domingo, 12 de julio de 2015

"Mi pequeña historia" con Andrés Suárez.




Ayer, fui al concierto de Andrés Suárez, en la Sala Stereo de Alicante. Fue mi autoregalo de fin de exámenes. Pero no adelantemos acontecimientos, primero voy a hablar de cómo llegué hasta ahí. 

Andrés no es uno de esos artistas que salen en los 40, con lo cual, no es ultra conocido y ultra promocionado por la radio, o por la tele, y no porque no tenga talento, o porque sus canciones no sean lo suficientemente buenas, sino porque no es comercial. Y no lo es, porque no quiere serlo. Es un cantautor, una persona con verdadero talento, que se curra sus canciones, y como dice él, las siente. Y eso se nota. Cuando le ves cantar una de sus canciones, te das cuenta de que por mucho que las haya cantado una y mil veces, siguen emocionándole. Y eso lo transmite, y te traspasa por dentro. 
Además, trata de hacer buenos directos, no buscando localizaciones, que probablemente llenaría hasta los topes, pero que no todo el mundo disfrutaría por igual. Busca un buen sonido, y un buen ambiente, y el resultado es el que es. Impresionante. 
¿Cómo llegué a enamorarme tanto de su música?
Pues fue todo un proceso. Hace unos años que vi su nombre por Twitter, porque mucha gente de la que sigo es de Madrid, donde él se ha movido principalmente. Todo lo que leía eran elogios, o frases suyas. Yo no sabía quién era, y tampoco lo busqué. Tras la insistencia de tuits, un día me picó la curiosidad, porque ya no sabía si era puro peloteo, o si realmente merecía todo aquello. Lo cierto y verdad, es que busqué en Youtube y no encontré muchos videos, y tampoco encontré videoclips, así que escuché poco, y lo dejé en el olvido. 
Hasta hace unos meses, que apareció en el disco de Nach Scratch, uno de mis artistas favoritos. Me enamoró su voz, incluso sin saber que era él. Cuando lo supe, decidí que iba a buscar más canciones y descubrí su nuevo disco, "Mi pequeña historia". Fue amor a primera vista. Desde entonces escuché todas las canciones de él que pude encontrar, me ponía los pelos de punta, el sentimiento tan desgarrador con el que cantaba. Me llegaba adentro. Había frases suyas que dolían demasiado. Cuando supe que él mismo componía, todavía me impresionó más, si es que eso era posible, porque yo admiro especialmente a esas personas que componen ellas mismas lo que cantan. 
Y entonces fue cuando supe que venía a Alicante, miré el precio, y era bastante asequible para mi bolsillo, y además coincidía con mi fin de exámenes, así que decidí que me lo podía permitir, y por lo que había leído merecía la pena. 
El caso es que fui con las expectativas super altas por los tuits que había leído de gente que iba a sus conciertos, y aún así, me impresionó. No es solo la música, que es la hostia, hablando claramente, ni su voz, ni sus canciones, ni su melena. Es el ambiente que se creó allí aquella noche, un ambiente de complicidad, de reciprocidad con el público, su naturalidad, su espontaneidad, y humildad. Te das cuenta de la gran persona que es, y de lo que disfruta haciendo lo que hace. Por mucho que puedas leer por ahí, no hay nada como vivirlo. Totalmente recomendable, aunque no te termine de gustar su música, te gustará su concierto. Eso te lo puedo asegurar. 

domingo, 24 de mayo de 2015

Ayer busqué por casualidad en Youtube una canción de Alesana, un grupo que escuchaba yo hace años, en una época bastante oscura de mi vida. Uno de los recuerdos que llevo grabado a fuego en relación con su música, es el siguiente:
Durante mi adolescencia, mi orgullo me impedía llorar delante de la gente, incluso de las personas cercanas a mí, y siempre me aguantaba las ganas cuando ya no podía más. Yo nunca he sido de llorar a menudo, pero la vida acaba dándote motivos tarde o temprano. El caso es que yo solía acumular tristeza, y el día que ya no podía más, lloraba sola en mi habitación viendo vídeos tristes, canciones o películas. Las utilizaba como desencadenante y como tapadera, y luego ya no podía parar, hasta que me agotaba.
Las canciones de Alesana, son bastante ruidosas, y a mi parecer, contienen mucha rabia cantada, y eso es lo que yo sentía, rabia, frustración, tristeza por mi situación. Así que me ponía una canción detrás de otra y las cantaba a pleno pulmón, mientras lloraba, hasta que ya no podía más, y me ahogaba en mi propio llanto. Un día, estallé por una discusión con mi madre, y no pude remediarlo, así que me puse la música y empecé a llorar a gritos. Mi madre se asustó y entró en la habitación, y me vio en ese estado. Se asustó tanto, que retiró lo dicho, e intentó calmarme. Y eso no es algo que caracterice a mi madre precisamente.
El caso es que cuando escucho esta música me transporto a esa época de adolescente, donde sentía todas esas cosas, y lo recuerdo con cariño, porque esta música me desahogaba mucho, y ahora que he descubierto su nuevo disco, pues ya tengo más material para descargarme.

sábado, 16 de mayo de 2015

Reflexiones del sábado tarde.

