lunes, 31 de diciembre de 2012

Nochevieja.


Hoy, seguramente será un día en el que todo el mundo se lo pase bien. Cada uno a su manera está claro, pero es un día que se suele pasar en familia o con amigos, y que suele significar alegría, felicidad, esperanza, etc.
Es un día que se disfruta por diversos motivos; como la comida, la compañía, el sentimiento de sentirse parte de algo que se comparte con mucha gente, la sensación de un nuevo comienzo, de nuevas oportunidades y todo eso da ganas de fiesta.
La gente bebe, ríe, juega diversos juegos de mesa, e incluso salen por ahí una vez ya se han comido las uvas. Hablando de eso… El hecho de comerse las uvas, es una de las cosas que más hace especial esta noche del año. Hay gente que cree que comérselas puede darles suerte, otros lo hacen por tradición, y otros simplemente por no excluirse del grupo, aunque realmente no les apetezca.
Pues bien, para mi la nochevieja es uno de los días navideños que más ilusión me hace. El porqué es bastante lógico. Ese día me doy la oportunidad de pensar en positivo, de soñar con un futuro mejor, de creer que los sueños se pueden cumplir con solo escribirlos en un papelito, de desear, de tener esperanza, y esas cosas que hacen que ese día signifique mucho.
Sobretodo cuando echo la vista atrás y recuerdo la anterior nochevieja y veo como cambian las cosas de un año para otro, de como pensaba yo que me iban a ir las cosas, y como realmente me fueron, y es entonces cuando se despierta mi curiosidad por saber qué me sucederá este año. Y sobretodo, si me esperan cosas buenas, cosas inolvidables, y cosas que deseo.  
Esta nochevieja no va a ser todo lo especial que yo desearía, empezando por la cena, la compañía  (no me malinterpretéis, no es que esté mal acompañada, sino que me falta mucha gente a mi lado para poder estar contenta), y eso va arrastrando otras cosas. Como que ya no se sigue la tradición de llenar un papel con las cosas que queremos que nos sucedan, pisarlo con un pie mientras te comes las uvas, después cogerlo, y quemarlo. Es una tontería, pero es una tradición, de esas que te hacen sentir más unido a tu familia y que te trae buenos recuerdos de otros años. Las uvas, no van a ser lo más divertido este año, y sinceramente, no sé ni para qué me las voy a comer. No creo que eso me vaya a dar suerte, y tampoco hay aquí mucha gente para compartir conmigo ese momento. No hace falta decir más, si estoy escribiendo esto a estas horas de la noche, en medio de la noche de nochevieja. Así que esta, solo parece una noche normal y corriente, en la que dentro de un rato tendré que salir de fiesta y aparentar que es una de las mejores noches del año.  
La realidad, es que solo salgo porque quiero estar con mis amigas, porque las echo de menos, y porque espero que verdaderamente nos lo pasemos bien, porque por lo demás no me apetece en absoluto. Hace un frío que pela, mi novio, está a muchos quilómetros de distancia, y lo echo demasiado de menos. Lo que más me apetecería es entrar en este nuevo año con él, pero no va a poder ser, y eso implica que voy a tener que beber mucho esta noche si quiero no pensar en ello.
Así que después de tanta deprimencia voy a publicar este texto, y a dejarlo en el olvido, esperando que mi humor mejore a lo largo de la noche, y que mi año 2013 sea bueno. Espero que dentro de un año pueda recordar este día, mirar hacia atrás, y darme cuenta de que todo fue una tontería. 

martes, 25 de diciembre de 2012

Vaya asco de navidades.

Ni tan siquiera sé cómo debo empezar esta entrada. Más o menos tengo claro lo que estoy sintiendo ahora mismo, pero me avergüenza un poco reconocerlo.
Verás, siempre he odiado eso de depender de alguien, de sentir que tu estado de ánimo varía según lo que haga o no haga esa persona, de sentir que si de repente se va, el mundo se te cae encima, y siempre me he empeñado en no dejarme sentir tanto por alguien como para llegar a ese punto. Por supuesto todos tenemos que caer del burro alguna vez, y eso que siempre prometes que no harás, acaba llegando a tu vida tarde o temprano. Me cuesta reconocerlo, pero yo, ya he caído.
Lo reconozco, es una gilipollez hasta para mi, la situación no es para tanto, no hay ningún drama, pero estoy teniendo demasiado tiempo para pensar, para dejar que las dudas se metan en mi cabeza, y sobre todo le estoy dejando demasiado espacio al miedo.
La distancia no es fácil para nadie, pero yo ya tengo un poquito de práctica en estos temas. ¡Fui tan tonta al pensar que no me afectaría tanto! Pensé que estaría ocupada, que me lo pasaría bien, que no sería para tanto. ¡Já! Solo han pasado un par de días, y la casa ya se me cae encima. Echo de menos cada pequeña cosa que hacemos juntos, la rutina de vernos prácticamente todos los días (todo hay que decirlo, estábamos demasiado mal acostumbrados), echo de menos que me hagas reír con cualquier tontería, que me hagas el día a día fácil, que me hagas abrirme cada día más, sin arrepentirme por ello, por romper todas las barreras que estoy rompiendo... en definitiva, por hacerme feliz.
Todo no es de color de rosa, pero es que así es la vida. Hemos superado un par de pruebas, y esta, es solo una más a superar, eso lo tengo claro. Pero eso no impide que no pare de pensar, de darle a todo demasiadas vueltas, y por supuesto de sufrir.

domingo, 16 de diciembre de 2012

He vuelto a caer.

Por supuesto todo tenía que caer. La vida no es el sueño perfecto que todos tenemos en nuestra cabeza montado. Hay momentos buenos, momentos malos y regulares. Yo llevaba demasiado tiempo en un momento bueno, tarde o temprano se tenía que desmoronar. El problema es que se ha desmoronado cada pedazo de mi felicidad. 
Otra vez siento que mi familia vuelve a ser la de siempre, se ha acabado esa falsa unidad que se creó tras la muerte de mi abuelo. Otra vez vuelven las peleas, los rencores, la separación... pero no solo me siento mal por eso. 
Para no variar, vuelvo a estar sola en clase, me he peleado con todas aquellas personas que creía tener a mi lado. Ahora vuelvo a ser invisible, solo que por culpa de los trabajos en grupo tengo que juntarme irremediablemente con alguien y eso, todavía me hace sentir peor. Siempre soy aquella chica rara que no habla con nadie, y que siempre está seria. Me dejaría conocer si pudiera, de verdad. Pero es que cada vez que lo he intentado he recibido golpes y ya no puedo más. 
Empecé la carrera con toda la positividad que pude, hablaba y sonreía más de lo que me apetecía, y era amable con todo el mundo. Fui abierta y enseguida encontré un grupo, pero eso pronto se fue a la mierda, porque lo cierto es que yo ahí no encajaba, por mucho que lo intentase. Eso me duele aunque el día a día no se hace tan duro como pensaba ya que intento centrarme en  los estudios y no pensarlo demasiado.
Ahora solo me queda la esperanza de que al empezar con las nuevas asignaturas, se creen nuevos grupos y alguien me dé una oportunidad.
Esto y otras cosas acaban haciendo que me hunda y que las cosas que hago pierdan su sentido. Estoy harta de las depresiones, hago todo lo que puedo para evitarlas, pero cuando caigo, caigo con todo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Las ralladas de siempre.

Llevo tantas cosas dentro, que ya no sé cómo sacarlas. Mi problema es que me acostumbré a sentir por dentro, a no demostrar nada por nadie, porque eso solo creaba problemas. Y ahora que todo ha cambiado, me gustaría poder dejar de usar esa coraza que tengo tan bien puesta alrededor de mi corazón. Es difícil para mi abrirme, aunque cada día confío más, cada día estoy más relajada, más natural y mostrando más de mi que nunca. Me esfuerzo cada día por superarme, por dejar el miedo atrás y desaprender todo aquello que me enseñaron mis años de experiencia, pero siempre hay un pero. 
No puedo evitar volver atrás a veces, no puedo evitar protegerme, poner una mini barrera, porque cuando noto que he llegado demasiado lejos, mi cabecita empieza a dar vueltas, a recordarme quien soy, y por todo lo que he pasado, y me recuerda que uno nunca puede entregarse del todo, si no quiere quedarse sin nada.
El problema es que nunca me he permitido reconocer lo que sentía por alguien, ni tan siquiera a mi misma, pues tenía miedo de creérmelo, de sentirlo más fuerte, de permitir que me dominara, y que me dejara débil e indefensa ante la otra persona y ese es un miedo que todavía conservo. Quizá no por mi, sino por lo que he visto en otras personas, y que nunca he querido permitir en mi misma. 
Es muy bonito sentir, ser correspondido, ser feliz, pero ¿Dónde está el término medio? ¿Cómo sabes si lo estás haciendo bien? ¿Cómo puedes controlarte a ti misma? Yo creo que mi mayor miedo es perder el control. Hasta ahora he presumido de un gran control mental y de un gran control de mis emociones, y lo que más temo es perder eso. 
Así que hay que estoy yo en mi debate de siempre entre corazón y cerebro, que no suele acabar bien. Yo quiero sentir, quiero demostrar, quiero ser feliz, pero lo cierto es que tengo miedo de mostrar mi debilidad, de volverme indefensa, de darle todo el poder a alguien de destruirme, y sobre todo tengo miedo de que ahora que todo va bien, estalle en pedazos y me toque volver a reconstruirme.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Me veo frente a la hoja en blanco y sufro de un bloqueo total. Siento que necesito escribir. Echo de menos las líneas brotando de mis dedos, la sensación que se queda tras poner el punto final, la melodía que acompaña el proceso de creación...
Me gustaría saber sobre qué escribir. Cuando pienso en escribir una historia, me veo acomplejada por el miedo a no escribir nada bueno, a no gustar, a decepcionarme a mi misma y las expectativas que los demás tienen puestas sobre mi, y cuando pienso en escribir lo que siento, temo darle forma a mis miedos, temo caer en la cuenta de algo que hasta ahora no me he permitido sacar a la luz, tengo miedo de aburrir a los demás y a mi misma, con las mismas ralladas de siempre y es que algo positivo es fácil de encontrar pero difícil de escribir. Es difícil escribir lo bueno que tiene tu propia vida sin caer en la prepotencia, sin hacer sentir a nadie inferior, siendo fiel a la realidad y no a lo que nuestra cabecita percibe...

miércoles, 31 de octubre de 2012

Hablando ayer me di cuenta de todas las cosas que necesito decirte. Necesito que entiendas cuánto significas para mi. Cuando estoy contigo me siento incapaz de demostrártelo, y, ¿Sabes por qué? Porque tengo miedo. Sí, miedo de muchas cosas. Tengo mucho miedo de hacer algo mal y perderte. Porque aunque no haya sido capaz de decírtelo, tú eres todo lo que yo siempre quise encontrar. Y no sabes cuanto aprecio cada gesto de tu parte, cada caricia, cada abrazo. Todavía me cuesta creer que puedas sentir algo por mi, y es que como ya sabes, estoy acostumbrada a que nadie se fije en mi, a que nadie le importe cómo soy realmente etc. Me haces sentir única, especial, y eso, no lo había hecho nadie. Haces que rompa barreras día a día y que abra a ti como nunca había hecho con nadie. Tienes que entender que me cueste, pues todavía tengo miedo de creerme este sueño, de confiar, de abrirme completamente y que después vuelva a tener que acostumbrarme a estar sin ti, a olvidarte, a volver a mi vida de antes. Tengo miedo de que mi corazón salga hecho pedazos y por eso me ves tan fría, tal vez distante. Pero no dudes de lo que siento por ti, porque aunque no te des cuenta yo lo demuestro en las cosas pequeñas. Te necesito cada día más, me importas, me encantas tal y como eres, y me encantaría que te dieras cuenta.
Cuando hablamos de mi pasado, solo pude pensar que me gustaría borrarlo y haber tenido la suerte de haberte conocido a ti en esos tiempos, pero gracias a mi pasado soy quien soy ahora, así que no me avergüénzo. Cada cosa que hice, fue porque era lo que quería en ese momento, así que no me arrepiento. Te lo he contado porque quiero que sepas quien soy, y quien he sido, porque esta soy yo. He cometido muchos errores, y he sufrido mucho, pero supongo que como todo el mundo. He aprendido mucho de esos tiempos, he aprendido a quererme, y a querer algo mejor para mi misma y lo más importante, me he creído por fin, que lo podía conseguir, y eso es lo que me ha llevado hasta ti, a intentarlo, a esforzarme por ser feliz.
Por eso me puse así, porque tengo miedo de que mi pasado destruya mi presente, porque me he acostumbrado a ser feliz, y no quiero volver a pasarlo mal, porque me importa lo que pienses de mi, y porque me veía incapaz de hablar.

