fondo de un túnel.
Vamos corriendo hacia ella y es cuando de ser,dejamos.
jueves, 19 de enero de 2012
¿Por qué siempre acabo siendo la chica de la ventana?
Cuando las tardes se hacen interminables, cuando la rutina aplasta mi imaginación, cuando ya solo me queda escuchar el canto de los pájaros desde mi ventana, ahí estas tú, devolviéndome a la vida. A veces me gustaría olvidarlo todo, dejar todo atrás y salir corriendo, lejos de aquí, empezar una nueva vida, nueva gente, nueva yo, pero luego, bajo a la tierra y recuerdo que aún soy incapaz de superarte. Incapaz de dejar que te vayas, incapaz de sentir la culpa de que todo acabe, de que nada funcione, buscando siempre una nueva solución y colocando un nuevo parche a este corazón que cada vez esta más sangrante.
Podría echarte la culpa, odiarte, sentir que yo no he hecho nada para merecer todo lo que me pasa, pero lo cierto es que sería mentira, que no tengo nada que echarte en cara y, ese es mi mayor problema siempre.
Podría echarte la culpa, odiarte, sentir que yo no he hecho nada para merecer todo lo que me pasa, pero lo cierto es que sería mentira, que no tengo nada que echarte en cara y, ese es mi mayor problema siempre.
jueves, 12 de enero de 2012
feel like a sir.
- Dame un beso. Te lo ruego.
- No. Sabes... hay una red imaginaria, un cristal transparente, un valla infranqueable que nos separa y que evita que me acerque a ti.
- No digas esas cosas. ¿ Qué te retiene? ¿Qué es lo que te impide acercarte?
- Hoy he descubierto que solo el amor que cuesta trabajo, solo el que se consigue despacio, sin prisa, es el que llega a buen puerto. No quiero probar tus labios y caer embrujado por su suavidad, por la humedad que provocaría mi saliva en ellos, por el dulce tacto que me dejaría alelado... y con ellos olvidar que te quiero por otras cosas.
- Es cierto eso que dices. Tal vez tengas razón, debo esperar. Perdona por mi falta de paciencia, pero es que cuando te tengo cerca se me olvidan los modales.
- No es problema para mi tu impaciencia. Tienes hambre de mis besos y sed de mis palabras. Lo comprendo. Es cierto que yo también estoy impaciente. Ven túmbate a mi lado, observemos el cielo.
¿ Ves esas nubes moverse? Dentro de un par de horas estarán muy lejos de aquí, tal vez sigan unidas en su viaje, empujadas por el viento, o tal vez, sean separadas a la fuerza, y enviadas cada una a una dirección. Yo no voy a permitir que me pase eso contigo, yo voy a pedirle al viento que sople despacio, que sople en la misma dirección, porque te quiero, y ahora veo solo un camino, que recorreremos tu y yo. Claro si tu quieres...
- ¡ Es precioso eso que dices! ¿Cómo podría yo negarme a tal suerte? ¡Vamos! ¡ Levántate! y vayamos adentro. Hoy cenaremos algo especial.
- No. Sabes... hay una red imaginaria, un cristal transparente, un valla infranqueable que nos separa y que evita que me acerque a ti.
- No digas esas cosas. ¿ Qué te retiene? ¿Qué es lo que te impide acercarte?
- Hoy he descubierto que solo el amor que cuesta trabajo, solo el que se consigue despacio, sin prisa, es el que llega a buen puerto. No quiero probar tus labios y caer embrujado por su suavidad, por la humedad que provocaría mi saliva en ellos, por el dulce tacto que me dejaría alelado... y con ellos olvidar que te quiero por otras cosas.
- Es cierto eso que dices. Tal vez tengas razón, debo esperar. Perdona por mi falta de paciencia, pero es que cuando te tengo cerca se me olvidan los modales.
- No es problema para mi tu impaciencia. Tienes hambre de mis besos y sed de mis palabras. Lo comprendo. Es cierto que yo también estoy impaciente. Ven túmbate a mi lado, observemos el cielo.
¿ Ves esas nubes moverse? Dentro de un par de horas estarán muy lejos de aquí, tal vez sigan unidas en su viaje, empujadas por el viento, o tal vez, sean separadas a la fuerza, y enviadas cada una a una dirección. Yo no voy a permitir que me pase eso contigo, yo voy a pedirle al viento que sople despacio, que sople en la misma dirección, porque te quiero, y ahora veo solo un camino, que recorreremos tu y yo. Claro si tu quieres...