Hoy, después de una llorera del quince viendo el último capítulo de mi serie favorita, he decidido rematar la tarde leyendo un par de artículos de una tuitera, que nos hace reflexionar sobre las imposiciones de esta sociedad machista hacia las mujeres.
Total, que juntando todo ese vaivén de emociones, y mi experiencia, me he inspirado para escribir hoy, y a eso vamos.
Estoy muy harta de que a la mujer se la catalogue, etiquete, juzgue y valore en función de su cuerpo, cara bonita, y otros cánones sobre el comportamiento que debería tener. En lo que a mí respecta nunca he querido ser madre, y como os podéis imaginar, eso siempre ha sido objeto de crítica, y siempre ha venido acompañado de la pregunta ¿Por qué? Que todavía en el siglo XXI no nos queda claro, que el hecho de ser mujer, no te convierte en futura madre automáticamente. Pero de ese tema no voy a hablar hoy.
Hoy voy a hablar del físico. En mi caso, nunca he estado orgullosa de mi físico, y he sido objeto de constantes burlas en mi infancia. Lo cierto y verdad, es que mirándolo con la perspectiva que me dan mis 21 años, me he dado cuenta de que yo era una chica normal. Que quizá alguna vez me han sobrado un par de quilos, y un par de pelos, pero no sufría obesidad, ni ninguna malformación, ni ningún defecto especialmente destacable. Y por eso, he aprendido a quererme, porque resulta, que lo que los demás vean en mí, no se acerca en lo más mínimo a lo que soy. Te acercas al éxito el día en que te das cuenta de que no les puedes gustar a todos, y que siempre va a haber algo de ti que a otra persona no le pueda gustar, y lo más importante, es que no pasa nada. Lo importante es saber valorarse a uno mismo, por lo que uno es, más allá del físico, y más allá de los logros.
Hoy en día he cambiado mucho, tanto físicamente, como psicológicamente, y quizá gorda o fea, no es algo que me suelan decir, pero tienen otra excusa para juzgarme. Desde hace unos años, llevo un piercing en el labio, que a mi parecer, me favorece, y me gusta. Hasta ahí, todo correcto. Pero es que resulta que hay ciertos individuos a los que no les gusta. Perfecto. Para gustos, colores, pero parece que es incompatible el hecho de que no les guste con que respeten mi decisión, y no me cuestionen como persona, y sobre todo es incompatible con que no me interroguen hasta el cansancio sobre el tema. La frase que más me han repetido es:
- "Pues estarías mejor sin él".
- Bajo tu punto de vista, pero a mí me gusta, y no me lo voy a quitar porque a ti no, fin.
Al final, madurar significa encontrar el equilibrio entre lo que la sociedad espera de ti, y lo que esperas tú.