jueves, 18 de octubre de 2012

Another one

Me gustaría poder escribir algo sobre ti que mereciera la pena enseñarte, pero es que por tu culpa, se me ha olvidado cómo expresar mis sentimientos por escrito, también se han borrado mis complejos, mi aburrimiento, mi tristeza y muchas otras cosas más.
 Desde que entraste en mi vida se me ha olvidado sufrir, y he empezado a recordar quien era yo antes de que mi corazón se rompiera en mil pedazos. Cada día me siento más cómoda contigo y más segura de mi misma, estás sanando mi alma, por muy filosófico que pueda sonar esto. Haces que cada día me levante con ganas de empezar, que no pueda adivinar qué va a pasar hoy, o mañana, y que tampoco me obsesione pensando en ello. No sé cómo lo haces, de verdad, pero eres tú, tal como eres, el príncipe azul que siempre esperé que viniera a buscarme. Todavía me cuesta creer todo esto, todavía me cuesta recordar cada minuto y tener la certeza de que fue real, de que sucedió tal y como siempre quise que sucediera, y, aunque suene deprimente, todavía me cuesta creer, que yo puedo ser el motivo de que tu corazón se ponga a mil por hora en un segundo, de que te cueste hablar, de que tiembles... Porque lo cierto, es que esto, no me había pasado antes. Me encanta sentirme querida por una vez, me encanta no tener que conformarme con las migajas de un sentimiento que nunca llega a formarse, me encanta no tener que engañarme a mi misma, sino dejarme lllevar, y no darle vueltas, me encanta sentir, que estoy viva, que siento, y siento cosas bonitas, que no estoy triste, que no quiero escuchar canciones deprimentes ya, que eres la cura de cada mal sentimiento, que me estoy acostumbrando a ti y que no quiero que esto se estropee nunca.

lunes, 15 de octubre de 2012

Esos besos con sabor a otoño que llenaron nuestra despedida, el sabor frío de tus labios que absorbían el calor de los míos. La temperatura de tu piel siempre contraria a la de la mía, que hace que al abrazarnos encontremos el equilibrio. La paz que inspiran tus brazos, la caricia certera de tus manos, tu sonrisa, tu manía de empezar a decir algo, y callarte consiguiendo dejarme siempre con la curiosidad de lo que estarás pensando, tus impulsos, tus locuras, tus arrebatos, tu dulzura, esa forma de llamarme.
Has conseguido tanto conmigo... Gracias a ti, he recuperado la esperanza, las ganas de vivir, de cambiar, de crecer como persona...
Es increíble como inspiras cada parte de mi día a día, como me haces reír cuando estoy contigo, y sonreír con cara de tonta cuando estoy sin ti. Solo tú consigues que deje esa parte pesimista mía, y, créeme, eso es muy difícil de conseguir. Gracias a ti estoy empezando a abrirme, a confiar, a dejarme llevar, a romper barreras y a superar todos mis problemas. Tú eres mi cura, mi felicidad, mi presente, y el motivo de muchas cosas. No sé que será de nosotros mañana, solo sé que estás conmigo hoy, y desde que estoy contigo he aprendido que solo quiero vivir el presente.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Ains

La incredulidad de haber conocido a alguien que me valore, que le importe quien soy y no quien aparento ser, de alguien que me quiere por quien soy y no por lo que dicen de mi, alguien que convierte cada día en un suspiro y cada noche eterna en una cama que se antoja demasíado fría en su ausencia. 
Por fin alguien aprecia cada segundo conmigo y sufre cada minuto sin mi. Le importa lo que siento y lo que pienso y trata de hacerme feliz cada momento que paso con él. Por fin aparece en mi vida la persona que siempre he estado esperando. Cada detalle, cada rasgo, cada palabra y cada beso me hace subir a las nubes y olvidarme del tiempo, del mundo, del pasado y del futuro. 
No podía imaginar que todo podía ser tan perfecto, no podía imaginar que algún día se iban a cumplir todas esas cosas que siempre he deseado. Todavía no me creo que esté pasando y me cuesta actuar porque aún me frena el miedo a sufrir de nuevo, todavía tengo cicatrices en el corazón que me ponen alerta y que no dejan que disfrute completamente, pero a pesar del miedo, siento que este, es mi final feliz.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Felicidad.

Hace tiempo que no escribo, y me he dado cuenta que vuelvo a estar preparada para empezar. Otros años por estas fechas empezaría quejándome por el fin del verano, la vuelta a la rutina etc, pero este año es diferente. Todo ha cambiado, aquello que llevo esperando toda mi vida por fin se está cumpliendo, mi vida ha cambiado completamente, todos los aspectos que odiaba de mi vida están ahora en mi pasado y, aunque nada es perfecto ahora todo está bien.
Para empezar, acabo de entrar en la universidad, he dejado atrás aquellos años de bullying en cada maldito colegio que he pisado, aquella tristeza, aquel malestar continuo y todo aquel malhumor constante. Ahora mi rutina es diferente, la gente es desconocida, es una nueva oportunidad, un nuevo comienzo y, esta vez, si que parece que me va a ir bien. Ya no me levanto en modo automático, forzando a mi cuerpo a moverse y a mi cabeza a evadirse a otro sitio para no desesperar ante la realidad, ya no estoy enfadada, ni triste, ni agotada, es más; me siento más viva que nunca, feliz, enérgica, diferente.
Pero eso no es todo. También han pasado cosas en mi familia que han hecho que vuelva a ser feliz; ahora mi familia está más unida, sigue siendo poca, pero la veo más a menudo y los siento cerca. Todo esto lo llevaba yo necesitando demasiado tiempo, y ahora me está haciendo sentirme otra vez llena, sin tantos agujeros que llenar. He expulsado de mi vida aquellas personas que me hacían daño y he conocido a gente nueva que me cure las heridas. Y de momento, eso es lo que está sucediendo. Me estoy dejando arrastrar por la corriente del destino, sin pensar demasíado, sin ser negativa, dejando todo fluir. Y, de momento, no me puedo quejar.
Estoy abriendome más que nunca, estoy empezando a perder el miedo, a abrir barreras, a derribar prejuicios, a mostrarme tal y como soy ante los demás sin importarme nada, y me siendo bien.
Me siento genial ahora mismo, no cambiaría nada. Creo que la mejor parte de ser tan feliz, es que ahora veo la vida de forma diferente, estoy cambiando por completo y quitando todo lo malo que había en mi vida, y en mi. Creo que ya era hora de que esto sucediera, y sé que esto no podría estar pasando sin todo el esfuerzo que pongo de mi parte, y agradezco a todas aquellas personas que nunca me dejaron caer, que nunca me dejaron sola, que ayudaron a construir cada pedacito de mi, después de haber quedado hecha pedazos. Y solo diré que ahora me he levantado, y esta vez es de verdad, y solo espero no volver a caer.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Venga una entradita deprimente

Ahora toca como cada año hacer la típica entradita hablando sobre fiestas de monóvar, pero al igual que cuando escribí sobre las fiestas de pinoso, no tengo  mucho que decir. No sé si quiero que empiecen, pero eso no es una novedad.
Mi vida no se puede describir con la palabra aburrida porque me quedaría corta. Por eso me apetece salir, desfasarme un poco, relacionarme un poco con la gente que echo de menos etc etc, pero es que estoy harta de estar tan sola, tan aislada, depender tanto de la poca gente que me acompaña porque si alguna me falla me toca quedarme en casa. Y la verdad es que eso no es justo para los demás tampoco. Cada uno tiene su vida, y yo no puedo enfadarme, o deprimirme cada vez que alguien tiene otros planes. Pero es que no lo puedo evitar, porque para mi es muy cruel estar tanto tiempo sola, tanto tiempo en casa, tener tan poca gente y ser tan dependiente. 
Yo solo quiero que las cosas cambien, y no sé si la culpa es mía o no, pero lo cierto, es que todo sigue igual año tras año. Yo tengo la esperanza de que cuando entre a la universidad todo eso cambie, pero siendo realista lo dudo mucho.

martes, 28 de agosto de 2012

Una melodía que llena el salón, una pareja de enamorados bailan un bals al ritmo de una balada, todo se funde como en una película romántica en la mente de aquella adolescente. A ella le encantaría estar en ese lugar, en ese momento, con el chico con el que llevaba soñando un par de años o quizá más, porque ya no los contaba hacia delante. Ella tenía la creencia de que cada día que pasaba, era uno menos que tenía que esperar para que sucediese lo que ella llevaba tanto tiempo soñando, para que sucediese algo entre ellos.
Era una chica que se contaba una historia a sí misma todos los días, vivía su vida como si cada día fuera el último, aunque solo fuese en su cabeza. No era una chica aventurera, aunque odiaba la rutina, no era atrevida, pero de vez en cuando agradecía los retos que le proponía la vida y solo pedía un deseo cada noche al acostarse; solo pedía encontrar al amor de su vida. Desde que era bien pequeña, había crecido soñando con eso, lo deseaba hasta tal punto que se dejaba engañar por el primer Don Juan que aparecía disfrazado de principe azul, y cuando les quitaba la careta, se desilusionaba con el mundo y con la vida. Al principio quiso hacer como si no le importara, como si pudiera soportarlo perfectamente, pero un buen día, se derrumbó. Ya no podía seguir manteniendo la esperanza, ya no podía seguir pidiendo algo que no esperaba recibir, ya no sabía tan siquiera si lo quería. Se apagó lentamente y dejó de desear. Dejó de desear hasta tal punto en que perdió la ilusión por vivir cada día, dejó de imaginar como sería un día junto a él, o como sería su primer encuentro ... Llegó un momento en que ella y su vitalidad se apagaron y decidió que se tumbaría en su habitación para siempre, hasta que alguien acudiera a devolverle la ilusión.

lunes, 20 de agosto de 2012

Sexualmente hablando.

Ultimamente todo el mundo se queja de que los adolescentes comienzan su vida sexual "demasiado pronto".
Bien, pues en mi opinión, no se puede hacer dicha afirmación a la ligera. Primero hay que entender que la época en la que estamos es muy diferente a la que vivieron nuestros padres, nuestros abuelos e incluso a la de nuestros hermanos mayores. Conforme ha ido pasando el tiempo, la sociedad es mucho más liberal, por así decirlo. El sexo ha dejado de ser un tabú absoluto para ir convirtiéndose en algo normal, cotidiano y solo censurado para los niños. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que crea conveniente, pero eso no quita que sea señalado con el dedo. Aunque hay más libertad, todavía hay mucha gente cerrada a estos temas. Pero también es cierto que no se puede dejar a un lado que la sexualidad debe vivirse con libertad, pero con la libertad que otorga la información. Por eso, los adolescentes hoy en día están mucho más informados, y solo así pueden decidir por sí mismos lo que quieren o no quieren hacer. Además, tras esta liberalización del pensamiento que se ha ido gestando, el sexo ha cobrado una gran importancia como tema de interés hasta ser casi el centro de la gran mayoría de series de televisión, de novelas, de películas etc. Esto puede llevar a un mensaje erróneo y es, que el sexo es lo más importante, que ser vírgen es de ser un perdedor, etc. Cualquier adulto comprende que esto no es así, pero pensad por un momento como se toman este mensaje los recién llegados al complicado mundo de la adolescencia.
Antes, la mayor presión que podían ejercer, era ser bueno en el deporte, en los estudios, tener amigos y poco más, pero ahora parece que si no has practicado sexo no has cumplido con lo estipulado. Parece que hay una edad marcada y que si no lo haces en ese tiempo no eres normal, y al final, todo va con prisas. A saber cuántas niñas habrán entregado sus cuerpos por ignorancia, por presión, en vez de hacerlo porque querían o porque estaban seguras de ello. No creo que se deba señalar con el dedo a nadie porque pierda la virginidad a los 12, pero siempre y cuando lo haya hecho porque quería, porque estaba segura de ello, porque sabía las consecuencias y no porque alguien le haya dicho que lo haga, porque tenga miedo del qué dirán o porque su novio la presionara.
La conclusión que hay que sacar de esto, es que los tiempos cambian, y que hay que aceptarlo. Y que tal vez antes lo normal era perder la virginidad a los 18 y ahora a los 12, pero entre esas edades hay muchos años de por medio y después y cada uno debe ser libre para elegir cuando quiere hacerlo y no debe ser señalado con el dedo ni por ser pronto y ni tarde porque nunca es tarde si la es dicha es buena se suele decir.