- ¡ Es precioso eso que dices! ¿Cómo podría yo negarme a tal suerte? ¡Vamos! ¡ Levántate! y vayamos adentro. Hoy cenaremos algo especial.
Cosas empezaron a caerse de su lugar, la habitación comenzó a estar como si un huracán hubiera arrasado toda la casa. El chico se armó de valor, se levantó de su silla y se dirigió hacia la puerta para salir de aquel infierno.
Pero no sabía que en el pasillo le esperaba algo peor; su madre se paseaba con aire distraído y la mirada perdida, con ropa elegida al azar por lo que se podía suponer. Le asustó ver a su madre en aquel trance y supo que ya no volvería a ser normal nunca más. Por la noche sueños extraños la asaltaban y se despertaba gritando el nombre de alguien que días después confirmarían muerto de la forma exacta en la que la mujer lo describía. Al principio, pensaron que debía ser alguna especie de casualidad extraña, pero más tarde se dieron cuenta de que era absurdo negar que algo raro estaba pasando. Por su parte, el chico, decidió ignorar por completo la situación y olvidar que en aquella tarde empezó a creer en lo sobrenatural.
miércoles, 11 de enero de 2012
Libros que se acumulan en mi estantería recordándome que puedo entrar en nuevos mundos, que puedo volar, caer y levantarme si quiero, puedo sonreír, llorar, o gritar, puedo sentir miedo, rabia, aprecio y odio hacia quien quiera, puedo recorrer de punta a punta el mundo o irme a uno nuevo, puedo sentir el peso de otros problemas sobre mi espalda, o una libertad desbordante, puedo sentir la sangre, el sudor, las lágrimas de personas que jamás conoceré, puedo sentir la alegría de los demás, la dicha y el amor, y salir totalmente ilesa de una batalla o de una pelea de espadas, y todo eso sin moverme de un asiento cómodo o tal vez incómodo que me recordará que hay mucho más mundo que el que nosotros conocemos ya sea real o imaginario y me despertará esa esperanza que yace dormida en un rincón de mi. Tal vez sea cierto que aún tengo mucha vida por delante y que preocuparse por lo que todavía no he hecho es un insulto para cualquier persona.
Ver las cosas desde muchos puntos de vista es importante, nos hace mejores personas saber ponernos en la piel de los demás, comprenderlos, nos prepara para los problemas, ver como los demás solucionan las cosas o que piensan sobre algo. A veces no nos paramos a pensar en lo que los demás sienten o en como ven ellos las cosas, pero es importante hacerlo porque a veces podemos estar equivocados. Con un libro, eso se aprende fácilmente, ya que para entender lo que pasa tienes que meterte en la piel del protagonista, imaginar lo que el ve, lo que el siente y así pensar a la vez que haríamos nosotros.
Y sobretodo porque es muy gratificante sentir que nuestra vida real puede llegar a ser mucho mejor que el mejor libro que se haya escrito y que las cosas que se viven tienen un sabor mucho más dulce o tal vez más amargo que solo cuando las leemos.
Ver las cosas desde muchos puntos de vista es importante, nos hace mejores personas saber ponernos en la piel de los demás, comprenderlos, nos prepara para los problemas, ver como los demás solucionan las cosas o que piensan sobre algo. A veces no nos paramos a pensar en lo que los demás sienten o en como ven ellos las cosas, pero es importante hacerlo porque a veces podemos estar equivocados. Con un libro, eso se aprende fácilmente, ya que para entender lo que pasa tienes que meterte en la piel del protagonista, imaginar lo que el ve, lo que el siente y así pensar a la vez que haríamos nosotros.
Y sobretodo porque es muy gratificante sentir que nuestra vida real puede llegar a ser mucho mejor que el mejor libro que se haya escrito y que las cosas que se viven tienen un sabor mucho más dulce o tal vez más amargo que solo cuando las leemos.
tengo un problema... voy de bar en peor.
Abrazándome a mi misma por las noches, reparando esa ausencia que tu cuerpo ha dejado en mi cama y en mi misma. Leyendo una y otra vez las letras de las canciones que compartimos juntos, todo ha dejado de tener sentido para mi, todo empieza a parecer absurdo a mis ojos, ya no hay nada que pueda hacer sin recordar que me falta algo.