domingo, 10 de mayo de 2015

Este fin de semana ha sido un periodo de reflexión y melancolía bastante profunda. No todas las emociones que he sentido las he sabido identificar, ni he profundizado lo suficiente para encontrar su causa. Lo cierto es que tampoco quería hacerlo.
Por varios motivos he llorado mucho estos días, he llorado hasta quedarme sin lágrimas literalmente, y es que supongo que necesitaba vaciar el depósito. Hay muchas cosas que me ponen triste, y es normal. Hoy en día lo difícil es encontrar razones para sonreír, porque para llorar, siempre sobran.
El ánimo de este texto no es deprimir al personal, si no todo lo contrario; De un tiempo hasta aquí he estado intentando centrarme en las cosas que me hacen feliz, en sonreír, en reírme por algo todo los días, y en bloquear lo que podía hacerme sentir mal. En ese proceso he entendido que para ello, hay que ser egoísta, y ponerse uno siempre primero. Es muy difícil encontrar un equilibrio entre uno mismo y los demás, dado que ambos extremos son malos. No hace falta que explique por qué. Lo cierto y verdad, es que ahora sé poner límites a los demás, e, incluso a mí misma, y he aprendido también a ser más egoísta.
Pero está claro que uno no puede desentenderse de la sociedad en la que vive, y de las personas que lo rodean. Al final es inevitable preocuparse, empatizar,  o quizá no lo sea, pero es necesario porque de lo contrario, poco nos diferencia de una roca. Los lazos afectivos que establecemos con los demás nos atan, y nos vuelven vulnerables. Al final, lo que le sucede a otra persona acaba afectándote en cierta medida a ti también, y eso es lo que hay que equilibrar.
Por suerte o por desgracia, siempre he sido una persona muy empática con el resto del mundo (animales, y personas) y eso me hace sufrir, pero he comprobado que intentar bloquearlo me hace sentir peor. Me enorgullece tener esta sensibilidad, ya que me hace comprender mucho mejor muchas cosas, pero no me impide ser objetiva en cierta medida. Es decir, no me suelo dejar llevar por eso que segundos atrás he sentido, y he comprendido, pero eso me ayuda a tomar mejores decisiones, o eso creo.
La conclusión de todo esto, es que he tenido una gran acumulación de emociones este fin de semana, y que no todas han sido propias, y por tanto, la válvula ha estallado. Entendiendo esto, ahora sé que tengo que coger fuerzas, y volver a recuperar mi estado de ánimo, que seamos sinceros, se ha quedado por los suelos.

lunes, 4 de mayo de 2015

Sobre el día de la madre...

Me veo en la necesidad de escribir este texto dado la estupidez del hecho de que a día de hoy sigamos celebrando este día. Lo que voy a decir a continuación es una opinión personal, reconociendo que no me he documentado, para saber cómo y cuándo empezó a celebrarse ese día.
Todos los años igual. Llega el día de la madre y no suelo tener dinero para comprarle algo a mi madre, porque, sorpresa, dependo de ella, y por tanto no tengo dinero propio. Dado que no tengo padre (tener tengo, porque si no, sería un poco difícil haber llegado hasta aquí, pero como si no), pues no tengo otra persona a quien pedirle dinero para comprarle algo. Sería un poco estúpido pedirle el dinero a ella ¿No? Pero ese no es el motivo por el que no celebro el día de la madre. Como iba diciendo, llega este día y como a mí no me importa lo más mínimo, pues no suelo ni felicitarla por ello, a lo que ella siempre me lo discute. Y no, no lo hago porque no la quiera, ni porque quiera darle el día, ni porque quiera hacer que se sienta mal.
Es simple, si de verdad quieres a tu madre, y estás agradecida por todo lo que hace por ti, no necesitas un día para demostrárselo, ni un regalo comprado de cualquier sitio. Eso se debe demostrar todos los días, y no solo con cariño, si no preocupándote por sus problemas, haciendo cosas por ella etc. Y esa es mi opinión. Y por ello, paso del día de la madre. Y paso del postureo. Pero del postureo del día de la madre, del día del beso, y de la madre que los parió, no voy a hablar hoy. Solo diré que no voy a subir un texto y una foto a facebook por quedar bien, por ganar me gustas, etc.

domingo, 26 de abril de 2015

Vivo en una constante lucha conmigo misma, o quizá contra mí.
En mi vida desde hace unos años han aparecido nuevas variables que complican aún más la ecuación. A ver cómo te explico yo, para que lo entiendas, que he descubierto razones para quererme, y he intentado silenciar las razones que me hacían odiarme, razones tales como la falta de autoestima, el desagrado por mi cuerpo, la sensación de no ser nunca lo suficiente, como ya he dicho anteriormente, y la inseguridad. He descubierto una nueva yo, y he aprendido a pelear por lo que quiero con todas mis fuerzas. He aprendido a echarle cojones a la vida, y a dejar de creer que no puedo.
Creo que lo más importante que he aprendido en todo este tiempo, es a conocerme. Tanto en cuerpo, como en alma, y me he dado cuenta de lo que soy capaz. Y, también, a quererme por ello.
Pero no todo el cambio ha sido para bien, he de reconocerlo. Hace tiempo que me volví una persona más fría, desconfiada, y distante de lo que ya era. Ahora la procesión va todavía más por dentro. Es decir, cada día demuestro menos los buenos sentimientos por los demás, por motivos varios. Que no quiere decir que no los tenga, ojo. También he aprendido a alejar de mí a las personas que lo merecen, y ni tan siquiera dudar.
Durante mucho tiempo he alejado la soledad, que era lo que más me hacía sufrir, algún día os hablaré de eso, porque es muy largo como para explicarlo aquí, pero se puede resumir, en que la soledad es algo que necesito en cierta medida en mi vida, pero no es esa soledad de la que hablo. La soledad de la que logré escapar, es la parte más oscura de esta, y es el sentimiento de estar sola, de no tener a nadie, de no ser importante para nadie. A eso me refiero. Y eso me liberó. Me liberó de la dependencia que sufría por la mayor parte de las personas de mi vida, o de las que podrían estar en ella, para dejar de importarme si se iban, o se quedaban. De manera que así, me dí cuenta realmente de quien quería estar en ella, y dejó de importarme la gente que ya no estaba, o que no quería estar.
El caso es que la vida da muchas vueltas, y que todo son etapas, y que lo mismo un día me levanto queriéndome al máximo de mis posibilidades, y otro día me odio, y todos los avances se me olvidan, pero lo cierto y verdad, es que eso cada día me pasa menos, y supongo que es, porque verdaderamente, el tiempo no pasa en balde. Al menos no, para quien intentamos aprovecharlo.