martes, 31 de julio de 2012

Too late

200 personas metidas en sitio y tú solo tenías ojos para mi. Eso me habría complacido mucho, pero como siempre, llegas tarde. Llegas con un año de retraso que ya es decir. Las cosas tienen su momento o eso suelen decir, y el nuestro pasó de largo hace demasíado tiempo. Antes cuando nuestras miradas se cruzaban se me encogía el estómago y el corazón me latía desbocado hasta tiempo después de que desaparecieras de mi vista. Sin embargo ahora me descubro mirándote con el mismo sentimiento con el que me miraría un árbol. Creí que no lo conseguiría nunca, pero te has apagado dentro de mi, he desconectado el sentimiento, he borrado el recuerdo de tus besos, ya no queda nada de ti dentro de mi. Lo siento, tal vez no fue culpa tuya, ni mía que lo nuestro nunca arrancara, tal vez fue el destino, o fue lo que tenía que pasar puesto que somos de dos mundos muy distintos pero lo cierto es que conmigo nunca funcionó y nunca te esforzaste tanto, como con otras. Tal vez fue mejor así, gracias a nuestro final, aprendí mucho, saque muchas cosas buenas y te saqué de mi vida completamente. Después de aquello, es imposible algo entre tú y yo, sé que cuando me ves se te olvida, pero a mi no. Cada vez que te veo viene a mi memoria aquella noche fatídica y automáticamente bloqueo todo pensamiento hacia ti. Así que olvídalo, no lo intentes más, no me persigas, no me mires una y otra vez, no intentes mezclarte en mi grupo, pues como estamos, estamos bien. Yo no te voy a retirar el saludo, a pesar de todo, me caes bien, sé que eres buena persona, con sus virtudes y con sus defectos, como todo el mundo, pero de ahí no va a pasar.

viernes, 27 de julio de 2012

Pinoso 2012

Vuelven a empezar las fiestas más esperadas del año, las que marcan la diferencia en un verano interminable y en las que mi lado fiestero empieza a despertar. Otro año en el que me reencuentro con mi prima y con sus amigas y por unos días somos una pandilla en la que se respira felicidad por donde pisamos. Por un tiempo me olvido de todas las cosas que me atormentan durante el año, me olvido de la tristeza, me reencuentro con la música, los sitios a los que siempre solemos ir, la gente, el ambiente y me siento distinta. Sigo siendo esa niña tímida que llegó el primer año y sigo siendo yo misma ante todo, pero es una historia diferente.
Es una época en la que me esfuerzo por sentirme guapa, por sentirme útil y necesaria y por relacionarme todo lo que pueda. Todos los años pasan cosas para recordar, cosas que me animan, que me hacen reír y que iluminan los días oscuros del invierno. Este año ha sido difícil y negativo y ya ni tan siquiera quería que llegaran, pero ahora que están aquí doy gracias, e incluso tengo que reconocer que estoy nerviosa porque aunque no han sido las fiestas más esperadas, son las que necesito ahora mismo. Tengo muchas ganas de recorrer los puestos de la feria, de ir a la vaca, de salir por la noche y volver hecha un zombie a casa, de las charlas mientras desayunamos, mientras bebemos, de las tonterías que podemos llegar a decir, de los reencuentros, de las situaciones inesperadas...  En definitiva: tengo ganas de fiesta.
Como todos los años a estas alturas, empieza a crecer en mi esa sensación de que todo da igual, que nada me importa, que le puede dar a todo por donde yo me sé y que voy a hacer lo que me dé la gana porque no tengo nada que perder. Si que tengo que perder es cierto, pero empieza a darme igual. y todo porque me he cansado de ser la niña buena de la película, de la que todos se ríen como si ella no se diera cuenta. Al final no importa lo que digan de mi, puesto que todavía no han acertado y si aciertan tampoco importa. Total si la gente se preocupa por mi vida más que por la suya, es que tienen un problema.
Empiezan las fiestas de pinoso, y con ellas, todo eso de lo que he hablado anteriormente. Solo me quedan dos opciones, resistir la tentación, comportarme, pasar de todo y de todos e intentar pasarmelo bien así, o caer en ella y arrepentirme después aunque ese momento sea perfecto. No sé qué hacer y al final todo se resume en una mezcla de las dos cosas. Me gustaría poder pasarmelo bien sin tener que pensar tanto, me gustaría hacer cosas de las que no tuviera que arrepentirme, y sobre todo me gustaría que este año fuera diferente.

martes, 10 de julio de 2012

Forever Alone.

Hoy me han vuelto a recordar que mi vida sigue igual que siempre, o peor. 
Hace ya tiempo que me dedico a perder a todas mis amistades. Desde las que prometieron nunca marcharse hasta las que pensé que no durarían. Es cierto que alguna gente me alegra que se fueran de mi vida pero de una gran mayoría no. Yo no elegí que se marchasen, y todavía cuando pienso en ellos me duele. Y lo cierto es que todavía sigo sin entender porqué, sin entender qué es lo que hago mal. Y no es que yo piense que todo lo que hago está bien, sé que muchas veces la he cagado, y además sé que tengo un carácter difícil. Pero debe haber algo más que sea lo que acaba con todas mis amistades tarde o temprano. Todavía no lo he descubierto y no será porque no le he puesto empeño.
Tampoco es muy normal que a mis 18 años siga sin haber tenido ninguna relación estable. Está claro que muchos condicionantes no han preparado las mejores circumstancias (Los cambios de hogar, de colegio...) pero dicen que el amor lo puede todo. Yo sigo sin comprobarlo, para mi desgracia. Sigo sin toparme con alguien que me entienda o que lo intente, con alguien que me aguante con mis cosas buenas y con las malas, que me quiera a pesar y por ser quien soy.
Me gustaría que la gente dejara de etiquetarme y dejara de pensar que saben algo de mi, algo de lo que soy o de lo que quiero ser puesto que ni yo misma me conozco por completo aún. Ojalá que alguien me acepte con mi pasado y mi presente y que a pesar de saberlo todo sobre mi, me quiera en su futuro.

lunes, 9 de julio de 2012

Promesas, promesas.

Durante toda una vida tenemos tiempo para conocernos a nosotros mismos, para saber qué es lo que nos cabrea, lo que nos toca la fibra sensible, lo que nos sienta mal, lo que odiamos, lo que queremos etc.
Hay personas que se esfuerzan más día a día por conocerse y por formarse a sí mismos, y otras que no tanto, pero es inevitable ir descubriendo cosas. Pues bien, ahora me ha tocado a mí, descubrir una de esas cosas que llevas arrastrando desde siempre por algún motivo y de las que aún no eres consciente.
Lo cierto es que me ha costado bastante darme cuenta de que lo que más me fastidia ya sea en una amistad, en una relación de pareja o con la familia, son las promesas incumplidas. ¿Por qué? Es bastante sencillo de explicar; cuando somos pequeños nuestros padres nos prometen  cosas que no van a cumplir tal vez para acallarnos, o porque no saben que no van a poder cumplirlas. Pero en mi caso, creo que no se trata solo de eso. Vereis, cuando yo tenía 5 años mi padre me prometió que nos veríamos todos los domingos, obviamente pronto rompió esa promesa, no recuerdo bien cómo me lo tomé, pero creo que supe aceptarlo. Para después prometerme que me llamaría tal vez los miércoles, o los jueves, no lo tengo muy claro en mi memoria, y obviamente, también dejó de cumplirlo demasiado pronto. Yo era una cría, no podía entenderlo, ni perdonarlo, así que fui quedándome con ese rencor dentro hacia las promesas. Analizándolo, me he dado cuenta de que eso lo he arrastrado a las amistades y es lo que más me ha hecho daño. Toda esa gente que me ha prometido cosas tales como "yo nunca haría eso" o "yo nunca te dejaré de lado" y que tarde o temprano han incumplido. Nadie sabe lo que me duele eso, y la de veces que me lo han hecho ya, y es que ya ni escucho cuando oigo una promesa, porque en mi interior suena algo así como "hasta que te eches novio", "hasta que te interese hacerlo" "Veremos si dices lo mismo en un par de semanas" etc. Pero la cosa no se queda ahí; en cuanto a mi familia no solo he sufrido promesas incumplidas por parte de mi padre, sino quilos y quilos de mi madre, de mi tia y las demás ya ni las cuento, ya que para mi no significan nada. Toda una vida llena de ilusiones destruidas han hecho que ya no me apetezca creer en nada, que ya no me ilusione cuando alguien me diga algo, que ya esté cansada de todo y de todos y que me rinda a la primera de cambio. Estoy harta, muy harta de las promesas y es que no quiero ni oír una más.

viernes, 22 de junio de 2012

Reflexiones de una trasnochada.

Imagina como sentirías el peso de mi cuerpo sobre el tuyo, el tacto de tu piel junto a la mía, el sabor de mis labios sobre los tuyos. ¿Te suena de algo? Pues ojalá no te sonara, ojalá a mi tampoco me sonara de nada pero lo cierto es que pasó.
 Sucedió  una noche como otra cualquiera, un dia especial por lo que representa pero nada más. Nadie imaginó cómo acabaría, ni tan siquiera tú. Sé que no te lo esperabas, ni yo lo había planeado. A veces las cosas suceden así. Fue una imprudencia, una locura, una gilipollez. Llámalo como quieras, pero la verdad es que lo hice convencida y ni tan siquiera que desaparecieras me hizo arrepentirme. Pero lo cierto es que ahora sí me arrepiento. ¿Por qué? Pues es bastante sencillo. Cada día tengo más claro lo que quiero, cada día me quiero un poquito más, y lo que no quiero es alguien que solo quiera meterme en su cama. Y eso es lo que tú representas, por eso no puedo permitirme sentir nada por ti. Mi error siempre es el mismo, siempre me fijo en alguien de este tipo y me ciego totalmente. Me he dado cuenta de que aunque lo niego, me empeño en hacer romántico cualquier detalle que no lo es o que solo es fruto del engaño. Cualquier excusa me vale para creer lo que yo quiero, para hacerme ilusiones o más bien para convencerme de intentarlo una vez más con la excusa de que tal vez salga bien, de que tal vez sea diferente etc. Lo cierto es que en el fondo lo sé y aun así no quiero aceptarlo. Me gusta más la idea de pensar que tal vez alguien se pueda enamorar de mi, que alguien pueda querer algo más de mi que una noche desenfrenada, que alguien trate de ver lo que hay debajo de mi piel y no debajo de mi ropa, y sin embargo, soy incapaz de mantenerme firme. 
Una vez salgo un par de días y bebo, se me olvida todo lo sufrido y solo trato de distanciarme de quien he sido durante todo el año y de desmelenarme, de no tener prejuicios, de divertirme, de relacionarme con la gente, de dejar de lado un par de principios etc Y  al final acabo como siempre: entre los labios del menos indicado y con la cabeza en otra parte. Es inevitable arrepentirme de muchas cosas que digo en esas épocas, de las cosas que hago y de las situaciones que en un principio me parecieron divertidas o carentes de importancia. Porque lo cierto es que esa no soy yo y no es quien quiero ser. Me siento bastante orgullosa de la persona que soy hoy en día, me siento orgullosa de mi criterio, de mis gustos, de mis pensamientos y sobre todo de mi personalidad y por eso me da rabia cambiar sin ton ni son y olvidar quien soy tan solo por tratar de gustar más.

miércoles, 20 de junio de 2012

Pues vaya mierda de verano.

Los días calurosos de verano han llegado. Otra vez parece vuelvo al pasado.Que si las telenovelas, que si los dvd antiguos, que si música de hace tiempo, libros olvidados y rutinas abandonadas. Siento que no avanzo, otra vez estoy aquí sola, tirando a amargada, aburrida y desesperada. ¿Cuáles son las consecuencias? Cuando salgo tengo tantas ganas de volverme loca que acabo haciendo cosas que prometí no hacer, o me comporto como no me gusta comportarme, o me siento triste, nostálgica, enfadada con el mundo... 
Y es que ya estoy harta de lo mismo de siempre. Joder, ¿Es que nunca va a empezar mi vida? Qué vida más amargada tengo, me amargo cuando voy a clase y me amargo cuando no voy, es que hasta yo me canso de mí misma. Ya no tengo inspiración para escribir, ni para twittear algo gracioso, ni para sonreír, ni para llenar los silencios con conversaciones absurdas. Es que estoy harta de mi vida, y ya no sé qué hacer para cambiarla.

viernes, 15 de junio de 2012

Saludar al cambio.