Veo la televisión con ojos vacíos, con semblante taciturno y una palidez extrema, se diría que parezco un fantasma sino fuera por aquellas veces que recuerdo algo y sonrío cambiando totalmente la expresión de mi cara. Recuerdo cuando me abrazabas tiernamente, diciendo que nunca te irías, que estarías ahí para siempre, para lo que necesitara y sonrío recordando lo bien que me hacía sentir aquello. Aún tengo tus besos latiendo por mi piel, aun puedo sentirlos, aun puedo sentir el tacto de tu piel grabado en la mía. Será que hace poco que cerraste aquella puerta y bajaste aquellas escaleras para nunca más volver a pisarlas aunque confieso que yo ya he perdido la noción del tiempo, es mejor así, de esa manera no tengo que pensar que tal vez sepa de ti mañana, o tal vez pasado o tal vez dentro de unos minutos.
Ya no recuerdo por qué has desaparecido, ya no recuerdo la ira que se apoderó de mi al saber que ya no eras mío, tampoco me viene a la mente tus últimas palabras que adelantaron tu despedida, yo me quedé estancada en tu sonrisa y en tu último beso no me pidas que borre eso también.
Y así, estaré, aquí en un sitio donde nadie me encuentre hasta el día en que encuentres el camino de vuelta, el día que encuentres las migas de pan que fui dejando caer desde la ventana por si algún día pasabas por allí, pero yo no estaré esperándote.
Veo la televisión con ojos vacíos, con semblante taciturno y una palidez extrema, se diría que parezco un fantasma sino fuera por aquellas veces que recuerdo algo y sonrío cambiando totalmente la expresión de mi cara. Recuerdo cuando me abrazabas tiernamente, diciendo que nunca te irías, que estarías ahí para siempre, para lo que necesitara y sonrío recordando lo bien que me hacía sentir aquello. Aún tengo tus besos latiendo por mi piel, aun puedo sentirlos, aun puedo sentir el tacto de tu piel grabado en la mía. Será que hace poco que cerraste aquella puerta y bajaste aquellas escaleras para nunca más volver a pisarlas aunque confieso que yo ya he perdido la noción del tiempo, es mejor así, de esa manera no tengo que pensar que tal vez sepa de ti mañana, o tal vez pasado o tal vez dentro de unos minutos.
Ya no recuerdo por qué has desaparecido, ya no recuerdo la ira que se apoderó de mi al saber que ya no eras mío, tampoco me viene a la mente tus últimas palabras que adelantaron tu despedida, yo me quedé estancada en tu sonrisa y en tu último beso no me pidas que borre eso también.
Y así, estaré, aquí en un sitio donde nadie me encuentre hasta el día en que encuentres el camino de vuelta, el día que encuentres las migas de pan que fui dejando caer desde la ventana por si algún día pasabas por allí, pero yo no estaré esperándote.
lunes, 9 de enero de 2012
ag.
Y aquí estoy yo, sentada frente al ordenador, viendo como le regalas palabras a otra, como le dedicas los pensamientos que antes eran para mi, matando la esperanza de que algún día me recuerdes, y te acuerdes de todo lo que vivimos. Y es que la esperanza es un veneno maldito que nos encadena, que nos engaña, que nos mata lentamente hasta dejarnos exhaustos.
Cometiendo el mismo error de caer rendida ante los chicos malos. Y no, por desgracia no son los malos de hollywood que o bien mueren ahogados en el río o bien cambian porque se dan cuenta de que también tienen sentimientos, la verdad es que esos malos no existen en la vida real. Y ahí estoy yo, esperando a que cambien, esperando a que un poco de su corazoncito se deje ver entre esa fachada de dureza, pero solo me encuentro con decepciones y bofetadas que me hacen darme cuenta de que la vida no es una película y que no son ellos los que deberían cambiar, sino yo. Debería rendirme ya y dejar de esperar algo que no tiene por qué suceder, debería asumir que hay gente que no tiene corazón o, que cuando lo descubre, ya es tarde para mi, y sobretodo debería empezar a cambiar de gusto.