sábado, 25 de abril de 2015

Pura Mandanga.


Hoy, os voy a hablar del grupo Pura Mandanga. Podría haber puesto el link del disco completo, pero esta canción es una de las que más me gustan, y, además la han subido recientemente separada al canal de Youtube de las otras.
¿Cómo conocí a este grupo? Pues fue hace poco tiempo. Resulta que actuaban en paellas, (fiesta universitaria) justo detrás de un grupo de amigos de amigos, el caso es que bailé como una loca y me llevé una buena sensación de su directo. No escuché mucho las letras de sus canciones, porque ya se sabe, en esas fiestas uno no está como para ponerse profundo, la historia era divertirse, pero después, cuando llegué a casa, los busqué y los escuché una y otra vez. Me he descargado el disco completo, y desde entonces, no hay un solo día que no los escuche. Son un vicio.
¿Qué me gusta de ellos? ¿Qué es lo que tanto ha llamado mi atención? Pues creo que es un conjunto de factores. El buen rollo que transmite su música, el hecho de que las letras la acompañen bien y tengan un sentido y un significado, cosa que para mí suele ser bastante importante, y, que tienen un buen directo. Así demuestran ser una banda con talento, donde todo encaja. Investigando un poquito sobre ellos, sé que llevan bastante tiempo en esto, y la experiencia se les nota.
Y, bueno, poco más me queda decir, solo que espero poder verlos más veces en directo, y que sigan transmitiendo como lo hacen, y que sigan haciendo buena música.

sábado, 18 de abril de 2015

El tiempo que pierdo, perdí y perderé.

A dónde irá el tiempo que perdemos.
Toda la vida nos la pasamos esperando; a ser lo suficientemente mayor para, a que sea el momento adecuado, a que suceda algo en concreto etc. Algunos tienen más paciencia que otros, y saben esperar, y otros se desesperan, y hacen lo que sea antes de tiempo. Aquellos que tienen el valor de realizar lo que quieren cuando quieren, aunque la gente les diga lo contrario, son aquellos que saben vivir. Que prefieren vivir las cosas de primera mano, que no quieren que nadie se lo cuente, y que ya lidiarán con las consecuencias luego.
Pues yo toda mi vida he sido de las del primer grupo. En un principio, por ser una buena niña, por obedecer los consejos de mis mayores, en otras ocasiones, por gustar a los demás, o por el miedo al qué dirán (quién me lo iba a decir a mí). Por unos motivos o por otros, el caso es que he perdido mucho tiempo de mi vida. Y lo digo con 21 años, que tampoco es el fin del mundo. Lo cierto y verdad, es que lo sigo perdiendo, y que ya no sé cómo remediarlo.
Me he pasado la vida esperando a ser lo suficientemente mayor, a ser lo suficientemente madura, a que sea el momento, y el lugar, y que todo cuadre. Y luego qué. Pues luego no ha pasado lo que tenía que pasar, pero sí ha pasado el tiempo. Hoy en día, ya he llegado a ese punto en el que es el momento de muchas cosas; hace unos años era el momento de decidir si quería estudiar, y qué quería estudiar, y como dije en otro post, me dejé llevar por la corriente. Todavía sigo gastando tiempo en relación con esa decisión, y todavía me queda esperar un tiempo para llegar a la meta. También es el momento de encontrar pareja, y, mejor no hablemos de ese asunto. Lo voy a resumir, en que eso no va a suceder, al menos mientras continúe estudiando una carrera. Sigamos esperando. En este momento soy lo suficientemente mayor, como para conducir un coche, pues adivina qué, no tengo el carnet de conducir, y todavía no lo puedo tener, porque no tengo dinero para pagármelo. Más cosas que esperar.
Y así me paso el tiempo, perdiéndolo. Quien sabe cuántos años más tendrán que pasar, para que en realidad empiece a vivir. La decisión está en mi mano, sí y no, pero no soy lo suficientemente valiente, como para tirarlo todo por la borda, y empezar de cero. No soy lo suficientemente valiente como para dejarlo todo e intentar vivir la vida que yo quiero, porque eso parece difícil, y muy fuera de mi zona de confort, y no estoy preparada para dar ese salto.