¿Sabes cuál es el problema de desear mucho algo? Que a veces se cumple. Tanto tiempo me he pasado soñando con este día, que creía imposible que llegara. Días atrás hablando con alguien dije esas mismas palabras y ahora me las debería tragar. No es que me arrepienta de haber deseado eso, ni que quiera cambiarlo, pero ahora al haberlo conseguido y saber lo que conlleva, ya no me parece tan maravilloso. 
Supongo que en parte es el miedo al cambio, me había acostumbrado a mi vida, aunque siempre estuviera quejándome, tenía una seguridad, una estabilidad y eso ahora se ha partido en pedazos. Antes creía saber lo que iba a pasar hoy, mañana y pasado mañana puesto que mi vida era rutinaria absolutamente, pero ahora no sé que va a pasar en ninguno de los sentidos de mi vida, ya nada está bajo mi control y eso es normal que dé miedo. Pero lo cierto es que era necesario, y que ahora, ya solo puede ser para mejor. 

jueves, 14 de junio de 2012

Thank you

Hablando con alguien hoy, me he dado cuenta de lo importante que es tener a alguien que te escuche, que de verdad lo haga, que le interesen tus problemas y que trate de echarte una mano. Siempre me ha gustado ser esa persona para mis amigos, para la gente que me importa, pero ya no recordaba cuanto necesitaba yo que alguien hablara conmigo, que alguien tratara de hacerme sacar todo lo que llevo dentro, que tratara de ayudarme y de hacerme mejor persona. 
Esa persona es mi tia. Ella es quien desde que tengo uso de razón, se ha esforzado por llevarme por el buen camino. Todavía recuerdo cuando me enfadaba por todo lo que me decía, o más bien por lo que me hacía sentir cuando hablaba conmigo y le decía que conmigo no hacía falta que fuera una psicóloga. Qué equivocada estaba. Ahora cuando echo la vista atrás y recuerdo mis berrinches de niña tonta, mi mal carácter y demás agradezco en el alma su ayuda, sus reflexiones e incluso los guantazos que alguna vez le tocó darme.
Eso me ha hecho ser quien soy hoy en día y por ello le agradezco en el alma. No creo que alcance a saber nunca todo lo que ha hecho por mi, en lo que me ha convertido, en lo que ha hecho de mi. He tratado de cambiar gracias a ella, he tomado mis decisiones más pausadamente, me he calmado, he apagado un tanto mi carácter etc, 
Gracias a ella y a la charla que hemos tenido hoy, me he dado cuenta de cuanto he cambiado estos años, y me siento bastante orgullosa de ello, de todo lo que he conseguido, y de la persona en la que me estoy convirtiendo. Hoy, una vez más, ha conseguido sacar el veneno que se estaba acumulando en mi interior y lo transformado en algo bueno. ¿Qué sería de mí sin ella? No quiero ni pensarlo.

sábado, 9 de junio de 2012

Barquera.

Sentir el viento en la cara, el tacto de tu piel y tu pelo junto a mi. El sol nos acompaña, nos mira con buenos ojos calentando nuestras pieles y dando luz a nuestros ojos, que así se ven mucho más bonitos. El día es todo nuestro, la mañana acaba de comenzar y las dos tenemos ganas de que todo siga así. El sudor empieza a empañar nuestras frentes, y el resto de nuestros cuerpos, el cansancio se empieza a notar y ambas decidimos parar. Somos un binomio, una pareja o un equipo, llámalo como quieras, pero con otro ya no es lo mismo.
Sé lo que debo pedirte, sabes complacerme cuando te trato bien. Eres rebelde y también cabezota, y de vez en cuando tratas de salirte con la tuya, pero yo no te dejo, ya lo sabes. No eres una esclava, no debes obedecerme a base de latigazos sino caminar conmigo en una misma dirección. Si yo disfruto contigo, quiero que tú lo hagas conmigo, me gusta que me entiendas cuando te pido algo y yo trato de entenderte a ti y tus señales. Eres suave en tus movimientos y salvaje en tus arranques. Tú lo eres todo y nada, un huracán y un viento suave, tus movimientos pueden ser los más fluidos o los más toscos y eso solo depende del jinete que te monte. 
Llevo ya un par de años montándote, todavía recuerdo la primera vez. Eras demasíado rápida para mi, demasíado grande, sin embargo con el tiempo, me he acostumbrado a cada parte de tu espalda, a cada curva en tu barriga, a tus patas fuertes, ágiles y seguras y a tu fuerza. Jamás pensé que podría contigo, siempre pensé que el día menos pensado acabaría cayéndome con esa obsesión tuya por ir más rápido, pero lo cierto es que ya te he pillado el truco. A ti te gusta volar, te gusta sentir el suelo bajo tus patas, el campo, las montañas, los árboles que se vislumbran hasta perder la vista. Y quieres llegar hasta el final. Incapaz de rendirte, luchando hasta la extenuación, hincas las patas en el suelo y te impulsas cogiendo cada vez más velocidad, volando a la velocidad que ningún otro caballo intenta superar. A veces me gustaría ser como tú, por eso me ayudas. Ojalá yo luchara por mis sueños con la misma cabezonería, con el mismo ímpetu incansable, con la misma fuerza arrolladora, y fuera tan rauda y veloz para dirigirme a donde quiero ir. 
Ha pasado ya tiempo desde que nos presentaron, y cada día más agradezco haberte conocido, tú me has enseñado prácticamente todo lo que ahora sé, tú has tenido paciencia con mis miedos, inseguridades, e inexperiencia y ahora me toca a mi recompensarte por todo y darte aquello que tanto quieres, alas para volar, terreno que recorrer, retos que superar. 

viernes, 8 de junio de 2012

Por fin

Empezaba a hartarse de ir de fiesta en fiesta, de aparentar felicidad, de beber hasta perder el control y de llegar a las tantas de la madrugada hecha un desastre. Como cada domingo por la mañana entró sigilosamente por la puerta y se dirigió a su habitación tratando de no darse con ninguna de las paredes ni con ningún objeto que escapara a su nublada visión. Entraba en su habitación, entornaba la puerta, se sacaba el sucio vestido y lo arrojaba a cualquier parte sin mirar siquiera donde caía, soltaba los tacones con extremada delicadeza evitando caer detrás de ellos al suelo, se incorporaba y se colocaba el pijama en unos segundos. Después de toda esa operación, se dirigía a la cocina, bebía un poco de agua, y se lavaba los dientes. Después de eso se tiraba en la cama de cualquier manera sin quitarse el maquillaje, pues ya ni tan siquiera le importaba las manchas que dejaría o lo que el picaría la cara después. Estaba demasiado agotada y mareada como para preocuparse por ello.
Además el día siguiente sería todavía peor con aquella resaca insoportable, con los comentarios interrogatorios de sus padres y el rugir de su maltratado estómago. Empezaba a querer sentar la cabeza, sin ni tan siquiera notarlo había cambiado mucho en esos últimos meses. Se había cansado de ser una don nadie, de ser una simple solterona y fiestera que ya empezaba a ser demasiado madura como para pretender vivir de esa manera. Se dio cuenta de que la vida era algo más que ir de fiesta en fiesta, y de que los ligues de los sábados ya no compensaban los domingos, de que quería despertarse al lado de alguien que la abrazara y le diera los buenos días y no de un tío al que apenas recordaba que salía a toda prisa por la puerta. 
Siguió pensando todo eso durante aquel domingo de mayo, se convenció a sí misma de que podía cambiar, de que podía hacer algo mejor con su vida, pero entonces llegó el sábado, llegó la botella de vozca y el moreno de los ojos verdes que le guiñaba el ojo desde el otro lado del bar y así dejó de pensar.

miércoles, 6 de junio de 2012

Paciencia

Hace tanto tiempo que no escribo que ya apenas me acuerdo de cómo empezar. Echo de menos el fluir de las teclas del teclado bajo mis dedos a toda velocidad mientras me concentro en no dejar escapar la idea que se está creando en mi cabeza unida al sentimiento que empuja por salir en mi pecho. Es cierto que mi cabeza está ocupada ahora en el futuro, en el presente y ya no queda hueco apenas para el pasado, ni para aquellas historias que se creaban en mi cabeza. Quizá es eso, no me queda nada que decir. Del presente no quiero hablar, paso de aburriros con la historia de unos apuntes detrás de otros, de mis agobios, de mi incertidumbre, de mis depresiones y más de lo mismo. Creo que sobre eso ya he escrito bastante y como no se me ocurre ninguna historia ahora mismo que contar, pues no escribo nada.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Quererme un poquito más será la clave.

Y es que lo nuestro empezó como una noche de locura, una noche en la que yo me creí diferente, en la que olvidé todo aquello que me había prometido a mí misma. Una noche en la que me apetecía hacer algo y lo hice, en la que fui valiente, en la que no pensé en las consecuencias, en la que me tiré a la piscina ...
Después de todo eso me conformaba con que te acordaras de mi, con que me hablaras de vez en cuando, deseando que algo empezase a crecer en tu interior, intentando entender el mío y poco después me tuve que obligar a olvidarte, a odiarte, a bloquear cada imagen que surgía de aquella noche juntos y terminé consiguiéndolo. Como era de esperar volviste a mi vida, más bien tarde que temprano y te empeñaste en arreglar aquello que ya habías roto. Habías roto mi esperanza, mi ilusión, y te habías marchado de mi vida tan pronto como habías entrado y ahora esperabas que yo estuviese esperándote, pero te equivocabas.
He de reconocer que me alegró que volvieses a mi, pero ahora me doy cuenta de que eso no tiene nada que ver con algún sentimiento sino que solo es por interés. Tú solo te descubres, no te molestas en disimular, que no es que prefiera que me llames princesa al oído mientras solo quieres meterme en tu cama, pero tampoco soporto que nuestras conversaciones se dirijan siempre al mismo puerto. 
Ya no puedo más, no eres lo que quiero, y he decidido que no puedo caer rendida al primer subnormal que se acuerda de mi existencia solo por miedo a la soledad, por miedo a que nadie me quiera, por miedo...
Hoy he decidido ser fuerte de nuevo, luchar de una vez y salir a flote. Se acabó eso de ir lamentándome para caer ante el primero que me hace ilusiones que luego se quedan en nada. Si mi vida se convierte en una rutina insoportable, ya habrán otras cosas que la llenen, pero se acabó esto ya.
Ya no voy a ilusionarme con el primero que me dirija la palabra, ya no voy a creeros más, el que me quiera para un rato va a tener que buscarse a otra porque yo voy a empezar a quererme un poquito más.

lunes, 28 de mayo de 2012

Llego la hora.

Bueno ya ha pasado todo, solo queda el último toque y una etapa de mi vida se habrá cerrado para siempre. Tuve mis dudas, a veces quería que todo pasara rápido, otras que se parase el tiempo, y lo cierto es que el tiempo ha seguido su línea y ha pasado a toda velocidad. Lo malo ya ha pasado, ahora queda la última fase, pero ya no estoy preocupada, ya no quiero que pase rápido ni lento, que pase lo que tenga que pasar. Ahora mi mente está ocupada en otros asuntos.
Llevo muchas cosas dentro de mi que no tardaran en salir puesto que así me lo prometí a mi misma. Sé que todos contamos una historia sobre nuestras vidas, yo llevo tiempo contando solo una parte. Siempre he estado segura sobre ello, así pisaba sobre suelo firme, así sabía que me podría ahorrar prejuicios, pues venía de un sitio donde ya me habían juzgado bastante durante toda mi vida, pero también sé desde hace tiempo que ha llegado el momento de descubrir la cara que hay detrás de la máscara. No es que haya sido una falsa, o yo no lo he querido ver así, es que siempre he tenido miedo. Miedo a la soledad, miedo a perder a la gente que poco a poco me había ido ganando, miedo a caer mal, miedo a las miradas, miedo a los comentarios, miedo al destacar, miedo a ser etiquetada ... Ese miedo me encerró en mi cárcel y decidí contar otra historia, también cierta, pero no completa sobre mi. Ahora ya no puedo seguir haciéndolo, pues no sería justo, es cobarde hacerlo después de tanto tiempo, pero como se suele decir: más vale tarde que nunca.

lunes, 21 de mayo de 2012

NO.