Cometiendo el mismo error de caer rendida ante los chicos malos. Y no, por desgracia no son los malos de hollywood que o bien mueren ahogados en el río o bien cambian porque se dan cuenta de que también tienen sentimientos, la verdad es que esos malos no existen en la vida real. Y ahí estoy yo, esperando a que cambien, esperando a que un poco de su corazoncito se deje ver entre esa fachada de dureza, pero solo me encuentro con decepciones y bofetadas que me hacen darme cuenta de que la vida no es una película y que no son ellos los que deberían cambiar, sino yo. Debería rendirme ya y dejar de esperar algo que no tiene por qué suceder, debería asumir que hay gente que no tiene corazón o, que cuando lo descubre, ya es tarde para mi, y sobretodo debería empezar a cambiar de gusto.
viernes, 6 de enero de 2012
fuck.
Otro año que no me han hecho caso. Estoy enfadada, y, ¿Sabes por qué?
En mi carta a los reyes magos especifiqué que te quería y se les ha vuelto a olvidar raptarte. Anoche me acosté imaginándote debajo de mi árbol envuelto de papel y hasta con un lazo. También me dio por soñar que venías tu solito, que nadie te tenía que raptar y después sonó mi despertador, recordándome que tenía que dejar de soñar.
En mi carta a los reyes magos especifiqué que te quería y se les ha vuelto a olvidar raptarte. Anoche me acosté imaginándote debajo de mi árbol envuelto de papel y hasta con un lazo. También me dio por soñar que venías tu solito, que nadie te tenía que raptar y después sonó mi despertador, recordándome que tenía que dejar de soñar.
miércoles, 4 de enero de 2012
Dando puerta.
A veces nos sorprendemos con la facilidad con la que la gente nos saca de sus vidas. Nos sorprende sobretodo porque nosotros no somos capaces de hacer lo mismo. A veces tan solo es un eliminar amigo en las redes sociales o un eliminar contacto en la pantalla del móvil, pero a nosotros se nos hace imposible pulsar esa tecla. Un día sin ni siquiera entenderlo, nos damos cuenta de que la otra persona sí ha sido capaz de dar ese paso, y nos duele, nos duele sin poder evitarlo, porque una persona nos ha empujado fuera de su vida en el momento más inesperado, cuando aun no somos capaces de asimilarlo.
Me da rabia darme cuenta de lo poco indispensables que somos a veces para la mayoría de la gente,y, que cuando creemos darlo todo para recibir lo mismo a cambio, recibimos una bofetada que nos devuelve de golpe a la realidad. Es duro darse cuenta de todo esto, pero a veces, nosotros mismos también somos injustos con los demás. Si ahora mismo me diera un ataque, empezaría a eliminar gente sin parar de mis contactos, porque sinceramente, no quiero saber nada más de ellos. Pero no sé cómo les afectaría esto a ellos. Tal vez, a la mayoría les diese lo mismo, pero quizás y solo quizás, hubiese a alguien a quien le importara, a quien le doliera saber que le he dado la patada, pero ya sería tarde para rectificar.
Me da rabia darme cuenta de lo poco indispensables que somos a veces para la mayoría de la gente,y, que cuando creemos darlo todo para recibir lo mismo a cambio, recibimos una bofetada que nos devuelve de golpe a la realidad. Es duro darse cuenta de todo esto, pero a veces, nosotros mismos también somos injustos con los demás. Si ahora mismo me diera un ataque, empezaría a eliminar gente sin parar de mis contactos, porque sinceramente, no quiero saber nada más de ellos. Pero no sé cómo les afectaría esto a ellos. Tal vez, a la mayoría les diese lo mismo, pero quizás y solo quizás, hubiese a alguien a quien le importara, a quien le doliera saber que le he dado la patada, pero ya sería tarde para rectificar.
:)
Me propongo coger la botella de ron, salir corriendo, beber como una loca, bailar dando vueltas, restregar mi espalda con la tuya, que notes que bailo para que me mires. Sentir que todo da vueltas y que mirarte no hace que lo vea todo más claro, que me río hasta del aire que respiro, que la música fluye por mis venas y me hace moverme hasta querer arrancarme los pies, que todo vibra bajo el suelo, que las miradas se clavan sobre mi, que todo el mundo me metería un tortazo porque envidian la felicidad que transmito, que tu no quieres que note que no puedes quitar los ojos de mi cuerpo, que ahora si la gente desapareciera, el mundo sería nuestro, que las paredes me recuerdan que están demasiado vacías y que podrían estar decoradas con tu cuerpo y el mío, que nada importa y que todo se desvanece por una noche.