El verano está a la vuelta de la esquina. No me apetece en absoluto. Será la primera vez en la vida que lo digo, pero es así. Odio pensar en el calor asfixiante que me espera, en  el aburrimiento absoluto, la incomunicación, la nostalgía, el insomnio... No  hay nada que haga que me apetezca la llegada del verano. Solo veo cosas negativas esta vez. Tal vez es porque sé que este verano es el que lo cambiará todo y porque tengo miedo de lo que eso significa, pero lo cierto es que ahora me gustaría parar el tiempo. Dejar mi vida como está, disfrutarla unos segundos más, y prepararme para lo que viene. Pero en la vida nunca es así, la vida pasa rápido, nunca da tiempo para prepararse para lo que viene a continuación. Cuando crees que estás en una zona segura, que sabes qué va a ser de tu día a día, entonces todo cambia y se descoloca otra vez. Y lo cierto es que muchas veces estamos desesperados por un cambio. Ese es mi caso claro está. No he estado todos estos meses quejándome de mi maldita rutina para ahora echarme atrás. No es eso. Sí que quiero que mi vida cambie, sí que quiero ir a otros sitios, conocer otra gente, dejar de ver a alguna gente que me amarga la vida y olvidar, sobre todo olvidar un par de cosas. Pero siempre hay un pero. No quiero empezar a echar de menos a más gente, no quiero perder a toda esa gente que tanto me ha costado ganar, quiero seguir viéndoles cada día con sus emociones, sus tonterías y sus conversaciones, no quiero que todo se convierta en una ventanita de la pantalla del trasto de mi ordenador.
Sé que es inevitable perder el contacto y la cercanía cuando se pierde el día a día y eso es lo que me va quemando. Otra de las cosas a las que no quiero llegar es a fiestas. Otra de las cosas que pensé que nunca diría. Pero ahí está: no quiero que lleguen fiestas. ¿Por qué? Porque sé que voy a echar de menos a alguna persona, porque sé que voy a tener que seguir luchando contra el impulso de lanzarme y perder la poca dignidad que me queda y echarme a los brazos del último tío que me tocó olvidar. No quiero tener que luchar contra todo eso y unas cuantas cosas más todavía. Quiero parar el tiempo, quiero bajarme del tren y detenerme un rato en la estación a contemplar la vida pasar. Claro que también quiero acción, estoy harta de no tener vida, pero de momento todavía me late el corazón, todavía siento adrenalina en las venas, todavía la esperanza no se ha perdido y solo necesito parar un momento.

martes, 8 de mayo de 2012

Al gran maestro de mi vida.

Dentro de poco va a hacer un año de tu muerte. Estos últimos días he soñado contigo varias veces y eso me ha hecho pensar en ti. Mientras iba en el autobús mirando por la ventanilla, se me han venido a la cabeza unas cuantas imágenes. Yo te odiaba ¿Lo sabías? Desde pequeñita crecí odiándote, ni tan siquiera sé por qué. Solo recuerdo que odiaba tu mal genio (cosa que he heredado yo, por cierto), odiaba que me hablaras en inglés (aunque he de admitir que ahora el inglés me encanta y se me da bien, no sé si será por tu culpa)
Recuerdo cuando venías al colegio a por mi. Todos los días sin excepción. Te tocó hacerte cargo de mi, sin comerlo ni beberlo y nunca aprecié lo que hacías por mi. Juntos veíamos la televisión, aunque por supuesto el mando siempre lo tenías tú. Recuerdo las discusiones que eso causaba... Ahora añoro los veranos en los que veíamos los documentales de la 2. Yo disfrutaba muchísimo aprendiendo cosas de los animales y tú, siempre me contabas cosas que yo no sabía (y que tampoco quería saber, pues en esa época yo siempre te contestaba con un "ni lo sé, ni me importa" o ni tan siquiera te contestaba) Lamento haberte tratado tan mal, no creo que te lo merecieras, a pesar de que tú también tenías tus defectos y no eran pocos, pero ahora comprendo que aunque tú no me demostraras tu cariño con abrazos y besos, ni me regalaras dinero como hacen los demás, yo era tu nieta favorita, y de eso no me cabe duda alguna. Aún me saltan las lágrimas cuando recuerdo cuando te visitábamos en la residencia y que apenas podías hablar, ni recordar y siempre que te preguntaban quién era yo, tú contestabas con voz clara y precisa mi nombre perfectamente. Ahora entiendo que yo era importante para ti aunque no me lo dijeras y aunque me cueste admitirlo, te echo de menos. Porque sin ti falta algo, porque tú creaste muchos recuerdos de los que tengo de mi infancia, y porque me enseñaste muchas cosas.
Ahora soy quien soy gracias a ti, y reconozco en mi misma muchas cosas tuyas. El tiempo que estuviste vivo no fue un camino de rosas, ni mucho menos ideal, pero eras mi abuelo, el único que tenía.
Eras de todo menos perfecto, pero al final lograste hacerte de querer. Siempre pensé que con tu muerte no iba a llorar, ¡Qué ingenua de mi! Quien me iba a decir a mi que iba a sentir esto. No me lo hubiese creído dos años atrás cuando nos gritábamos por el pasillo y tú te enfurecías de esa manera tan tuya por cualquier tontería. Decías que te querías morir, y ya lo has conseguido. Espero que estés contento.

lunes, 7 de mayo de 2012

Tenía que decirlo.

If you ever forget how much you really mean to me every day I will remind you.
Esta es tan solo una frase de una canción, pero dice exactamente lo que te quiero decir a ti. Para empezar participé en el vídeo para hacerte sonreír, porque estaba claro que lo necesitabas, pero no solo necesitas sonreír. Tienes que ser fuerte. Ahora la vida te está dando un poco la espalda, te está haciendo la cuesta un poco más empinada, pero por otra parte te está dando ráfagas de aire que te ayudan a subirla. No sé si entiendes lo que te quiero decir. Ahora hay un par de impedimentos en tu vida, que te van a hacer estar triste, más bien furiosa, impotente, cansada etc pero tú y yo sabemos que tú puedes con eso y con más. De todas formas ya sabes que los demás estamos aquí para apoyarte. Tal vez no te apetezca hablar de tus problemas cuando estás con nosotros porque prefieres desconectar y reírte del mundo, pero a veces es necesario descargar un poquito de odio y de todo lo que llevas dentro para así después poder aguantar.
No te equivoques no pretendo hacerte llorar con este texto, tampoco sonreír. Solo quiero que te des cuenta de que eres muy importante en mi vida, en la mía y en la de muchas personas más. Más incluso de lo que te imaginas. Incluso tu madre cuando intenta recortarte libertades lo hace por miedo a perderte, es lo que tienen las madres, no saben que así se están equivocando. Eres una persona especial y por muchas veces que te lo digamos no podremos expresarlo con palabras, eres única, y lo sabes, eres irremplazable y por eso y por muchas cosas más, no me gusta saber que estás sufriendo. Es inevitable, está claro, solo es una racha, tal vez o tal vez sea otra gota más en un vaso que está a punto de estallar en mil pedazos pero hagas lo que hagas, recuerda que vales mucho, y que nadie te haga pensar lo contrario. No todo en la vida es sacarse la carrera de medicina, lo importante es que hagas algo que verdaderamente te guste. Algo que te haga levantarte con una sonrisa y que te haga el trabajo más fácil. Sea lo que sea no podrás predecirlo, así que no te marees, ya llegará. Tarde o temprano te darás cuenta de que tu vida ha empezado a encarrilarse por sí sola, y ya podrás dormir tranquila. Mientras tanto, te queda esta etapa, dura, pero que recordarás el resto de tu vida. Y en ese recuero también estarán todas las risas que nos pegamos, las tonterías que hicimos, las fiestas que vivimos y demás. Recuerda todo lo positivo de este año y anímate a luchar con todas tus fuerzas, pues ya queda poco, ya llega el verano. Todo acaba, todo cambia.
Bueno ya he hecho un texto demasíado largo, pero tenía que decírtelo.

Si tengo que morir, que sea encima de un caballo.

El otro día una chica me contó que su prima había muerto tras una caída montando a caballo. La vi llorar y no supe cómo reaccionar y ahora me ha hecho reflexionar. 
Hace tiempo, pensé en los riesgos que tiene montar a caballo, a la vista está el famoso caso de el actor que interpretaba a super man, y obviamente los accidentes que he visto en la hípica o que he vivido yo. Era consciente de que algún día podía no tener tanta suerte y no tener solo un morado como recuerdo y daba gracias de que todavía no me había pasado nada, pero ahora, tras este suceso, me he tomado este tema mucho más enserio. 
Yo sigo pensando lo que pensaba, de algo hay que morir, y yo, si tengo que morir, elijo morir haciendo lo que más me gusta en la vida, lo único que llena mi vida, lo que me hace más feliz, mi pasión. Me da miedo caerme y quedarme paralítica, o tetrapléjica, y el problema es que no es una posibilidad ínfima precisamente. Es muy fácil caerse, y hay muchas probabilidades de hacerse mucho daño, esto no es un juego, y no hay que olvidar que los animales no son como las máquinas, ellos reaccionan de modo inesperado y eso es lo que hace esto tan peligroso. Una pequeña casualidad unida a la mala suerte, y te encuentras en un mal sitio, en un mal momento y así sucede. Piensas que no te va a pasar a ti, pero pasa. Soy consciente de que cualquier día puedo caer mal y partirme el cuello, o ser pisoteada, o romperme un brazo o una pierna, pero no por ello voy a dejar de montar. 
Esto es mi vida, es lo que soy, es lo que hace que cada día me levante y como dice Nietzsche: "Hay que vivir peligrosamente" 

viernes, 4 de mayo de 2012

Autoestima.

Hoy voy a hablar sobre el amor que uno se tiene hacia sí mismo o dicho en otras palabras, la autoestima. En plena adolescencia, sufrimos cambios brutales; tanto física como psicológicamente y vivimos una etapa en la que nos influyen mucho los demás. Nos importa (lo admitamos o no) como nos ve la gente. Queremos caer bien y atraer a los demás, sentirnos normales y notar que los demás se fijan en nosotros. Todos queremos destacar sobre la multitud ya sea en mayor o en menor medida. Esto nos lleva a pasar la mayor parte del tiempo confundidos, tristes, eufóricos e inseguros.  Poco a poco se va formando nuestra personalidad y se van acumulando líneas a la historia que después contaremos sobre nosotros mismos. Como seamos tratados por nuestros familiares, amigos, parejas etc nos influye sobremanera en nuestra forma de actuar, de pensar, y de vernos a nosotros mismos. Todo esta mezcla de cosas y unas cuantas más, a veces nos llevan a no querernos nada. Da igual si te ves demasiado gorda, o demasiado flaca, si tus ojos son demasiado grandes o demasiado pequeños, si tu pelo es moreno o rubio, nada de eso dice nada de ti, nada de eso será prioritario en lo que quieras conseguir, pero a esta edad, cualquier defecto parece un mundo. Seguro que tienes algo que te hace especial, algo que atrae de ti (aunque tu no lo veas así) ya sea de tu personalidad o de tu físico, o de ambas cosas. No merece la pena sufrir por cosas que no podemos controlar. El típico miedo a la soledad, que nos hace pensar que nos quedaremos solos o tal vez que no conseguiremos lo que queremos es una soberana tontería puesto que " siempre hay un roto pa un descosio" o eso me ha dicho mi madre. Y la verdad es que la empiezo a creer. Todos los seres humanos estamos relacionados, unidos en una cadena sin fin. Es imposible que a lo largo de tu vida te quedes totalmente solo; siempre habrá alguien ya sean familiares, amigos, parejas, compañeros de trabajo o vecinos que llenen tu vida. Creo que algún día todos acabamos encontrando a esa persona que ve en nosotros lo que otros nunca vieron, que aprecia cosas que ni nosotros mismos eramos capaces de apreciar y que nos hace la vida un poco más fácil y es que "para gustos, colores".

domingo, 29 de abril de 2012

Borrón y cuenta nueva.

Todos arrastramos una historia. Esa misma historia es la que nos hace ponernos tristes por lo mismo, sonreír con las mismas cosas y reaccionar de la misma manera ante los mismos o parecidos estímulos de la vida. A veces nos da rabia no poder cambiar y reaccionar de otra manera, y es por este motivo. Es inevitable tener pasado, es inevitable que las cosas nos afecten, inevitable a veces el gritarle a quien no debemos o llorar cuando no queremos. Pero a pesar de la historia que llevamos cargada en la espalda, en ocasiones podemos permitirnos un cambio. Quien quiere puede arrojar la pesada carga que lleva en la espalda en la cuneta del camino, pero para eso hace falta luchar, no es fácil dejar todo eso que nos ha hecho a nosotros mismos a un lado, pero a veces hace falta superar unas cuantas cosas, dejar de sentir pena por nosotros mismos y mirar hacia delante. Todos tenemos huellas en nuestros pisoteados corazones, todos tenemos frases grabadas a fuego en nuestra memoria, todos sentimos una punzada de dolor cuando escuchamos algún nombre o alguna palabra que en el pasado significó algo para nosotros, pero hay que dejar cosas atrás para dejar espacio a las que vienen nuevas. Si todo el tiempo estuviéramos pensando en el pasado, para bien o para mal, nos quedaríamos estancados. No podríamos seguir adelante, tanto por el dolor sufrido como por las cosas buenas que ahora echaríamos de menos constantemente. Nuestro cerebro ya se encarga de eso, haciéndonos olvidar muchas cosas, más de las que nos gustaría olvidar, me imagino y por eso nosotros debemos hacer lo mismo. Borrón y cuenta nueva, como se suele decir. 

Transición.

Me he dado cuenta de que esta es un etapa de transición en mi vida., tanto en los estudios como en lo demás. No es solo que acabe el instituto lo que va a hacer que mi vida dé un giro, también está el hecho de que mucha gente se ha ido yendo de mi vida en estos años, y ahora solo quedan unas cuantas personas que aún me acompañan. Temo que en pasar este verano voy a ser una persona totalmente nueva, mi rutina va a cambiar. Haga lo que haga, conoceré gente nueva, viviré de otra manera. Y por eso es por lo que me animo a levantarme cada día. Lo cierto es que mi vida últimamente está dirigiéndose a todo aquello que he temido durante todo este tiempo: la soledad, el aburrimiento, el cansancio, la ansiedad, desesperación, el agobio etc. Nada está resultando fácil en estos momentos, y cada día me cuesta más encontrar el ánimo con el que gastar una broma, las fuerzas para formar en mis labios una sonrisa, la resistencia de evitar que mis lágrimas salgan en el momento más inesperado ...
Sé que es inevitable que la gente se vaya de tu vida, sé que es inevitable que todo cambie para madurar, para crecer y labrarme un futuro, pero siento que para mi, no va a ser todo tan bonito como lo pintan. Me veo sola, sin poder confiar en nadie, sin poder realmente hablar con alguien sin tener que ponerme una máscara. Echo de menos poder mostrar mi verdadero yo con total confianza y creo que me he perdido por el camino. No sé verdaderamente qué me pasa, pero sé que el día que explote va a ser a lo grande y temo por lo que pueda decir o hacer y los efectos que ello me pueda causar. 
Por ahora solo me queda esforzarme al máximo, no rendirme, hacer todo lo que pueda para no tener que arrepentirme después y dejar que los días pasen. Porque realmente ya no queda nada para que esto acabe. Ya no queda nada para descubrir qué va a ser de mi a partir de ahora. Solo tengo que tener paciencia, que apoyarme en la música, en los caballos y ser fuerte de una vez. 

miércoles, 25 de abril de 2012

Reflexiones...

A veces es necesario alejarse de todo, olvidarse de lo que creemos que sabemos y reflexionar sobre las cosas por nosotros mismos. La mayoría de veces, nuestra opinión sobre las cosas se basa en cosas que han salido de las bocas de otras personas. Lo hacemos incluso sin darnos cuenta, pero a la hora de argumentar sobre algo, damos argumentos que hemos oído decir a alguien. Desde pequeños lo hacíamos para sentirnos mayores, y porque confiábamos en que la opinión de nuestros padres o gente mayor que nosotros era cierta, pero lo cierto es que necesitamos pararnos a pensar las cosas bien de vez en cuando. No se puede hablar a la ligera y este, es un error que todos cometemos millones de veces. Quién no ha echado la vista atrás, recordado un comentario que hizo y no se ha sentido avergonzado. Y quien diga que no, o tiene muy mala memoria o mucho orgullo. 
Pues esto me pasa constantemente. Hay demasiadas cosas que me gustaría poder borrar o corregir pero sé que no puedo. Me frustro al pensar que no soy tan inteligente como la gente cree y que puedo llegar a ser tan ignorante como la gente a la que yo misma critico. Creerse sabio en esta vida está comprobado que es de necios, y este es un error que demasiada gente tiende a cometer. No sabemos nada y creemos saberlo todo, pero de vez en cuando, cuando chocamos contra la pared, recordamos a nuestra vieja amiga la humildad. 
Me frustro al pensar que todavía no he descubierto nada en lo que destacar, y que soy totalmente mediocre. Siempre he querido saber hacer algo mejor que los demás, o por lo menos considerar que lo hago bien, pero sé de sobra que soy facilmente superable por todo el mundo. A veces me pregunto por qué esto es así, por qué no puedo tener un don, algo con lo que ganarme la vida, algo con lo que destacar, algo con lo que poder sentirme bien conmigo misma sobre todo, pero todavía no he encontrado ni una respuesta, ni algo que se me dé bien hacer. Es triste, pero supongo que para que alguien destaque muchos tienen que ser malos o mediocres en las cosas, y a mi, me ha tocado ese papel.

miércoles, 11 de abril de 2012

dancing

En el escenario se apagaron las luces, el público trataba de guardar silencio, el telón se mantenía cerrado mientras detrás de él se colocaba la experta bailarina. El telón empezó a abrirse despacio, la profesora se mantenía serena, preparada para empezar sus primeros pasos. Las luces empezaron a encenderse despacio, al tiempo que la canción marcaba sus primeras notas. La bailarina puso un pie tras otro y empezó a desplazarse hacia el centro con el típico pasito de bailarina (punta talón, punta talón) hizo una pequeña reverencia y dio una media vuelta hacia atrás alzándose sobre sus puntas. La canción empezó a animarse y la bailarina empezó a acelerar sus movimientos. Mantenía un perfecto equilibrio, una sonrisa constante y unos movimientos limpios que denotaban la práctica acumulada durante tantos años de los mismos tortuosos ejercicios. Fue deslizándose por la melodía como si no le costase ningún trabajo hacerlo, como si bailara sobre las partituras, con el sigilo de un felino. Saltó en medio del escenario abriéndose completamente de piernas en el aire para caer con las piernas totalmente cerradas y los pies en posición segundos más tarde. El público ya estaba embelesado, la canción, estaba llegando a su fin. En unos segundos, tendría la gloria que tanto estaba esperando y volvería a sentirse como aquellos años en los que empezó a bailar, cuando aún era joven, esbelta y mucho más bella. Los pies estaban empezando a sangrarle demasiado y el control de sus piernas podía flaquear de un momento a otro. Pero su orgullo le impidió que se notara, exprimió todas sus fuerzas hasta la última nota de la canción en la que se tiró al suelo e hizo como que se moría. El final dramático que todo el mundo esperaba, aquel que marcaría el antes y el después en sus actuaciones. Tras unos segundos la multitud comenzó a aplaudir efusivamente y ella se levantó para recibir todo aquel ruido, para concentrarse en él y poder recordarlo como si fuera la primera vez que salía a un escenario. Hizo una reverencia y se despidió del público para siempre, pues sabía que ya era el momento de su retirada, no volvería actuar puesto que era mejor dejar un buen recuerdo antes que continuar hasta hacer el ridículo. Sabía que tenía que dejar paso a las otras bailarinas más jóvenes, y que todavía podía enseñar aquello que había llenado toda su vida.

martes, 10 de abril de 2012

Las olas del mar venían y se iban así como lo hacías tú. Me senté en la arena a observar su vaivén sintiendo tal paz interior que pronto se me olvidó el porqué de mi tristeza. El viento comenzó a enredarme el pelo moviéndolo a su antojo. El ruido de las olas se metió en mi interior llenando el vacío que había en mi. Mi mente se fue lejos de allí, como era lógico tras varios minutos de soledad y relajación. No tardé en pensar en ti. Te imaginé viéndome allí sentada, desde lejos, acercándote a mi tras unos segundos, sorprendiéndome y asombrándote de la casualidad de habernos encontrado allí. Imaginé como el corazón me latiría a mil por hora, y como me sonreirías tú al primer golpe de vista. Me sentí tan bien imaginando aquello, me di cuenta de que hacía demasiado tiempo que no te veía en persona y que echaba de menos tu sonrisa, tu pose de durito y tu mirada penetrante.
Me levanté de allí, y empecé a andar por la arena con los pies descalzos, notando el maravilloso tacto de la arena en mi piel, mi pelo ondeaba como una bandera detrás de mi y la boca había comenzado a secarse, pero yo decidí seguir andando, alejar aquellos pensamientos de mi y dejarlos atrás tal y como debería haberte dejado a ti.

jueves, 5 de abril de 2012

Se nota que empiezan las vacaciones.

La música no dejaba de sonar en mi cabeza a pesar de que todo estaba en silencio. Decidí salir a buscarte pues estaba harta de esperar a que tú me encontraras, me puse la ropa que me hacía sentir más guapa a pesar de que sabía que no podía competir con todas aquellas "tías buenas" del lugar y salí a la calle con toda la seguridad de la que fui capaz. Para no escuchar el ruido del mundo decidí ponerme unos cascos y evadirme de todo aquello que me hiciera querer darme media vuelta. Avancé a través de las calles a paso rápido, el corazón me latía trabajosamente, la respiración ya me iba acelerada, mis ojos estaban a punto de ponerse a llorar a causa del aire, pero me veía incapaz de detenerme.
Tras unos minutos perdí el rumbo, perdí la determinación, me sentí ridícula y quise darme la vuelta y volver a mi casa. Cuando pensaba dar un giro teatral para volver hacia atrás me choqué con alguien. Fui incapaz de levantar la vista y salí corriendo. Cuando ya había dado la vuelta a la calle y me sentía mucho más tranquila, decidí sentarme y recuperarme un poco. Cuando empezaba a sentirme un poco incómoda ya allí, lo vi pasar. Mi primer impulso fue el de esconderme, impedir que me viera para después volver a casa, pero me dí cuenta de que eso sería una total estupidez y de que tenía que enfrentarme de una vez a él. Todo era muy fácil tras una pantalla de ordenador o de móvil, pero la realidad era otra cosa, y por supuesto yo me había prometido saltar a la realidad.
Empecé a andar en su dirección mientras me quitaba los cascos. Levantó la cabeza y me vio antes de lo que yo hubiese deseado.
-¡Hola!- me dijo con una sonrisa.
- ¡Hola!- dije yo sonrojándome por completo.
Y él decidió continuar su camino antes de que me diese tiempo a reaccionar. Lo llamé por su nombre cuando todavía estaba a pocos centímetros de mi y se giró bruscamente. Su cara pasó de la curiosidad a la confusión y me di cuenta de que me tocaba decir algo. Tras pensarlo rápidamente decidí pedirle que no se fuese todavía. Eso me dio algo de tiempo para pensar, pero me hizo darme cuenta de su nerviosismo y de entender que si alguien nos veía por allí lo íbamos a lamentar. Le pregunté un par de cosas sin importancia, y empecé a sentirme más segura. Le propuse quedar algún día lejos de allí y aceptó de buen grado. Así que una vez conseguido lo que quería, decidí irme de allí. Cuando me estaba levantando, me cogió por el brazo y me hizo girarme lentamente. Me acercó hacia él y entonces sentí que el corazón se me iba a salir por la boca. Nos dimos un beso fugaz, lento, pasional que terminó en el momento en el que oímos un coche detrás de nosotros.  Y yo me fui deprisa, dejándole allí sentado, sabiendo que acababa de suceder lo que tanto había estado esperando, sabiendo que ahora todo sería más fácil y recordando el sabor de sus labios.