Sentir que el sábado es solo una noche cada mucho tiempo, que todo se acaba, que la locura se cura y que la resaca empieza, que el calor empieza a asfixiar, que el cansancio empieza a agotar y que todo empieza a caer, que la espuma que había subido empieza a bajar y que he perdido el norte. Que la noche aun no ha terminado y que la ropa empieza a sobrar. Recordar que la noche es joven y que la vida es corta, aprovechar hasta el último segundo, avergonzarse de no ser capaz de decir dos palabras seguidas, callarse y sonreír, darse la vuelta, continuar bailando, guiñar un ojo, despreocuparse de todo, dejarse llevar, tirar la chaqueta lejos, robar un trago a un desconocido, colocarse el pelo, mirar alrededor y sentarse en una silla.
Pensar en ti y recordar que te tengo tan cerca, verte tan fácil y tan difícil a la vez, buscar el valor y no encontrarlo, olvidar las consecuencias, actuar rápidamente, salir a la calle, respirar el aire frío, sentir como todo empieza a parecer real, levantar la mirada,verlo mirando descaradamente, hacerle un gesto, irse lejos, perderse entre las calles, olvidar el rumbo, besarse por las esquinas, acariciarse en los portales y mientrastanto el sol asomando por el este, recordando que un nuevo día empieza y que el sábado acaba.
Sentir que el sábado es solo una noche cada mucho tiempo, que todo se acaba, que la locura se cura y que la resaca empieza, que el calor empieza a asfixiar, que el cansancio empieza a agotar y que todo empieza a caer, que la espuma que había subido empieza a bajar y que he perdido el norte. Que la noche aun no ha terminado y que la ropa empieza a sobrar. Recordar que la noche es joven y que la vida es corta, aprovechar hasta el último segundo, avergonzarse de no ser capaz de decir dos palabras seguidas, callarse y sonreír, darse la vuelta, continuar bailando, guiñar un ojo, despreocuparse de todo, dejarse llevar, tirar la chaqueta lejos, robar un trago a un desconocido, colocarse el pelo, mirar alrededor y sentarse en una silla.
Pensar en ti y recordar que te tengo tan cerca, verte tan fácil y tan difícil a la vez, buscar el valor y no encontrarlo, olvidar las consecuencias, actuar rápidamente, salir a la calle, respirar el aire frío, sentir como todo empieza a parecer real, levantar la mirada,verlo mirando descaradamente, hacerle un gesto, irse lejos, perderse entre las calles, olvidar el rumbo, besarse por las esquinas, acariciarse en los portales y mientrastanto el sol asomando por el este, recordando que un nuevo día empieza y que el sábado acaba.
martes, 3 de enero de 2012
alone.
Sentir el viento arrasar mis ojos, sentir como el maquillaje se emborrona, como la lágrima se forma sin llegar a caer, sentir la necesidad de mirar hacia el suelo, ser incapaz de mirar a los ojos a las personas, avergonzarse del maldito dolor de debajo de la piel, recordar algunos momentos, evitar mostrar los sentimientos, esconderse, serenarse, escuchar una canción, recordar que la fortaleza sigue ahí, en alguna parte de nuestro interior, y,que todavía no nos ha abandonado. Levantarse, mirar al frente y salir corriendo.
Ver las calles pasar borrosas ante los ojos, la gente ya ha desaparecido, el frío comienza a notarse, la humedad de los ojos va en aumento, pero las lágrimas se niegan a salir, un autobús se aleja despacio en el fondo de la calle, una señora pasea un carro de bebé de un lado para otro, un señor habla por teléfono, te detienes, te sientas en un banco y coges aire, los pensamientos se mezclan en tu cabeza, dejas de entenderlos, diriges la mirada al frente, respiras hondo, te levantas y empiezas a andar a paso ligero.
Te das cuenta de que el mundo se sigue moviendo a tu alrededor y de que la vida de la gente sigue muy ocupada, aunque la tuya parece estar vacía, sin rumbo de nuevo. Te entristece la idea de pensar que sigues sin ser como los demás, que tu destino no está en las cosas típicas de la vida, que tal vez no acabes casada y rodeada de una familia que te quiera, que tal vez no quieras eso pero lo necesites. Todo parece estar confuso y ser imposible para ti, pero lo cierto es que sabes que no hay nada escrito y que sigues esperando a que el destino se acuerde de ti.