lunes, 2 de abril de 2012

Me gustaría empezar la historia por el final. Así podrá ser algo diferente a lo que estáis acostumbrados. Sentaos aquí, dijo con cierto tono autoritario y se concentró para empezar la historia.
El polvo quedó levantado y el camino vacío tras un breve instante. La paz se volvió a respirar segundos después. El aire, todavía olía a sangre, a polvo, a miedo (si es que el miedo se puede oler). El viento se mecía suavemente, levantando el polvo del camino que sumergía la escena anterior y evitaba que se hubiese podido ver algo. Los hombres se alejaron a paso ligero, los que podían al galope con sus caballos. Estoy seguro de que si hubiesen podido habrían salido volando. 
Unos cuantos minutos atrás, las armas se habían disparado, los atacados se habían dispersado y los atacantes se preparaban para atacar con más astucia. Muchos hombres lograron huir o desertar pero otros no pudieron evitar lo que se les venía encima. Un estruendo tremendo se oyó a kilómetros de distancia, después, empezó el caos. Hubo una explosión por aquí, un temblor por allá, un rayo hacia el Norte, un relámpago hacia el Este y nada parecía tener sentido. Entonces apareció él y lo envolvió todo en un manto que impedía la visión a todo el que estaba dentro. Agitó los brazos como si pretendiese mover el aire que había a su alrededor, como si él fuera capaz de tal cosa, como si pudiera alguien mover el viento. Y después todo pasó muy deprisa. Cuando alguien fue capaz de recobrar la vista, lo único que pudo ver fue un par de cuerpos desmembrados de quienes antes habían sido tal vez soldados, un par de extremidades yacían en una parte y sus dueños al parecer bastante lejos de allí. No fue una escena horrorosa, tampoco fue demasiado sangrienta o vengativa pero suficientemente confusa como para dejar las mentes de un par de personas turbadas para siempre. 
Creo que he sido capaz de contarlo sin nombrar todas aquellas cosas que os habrían hecho pensar que estoy loco, pero aquel día sucedió algo extraño, en eso coincidimos todos los que estábamos allí, y tal vez no todos hayamos sido encerrados en un manicomio, tal vez hasta yo algún día consiga escapar.

jueves, 29 de marzo de 2012

Y es que ahora ya no me cabe duda de que estás jugando conmigo. Vuelve a suceder, de nuevo te has salido con la tuya. Que no aprendo, eso ya lo sé. Prometí a la luna que no me dejaría engañar de nuevo por tus encantos, pero es que esto se te da muy bien. Se te da bien hacer a una chica suspirar por la noche, soñar con tus besos, con tu piel, pero se te olvida poco después. Para ti es fácil ilusionar, para después desaparecer. Te sale bien la jugada. No voy a negar que eres todo un profesional, tu interpretación ha sido totalmente creíble, se me había olvidado qué máscara llevabas y cómo quitártela, pero de golpe me ha venido a la mente un recuerdo. Ese momento de película que tan célebre se hizo en uno de mis textos, ese momento que parecía perfecto y que escondía una daga envenenada. Pues has vuelto a hacerlo. No sé ni cómo ni por qué pero has vuelto a desaparecer. De verdad que no te entiendo. No eres simple en absoluto, los chicos simples se me dan muy bien, te lo aseguro. Pero tú, tú juegas con ventaja. Sabes qué hacer, qué decir, y conmigo lo tienes fácil. 
Apareces justo en mis peores momentos, en esos momentos en los que daría la vida por sentir cualquier emoción, la desesperación en mi debe olerse a kilómetros puesto que acudes presto a la llamada. Una ventanita se abre, y ahí estás tú, dedicando todos tus encantos a seducirme lentamente, a hacerme creer tu papel. Mi imagen de ti es muy buena, más de lo que debería ser, supongo. Y por eso la verdad me da en la cara sin ninguna reacción por mi parte. Como no tengo nada mejor que hacer, abrazo la almohada imaginando cualquier situación descabellada, me ilusiono y hago mi vida cotidiana un tanto más ligera. Parece lejano, difícil, platónico y no hay nada de qué preocuparse. Pero entonces, nace una llamita de esperanza en mi interior, imagino que se hará realidad en algún momento lo que tanto sueño, o imagino que no sucederá nada cuando te vea, me creo cierta, aunque en el fondo es lógico que no va a suceder así. Cuando te veo caigo como una tonta sin ofrecer la más mínima resistencia, por lo que no puedo reprocharte nada, pero es que soy débil, contigo más de la cuenta, no sé por qué. Y es entonces cuando me dan ganas de taparme la cabeza con una bolsa y volverme a esconder en mi madriguera, siento vergüenza al recordar lo tonta que he sido, y me echo el sermón mentalmente. No sirve de nada todo eso a estas alturas, ni tampoco la certeza fingida de no volver a repetirme puesto que sé que caería una  y mil veces si fuera necesario. Así que aquí estoy acumulando rencor como excusa para odiarte mientras me culpo de ser tan ilusa, débil e inocente.

miércoles, 28 de marzo de 2012

La más guapa de este reino.

El tiempo me ha hecho darme cuenta de estas cosas. No ya no tengo trece años, ya no tengo excusa para ser débil. Mucho tiempo ha pasado desde la primera vez que alguien me dirigió un insulto, que alguien habló de mi escupiendo las palabras, que alguien me gritó y me hizo sentir la última mierda de este mundo. Ya no lo puedo permitir. Me costó mucho superar aquellos tiempos en los que mucha gente me trataba como un muñeco, en los que solo recibía insultos, castigos y miradas de odio. Tiempos duros aquellos, pero que me han enseñado a ser fuerte, dura como una piedra y a aprender de mis errores. Ya no me puedo permitir volver atrás, ya no puedo deprimirme y querer meterme bajo tierra solo porque un par de personas se hayan decidido a conseguirlo. No les importo, no saben el efecto que eso causa en mi, tampoco les importa si yo me hundo o me levanto. Si lo hago tiene que ser por mi. Debo recordar la grata sensación de una sonrisa, debo recordar lo que me costó aprender a sonreír de verdad, y debo recordar lo bien que me siento cuando me río a carcajadas por cualquier tontería. Y, eso hago, me río, me lo tomo con humor, le doy la vuelta a la tortilla, porque ya no puedo seguir creyendo la etiqueta que la gente se ha empeñado en ponerme, porque estoy sorda en cuanto a palabras despectivas se refiere, porque fea, gorda, guarra, estúpida son palabras que han dejado de tener sentido para mi, y sobre todo porque me han demostrado que tengo defectos pero que también tengo cualidades, y que dejarme pisar no es una opción. 
Pienso odiar a toda esa gente que intenta amargarme la vida, pero solo pensaré en ellos como niños infantiles que son y como gente que no tiene vida. Tan solo la gente que carece de vida se preocupa de la de los demás. Los odio pero no les pienso dedicar ni un solo minuto de mi tiempo. Descargaré este veneno escribiendo un par de líneas y cantando un par de canciones y después se borrarán de mi mente. Porque nadie puede hundirme, no si no me importan. Y vosotros, no me importáis en absoluto.

viernes, 23 de marzo de 2012

Un día de verano cualquiera.

Imaginó el verano, esa sensación de calidez y de paz que se obtiene al tenderse en una hamaca con los cascos puestos, un buen libro y el sol calentando la piel. Sintió el aire refrescar un poco su acalorado cuerpo, imaginó como el sudor recorrería su piel hasta detenerse en algún lugar hasta secarse, soñó con el sabor que tendría algún chicle de melón, y se supo pensando en aquellos momentos que fueron tan especiales cada verano. 
Las escasas nubes recorrían el cielo con lentitud, los pájaros revoloteaban intentando encontrar una rama libre en los árboles que habían frente a la casa, los gatos tumbados absorbían el sol hasta que se sentían demasiado calientes para después continuar durmiendo a la sombra. El tiempo pasaba lentamente, aunque esa es la velocidad normal de la naturaleza. Un par de coches pasaban por el camino sin detenerse, pitaban en las curvas y la hacían recordar que estaba demasiado cerca de la ciudad como para desconectar del todo. Se sorprendía pensando en otras cosas y volvía a concentrar su atención en el libro. Trataba de no pensar más en cosas del pasado, en cosas de las que se avergonzaba, y de las que echaba de menos puesto que quería construir una nueva vida, e incluso unos nuevos recuerdos. Fijó la vista en la hoja que tenía delante y se sumergió de nuevo en aquellas palabras que la transportaban tan lejos, a un mundo diferente y al que ella habría querido poder acceder. A veces se daba cuenta de que le gustaría poder vivir en sus propias carnes muchas de las cosas que leía o veía y es que no podía evitar cansarse de todo a lo que ya estaba acostumbrada. Quería una bonita historia escrita por una buena mano que encajara para ella, que la hiciera sentirse diferente por una vez. Y así es como se sumergió en sus sueños sin darse cuenta. Cayó en el mundo de los sueños sin tan siquiera notarlo y se dio cuenta de que su cuerpo pesaba menos. La cabeza empezó a pesarle demasiado, lo que estaba pensando era demasiado complejo, demasiado para su cabeza tostada por el sol. Empezó a notar que las acciones se realizaban lentas y un ligero mareo se apoderó de ella. Dio un pequeño salto y se despertó de golpe. Supo entonces que acababa de soñar con lo que había estado leyendo y se sentía pesada, mareada y demasiado acalorada para pensar con claridad. Se dio una ducha y desapareció entre los campos que habían alrededor.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El nombre del viento.

-Verás existe una conexión fundamental entre lo que uno parece y lo que uno es. Nosotros sabemos lo peligrosas que pueden resultar las máscaras. Todos nos convertimos en lo que fingimos ser.
-Eso es psicología elemental. Si vistes a un mendigo con ropa lujosa, la gente lo trata como a un noble, y el mendigo está a la altura de lo que esperan de él. 
-Eso es solo la parte más pequeña. La verdad es mucho más profunda.Todos nos contamos una historia sobre nosotros mismos. Siempre. Continuamente. Esa historia es lo que nos convierte en lo que somos. Nos construimos a nosotros mismos a partir de esa historia. 
-No, escúchame, ya lo tengo. Conoces a una chica tímida y sencilla. Si le dices que es hermosa, ella pensará que eres simpático, pero no te creerá. Sabe que esa belleza es obra de tu contemplación. Y a veces basta con eso.Pero existe una manera mejor de hacerlo. Le demuestras que es hermosa. Conviertes tus ojos en espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias. Es difícil, muy difícil, pero cuando ella se convence de que dices la verdad... De pronto la historia que ella se cuenta a sí misma cambia. Se transforma. Ya no la ven hermosa. Es hermosa, y la ven.

lunes, 19 de marzo de 2012

Maldita sea, ¡ya estamos otra vez! Como de costumbre ahora solo me apetece escribir textos melosos, sobre lo que sentí al verte después de tanto tiempo, sobre lo inevitable que fue besarte en cuanto se presentó la oportunidad, sobre la poca justicia que te hacía mi recuerdo y lo inútil que fue mi propósito de no volver a caer contigo. Muchas más cosas pasan por mi mente ahora, y hay una gran confusión dentro de mi. Me gustaría aclararme de una vez, ser sincera conmigo misma y darme cuenta de si merece la pena o no todo esto. Ojalá tuviera una lámpara mágica, porque le pediría al genio que me dejara ver mi futuro. No sé qué quiero, no sé qué siento, y lo peor de todo es que no sé cómo averiguarlo. 
Sinceramente, creo que lo que siento por ti no es más que mera atracción física, puesto que realmente no nos conocemos, y aun así te me haces irresistible, pero por otro lado me niego a pensar que es solo eso. Quizá sea que soy una romántica empedernida, y solo quiero que todo sea como en un cuento, pero me parece muy poca cosa que solo me guste tu cuerpo. 
Por ahora solo me queda esperar, y dejar que pase el tiempo, que sigamos hablando de vez en cuando hasta que volvamos a vernos. Quien sabe lo que nos espera, quizá sea bueno o quizá no, pero voy a tener que aprender a ser paciente, a reflexionar seriamente y a aclararme conmigo misma. Lo demás vendrá rodado, o tal vez no.

domingo, 18 de marzo de 2012

reflexiones after party

Dicen que el alcohol potencia tu estado de ánimo. Por lo tanto, si estás triste, solo conseguirás acabar llorando, si estás contenta te sentirás más eufórica todavía, etc. A veces cuando bebemos también perdemos más el control sobre lo que hacemos. Unas personas más y otras menos eso esta claro, pero lo cierto es que no somos capaces de pensar con claridad. Por culpa de eso se comenten muchos errores, o quizá no. A veces el alcohol es el impulso que necesitábamos para hacer algo. Pero la verdad, es que las cosas se ven mucho mejor cuando llevas un par de cubatas encima, el día siguiente es cuando verdaderamente, ves con claridad la noche anterior.
A mi me ha pasado demasiadas veces eso. Cuando bebo todo parece tener poca importancia, y hago muchas cosas guiándome por mi primer impulso. Al día siguiente cuando lo recuerdo, es cuando me toca arrepentirme. Yo siempre considero que algo de control tengo, que nunca pierdo la cabeza, y es verdad, pero a veces hago cosas que me apetecen en ese momento sabiendo que después me voy a arrepentir y me da lo mismo. Después ya se encarga mi conciencia de darme el sermón. Y eso es más o menos lo que me pasa ahora.
¿Por qué narices sé que voy a sufrir haciendo una cosa y me tiro de cabeza hacia ella a la primera oportunidad? ¿Por qué no aprendo nunca? Si analizo ahora todas las frases sueltas que dan vueltas en mi cabeza, me doy cuenta de que mi verdad me ha dado en la cara y yo he preferido ignorarla, como siempre. No me gusta nada esta sensación, sé que pronto me va a pasar factura y no es que pretenda deprimirme ni ponerme en lo peor, sino que ya sé lo que viene a continuación. Miles y miles de veces he cometido el mismo error, y ahora solo tengo miedo, miedo por mi corazón, que ahora parecía estar recuperado.

miércoles, 14 de marzo de 2012

relax

Sumergiéndome en el mundo que he creado en mi mente donde no existen las presiones del mundo exterior. Respiro hondo, empiezo a relajarme, a olvidar todo aquello que durante el día me ha hecho pensar demasiado y que me ha puesto de mal humor. La música empieza a llenar el silencio que hay en mi habitación e intento concentrarme en ella para dejar que mis sentimientos salgan a flor de piel. Como imaginareis no estoy escuchando reggaeton, ni nada que escucharía un sábado por la noche sino una canción dulce y suave que me ayude a escribir. 
Las palabras empiezan a fluir solas, el teclado no para de sonar, mi mente empieza a despejarse, empiezo a cantar la canción que estoy escuchando, dándole todo el sentimiento que puedo y entonces consigo relajarme del todo. Me imagino un día diferente, en otra vida, sin todas estas preocupaciones que me llenan la cabeza ahora y me imagino tumbada en el césped tomando el sol en un día primaveral. Con los cascos puestos y con la cabeza en otra parte. Tal vez recordando momentos, tal vez montándolos en mi cabeza con ese arte que tengo yo para imaginar situaciones que me gustaría vivir, o que simplemente disfruto imaginando.
Por un momento imagino bailando, dando vueltas sobre mi misma al ritmo de una música que solo oigo yo. Sin importar si hay alguien viéndome, sin importar si el baile es el adecuado o si pisaré una piedra y me caeré torpemente. Tranquilidad, paz, felicidad, todo ello en una misma persona. Como en la naturaleza, he comprobado que no estoy en ninguna parte. A veces me alejo de la gente, o estoy en silencio, y no es porque me quiera marginar o porque me sienta mal sino por todo lo contrario, precisamente porque disfruto viendo la naturaleza seguir su curso; ver los animales comportarse libremente, verlos jugar, alimentarse, defenderse... todo es tan increíble y tan sencillo que no puedo evitar quedar impresionada. Me siento parte de todo eso y me siento en paz cuando estoy así, por eso me deprime estar entre cuatro paredes, porque me gustaría galopar al viento, correr sin rumbo fijo, notar el sol calentando mi piel y el escalofrío de una corriente de aire fría, sentarme a observar y no poder evitar imaginar como sería mi vida si hubiera nacido en otro sitio. Por ejemplo si hubiese nacido en un rancho, o en extremadura, o en andalucía... ¿Podría vivir toda la vida de esto? Quiero pensar que sí, puesto que ahora daría todo lo que tengo por ganarme la vida con esto que es lo que me apasiona; me apasiona la naturaleza, los animales, la soledad y la compañía a ratos, la libertad... No soy ninguna rebelde, yo creo que más bien soy un alma libre, simplemente. Y todas las ataduras me sientan como cuando capturan por primera vez a un caballo salvaje; me frustran, me entristecen, me enfurecen, y a veces hasta incluso hacen que me venga abajo y me rinda al no ver escapatoria posible.

domingo, 11 de marzo de 2012

Dudas, dudas everywhere.

Ojalá pudiera explicar esta desesperación que siento por dentro, ojalá pudiese describir como mi corazón late y se para a la vez en un mismo segundo, como soy feliz un par de horas y la más miserable después...
¿Cuál es el motivo? Ni yo misma lo sé. Supongo que tiene la culpa el maldito inconformismo del ser humano. Cuanto más tenemos, más queremos y eso es inevitable. De verdad que no puedo quejar últimamente. Esto viviendo mi sueño. Por fin trabajo en lo que quiero, y aunque es duro y todos los días acabo como si me hubiese atropellado un camión, es lo que de verdad me apasiona. Ojalá esto no se acabase nunca, porque son las pilas que me dan fuerza para vivir, para seguir adelante con una vida que todavía no ha cobrado sentido, que todavía no ha madurado, no se ha asentado. Pero aun así, siento que me falta algo. Como no. Y la verdad es que me faltan muchas cosas que quiero y que necesito en mi vida, pero tampoco puedo quejarme en exceso y soy consciente de ello. 
¿Alcanzaré algún día todo lo que quiero? ¿Me conformaré con ello o me volveré una maldita superficial e inconformista? ¿Qué es lo que verdaderamente quiero en mi vida? Preguntas y preguntas dan vueltas por mi cabeza una y otra vez y a veces es más fácil acallarlas haciendo como que no existen, porque la verdad me gustaría disfrutar del momento porque una vez se haya ido, me arrepentiré de haberlo desperdiciado pensando en un futuro que tal vez no se haga realidad.

viernes, 9 de marzo de 2012

-(...)Miedo, miedo a lo desconocido.
-No debes tener miedo.
-Es muy fácil decirlo, fácil imaginarme lejos de aquí, libre por fin, sin nadie que someta mi voluntad constantemente, dándole una oportunidad al destino de cumplir mis sueños, pero lo cierto es que todo el futuro es incierto y temo que algo salga realmente mal.
- Recuerda que siempre podrás volver, siempre tendrás quien cuide de ti, quien te quiera y te abra los brazos en la puerta de casa. 
- Me da miedo perder a tanta gente, toda la gente que ahora forma parte de mi vida está condenada a desaparecer, hasta los pronósticos más positivos lo afirman. El problema es que yo no tengo a nadie más y que si esa gente desaparece, ya no me quedará nada. La familia sigue estando claro está, pero solo hay un par de personas que considero familia, el resto son igual de desconocido que el resto de la gente. Temo sentirme sola, temo que el sueño acabe convirtiéndose en pesadilla...
- Deja de pensar, relájate por un momento. Serénate, ¿no ves que cuantas más vueltas le das más complicado parece? Esto no te va a llevar a nada y lo sabes, solo vas a enloquecer con cosas que están totalmente fuera de tu control. 
- Qué harta estoy de todo. ¿No podría ser todo un poco más fácil? La presión de saber que esta es una de esas cosas que te marcan la vida va a poder conmigo. El tiempo pasará rápido y se me echará encima, y después ya no habrá vuelta atrás.

jueves, 8 de marzo de 2012

Como siempre.

Me gustaría saber el por qué de que las cosas pasen cuando pasan. Desee tanto tiempo que lo hicieras, tantas noches obligando a mi mente a bloquearse ante tu imagen impecable. Miraba tus fotos, intentando evitar recordar los momentos que pasamos juntos, en las conversaciones que tuvimos. Intenté que las palabras que estaban impresas se taparan con una capa de tierra. Funcionó bastante bien al cabo del tiempo. Cuando conseguí bloquear cada pensamiento indeseado, cada sentimiento hacia ti, volviste a decidir que querías volver. Ahora ya no hay sitio para ti en mi interior, estás bajo un par de capas en un abismo bastante oscuro y lejano. No quiero que salgas de ahí, porque me ha costado mucho empujarte. No quiero volver a permitirme sentir, ni desear, ni tan siquiera imaginar algo contigo.
Y otra parte de mi se aburre, se aburre de no sentir, de no pensar, de no recordar y me incita a cometer alguna locura. Estoy bastante harta de la monotonía de mi vida, de esas etapas en las que nada sucede, nada cambia y de repente, a alguien se le ocurre volver a mi vida y las dudas vuelven de la mano de esa persona. ¿Debo olvidarme de todo lo que he pensado durante este tiempo, de todo lo que he sentido porque ahora ya no parece para tanto o en cambio debo ignorarlo y seguir con mi monótona vida? Esos son los pensamientos que acuden a mi cabeza siempre y haga lo que haga siempre me arrepiento. Nunca he tenido la seguridad de pensar una cosa y saber que ciertamente es así, y eso me crea una inseguridad tremenda que acaba haciendo que actúe sin pensar. ¿Qué debo hacer cabecita mía? Y esta vez, por favor, decide bien.

domingo, 26 de febrero de 2012

Mi cumpleaños.

Gracias a este tipo de cosas te das cuenta quien verdaderamente te aprecia y quien no. Por mucho que las cosas materiales no demuestren nada, para mi demuestran que una persona ha dedicado parte de su tiempo a buscar un regalo, a pensar en mis gustos, a buscar la forma adecuada de presentarlo etc. Esto demuestra que ha pensado en mi. En mayor o en menor cantidad, pero se ha esforzado, ha intentado hacerme feliz independientemente de que lo consiga o no. 
En esta vida mucha gente se olvida de demostrar lo que siente y por eso pierden a la gente que quieren. Cuando quieres a alguien no se trata de decírselo un día al año, o de sentirlo y no decirlo nunca. Se trata de demostrarlo, de tener detalles con esa persona, de estar ahí cuando se necesite. A algunas personas nos cuesta, como es mi caso. Eso todo el mundo lo sabe. Pero como dice Platón " El hombre que siente mucho, habla poco" y no sé si es una excusa en mi caso. Para mi es difícil ser cariñosa eso ya lo sabéis y sobre todo porque estoy acostumbrada a perder a la gente cuando menos me lo espero. Es como un método de protección para no sufrir tanto, pero sé que de eso nadie tiene la culpa. Aunque frente a frente no sea capaz de daros un abrazo, llorar de la emoción y gritar a los cuatro vientos la emoción que siento al ver todo lo que os habéis esforzado por mi. De verdad, para mi significa mucho todo lo que habéis hecho, aunque digáis que no todo os ha salido como queríais. Antes de conoceros yo solo sabía de regalos comprados a última hora, y de cumpleaños repetitivos cada año. 
Personas como vosotras no se encuentran fácilmente, pero una vez que se encuentran no hay que dejarlas escapar. Me habéis dado mucho en estos pocos años, y me habéis cambiado la vida a mejor en muchos sentidos. Os quiero a todas muchísimo y sabéis que estoy ahí para todo, que para eso soy la madre. 

lunes, 20 de febrero de 2012

En esta etapa de mi vida me siento tan sola. Lo siento, nadie debe sentirse ofendido por esto, no es que no haya nadie aquí, a mi lado, en quien sé que puedo confiar. No es eso en absoluto. Pero me siento sola, echo de menos muchas cosas y a mucha gente y eso, nada lo puede cambiar.
Me pongo triste cada vez que veo un gran amor, una gran amistad, en definitiva una gran unión entre dos personas que lo comparten todo porque hace demasiado tiempo que yo no siento lo mismo. Hace demasiado tiempo que no enseño lo que verdaderamente soy. Tiempo y más tiempo pasa y yo cada vez me veo más malhumorada, melancólica y rara. Me arrepiento de muchos comportamientos que he tenido últimamente. Quizá pago mi rabia con el mundo y con la vida con quien no tiene la culpa y ya no soy la misma. Trato de ser feliz, de estar contenta por la gente que está a mi lado. Pero lo cierto es que no es así y se nota bastante.
No es que me pase el día deprimida esperando a morir. No es eso. Pero tampoco tengo ganas de saltar, bailar y gritar por ahí a los cuatro vientos lo bien que me lo paso. Hay algo que no está funcionando y también se ha visto reflejado en los estudios. No puedo concentrarme, no puedo ponerme a estudiar, y a pesar de lo mal que lo paso sabiendo que voy a suspender, no puedo estudiar como antes lo hacía. Me veo incapaz de memorizar tanta cosa y estoy totalmente agobiada y bloqueada. Algo va mal y lo sé, el problema es que no sé cómo ponerle remedio.
Tampoco puedo dormir bien últimamente. Yo que soy la típica persona considerada marmota total, ahora soy  incapaz de dormir a pierna suelta y me despierto constantemente con el corazón a mil por hora. Demasiadas cosas están pasando en mi interior y yo solo que hago que hacerlo empeorar, con mis contestaciones mordaces, mi pereza en el estudio y mi melancolía. De verdad que necesito salir de este bucle de una vez, porque esto empieza a ser preocupante.