Ver las calles pasar borrosas ante los ojos, la gente ya ha desaparecido, el frío comienza a notarse, la humedad de los ojos va en aumento, pero las lágrimas se niegan a salir, un autobús se aleja despacio en el fondo de la calle, una señora pasea un carro de bebé de un lado para otro, un señor habla por teléfono, te detienes, te sientas en un banco y coges aire, los pensamientos se mezclan en tu cabeza, dejas de entenderlos, diriges la mirada al frente, respiras hondo, te levantas y empiezas a andar a paso ligero.
Te das cuenta de que el mundo se sigue moviendo a tu alrededor y de que la vida de la gente sigue muy ocupada, aunque la tuya parece estar vacía, sin rumbo de nuevo. Te entristece la idea de pensar que sigues sin ser como los demás, que tu destino no está en las cosas típicas de la vida, que tal vez no acabes casada y rodeada de una familia que te quiera, que tal vez no quieras eso pero lo necesites. Todo parece estar confuso y ser imposible para ti, pero lo cierto es que sabes que no hay nada escrito y que sigues esperando a que el destino se acuerde de ti.
seh
¿Entender? Yo cada vez entiendo menos...
La gente habla, susurra, reflexiona, actúa a mi alrededor y yo, sigo sin comprender nada de nada. Cuanto más intento entender a la gente y sus actos, más me pierdo en reflexiones absurdas y subjetivas. Odio no llegar a alguna conclusión válida para todos los casos, odio esa sensación de no saber nada y de querer saberlo todo. Por una vez me gustaría poder pensar con seguridad que sé sobre algo, estar segura de que lo que pienso es cierto. Me gustaría sobretodo entender a algunas personas en concreto, me ayudaría mucho entenderlas para poder dejar de sentir eso que siento ante sus actos.
Me gustaría salirme con la mía alguna vez, dejar de pensar en lo que piensan los demás y que los demás pensaran un poco más en lo que opino yo. Es que ya me he cansado de preocuparme por los demás sin recibir nada a cambio, me he cansado de callar lo que tanto necesito decir, me he cansado de solo ser un pañuelo de lágrimas y, es que, ahora, voy a ser yo la egoísta, lo siento pero ya me va tocando.
La gente habla, susurra, reflexiona, actúa a mi alrededor y yo, sigo sin comprender nada de nada. Cuanto más intento entender a la gente y sus actos, más me pierdo en reflexiones absurdas y subjetivas. Odio no llegar a alguna conclusión válida para todos los casos, odio esa sensación de no saber nada y de querer saberlo todo. Por una vez me gustaría poder pensar con seguridad que sé sobre algo, estar segura de que lo que pienso es cierto. Me gustaría sobretodo entender a algunas personas en concreto, me ayudaría mucho entenderlas para poder dejar de sentir eso que siento ante sus actos.
Me gustaría salirme con la mía alguna vez, dejar de pensar en lo que piensan los demás y que los demás pensaran un poco más en lo que opino yo. Es que ya me he cansado de preocuparme por los demás sin recibir nada a cambio, me he cansado de callar lo que tanto necesito decir, me he cansado de solo ser un pañuelo de lágrimas y, es que, ahora, voy a ser yo la egoísta, lo siento pero ya me va tocando.
lunes, 2 de enero de 2012
Tenía razón el que decía que los besos a escondidas saben mejor, mucho mejor. El misterio que trae la seducción secreta, tan rodeados de gente y tan solo los dos en una misma habitación al mismo tiempo. La confusión en tu mirada que denotaba que yo había disimulado bien, la sonrisa que se dibujó en mi rostro tras verte mirar la pantalla del móvil sin tener ni idea de quien era la autora de aquellos mensajes, la mirada que me dedicaste tras entenderlo todo. Imágenes que se fundieron entre los besos que nos dimos después.
Es cierto que soy una niña buena, o tal vez no. La verdad es que me encanta desfilar delante de ti transformando totalmente mi personalidad, de niña buena a rebelde en un par de segundos, dejándote totalmente anonadado, me encanta ver tu sonrisa, esa que hace que se me olvide el resto del mundo, me encanta cuando me provocas, y cuando te sorprendo, cuando digo algo y no entiendes nada, cuando soy yo la que manda y cuando soy yo la que se sorprende. Me encantas tú, y todo lo que me haces sentir, pero jamás lo oirás de mi boca, porque eres un creído, y un tipo duro, pero solo por fuera, a mi no me engañas. Pero probablemente eso sea lo que más me guste de ti.
¿ Qué por qué a ti? Verás tienes algo que me atrae y que me engancha, vas por buen camino. Pero recuerda, no juegues conmigo, podría salirte caro.
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