jueves, 9 de abril de 2015

Gracias a Bolli, (Todo el Monte es Orgasmo en Youtube, y Facebook) he descubierto las aventuras de un chico alicantino que se va a recorrer Nueva Zelanda en bici, ya que su sueño es surfear y allí puede encontrar muchos sitios donde hacerlo, y que sea especial. El caso es que es una locura, pero ha conseguido que las marcas patrocinen su viaje, y va haciendo una historia de este, y colgándola en internet, y eso me ha dejado pensando.Me he replanteado muchas cosas tras ver unos cuantos de sus vídeos, ver cómo disfrutaba, y cómo luchaba por su sueño. 
¿Que qué tiene esto que ver con mi vida? Mucho. Lo cierto y verdad es que yo también tengo un sueño, pero nunca he sido lo suficientemente valiente como para lanzarme a luchar por él. Soy de esas personas a las que no les gusta salir de su zona de confort, y que, incluso prefieren quedarse como están, antes de hacer algo que no pueden controlar. Siempre me he ido por el camino fácil, he de reconocerlo. Muchas veces la vida me ha puesto en jaque, y no he tenido el valor de hacer algo verdaderamente valiente, de arriesgarme, aunque pudiera salir mal. Por miedo, por supuesto. Siempre he pensado que hay cosas que para mí son imposibles, que no tengo medios, y mil dificultades más, que no son imaginarias, pero que a lo mejor si me arriesgara podría superar. Nunca me he creído capaz, y ese es el problema. Nunca he creído en mí. 
El caso es que mi pasión son los caballos, y un día conseguí dejar de hacer ballet, que no me gustaba nada, y conseguí que me apuntaran a dar clases de equitación. Ahí, empezó mi sueño. Lo cierto y verdad, es que montar a caballo me daba pánico, sin exagerar, pero me gustaba tanto, que no me rendía. De eso hace ya unos cuantos años, y he mejorado mucho, y ahora más bien le tengo respeto, que es algo que no se debe perder. Al fin y al cabo, me juego la vida, cada vez que me subo a un caballo, y no es cosa de broma. Aún así, el día que acabé bachiller y que tenía que decidir mi futuro, decidí meterme en una carrera, que apenas conocía, y sobre todo, que no sabía si me iba a gustar, cuando lo que yo en realidad quería era vivir de los caballos.
A día de hoy, no es que me arrepienta, pero lo que sí tengo claro, es que el día que acabe mi carrera, comenzaré a prepararme para poder trabajar de lo que verdaderamente me gusta, que son los caballos, y todo lo que tiene que ver con ellos. Lo cierto y verdad, es que siempre he hecho lo más cómodo para mí, o lo que se esperaba de mí, porque no confiaba en mí misma, y porque no lo tenía claro. Pero, ahora, a pesar de lo que me digan, me he dado cuenta, y en parte gracias a este chico, de que la vida se pasa, y que hay ciertas cosas que hay que hacer, porque, de lo contrario, viviría frustrada toda la vida. En mi caso, es esto, y creo que de una vez, debo empezar a creerme que puedo, y dejar de inventar excusas. Porque es lo que me hace feliz, y es lo que importa. ¿No?

viernes, 20 de marzo de 2015

Qué abandonado tengo esto. La verdad es que echo de menos escribir, sobre todo algo que merezca la pena. Hace tiempo que tengo la sensación de que he perdido mi don. Ya no siento que sepa escribir especialmente bien, y que tengo poco que contar.
Desde que empecé la carrera he estado tan saturada que ya apenas leo algo que no sea académico. Siento que he perdido tanto de mí, que ya apenas me reconozco. Me he convertido en este tiempo en otra persona, bastante diferente de lo que fui. Aunque muy dentro hay cosas que nunca cambian.
Joder, mira si es así, que no había escrito nada en lo que llevamos de 2015, y no es que en el 2014 haya escrito mucho.
Antes tenía opiniones más o menos claras sobre las cosas, pero a medida que avanza mi vida, cada día tengo más claro que no sé nada. Y que no se puede tener nada seguro. Y que creer que sabes algo al 100%, es de  ignorantes. Siempre quedan cosas que aprender, las cosas cambian. Que guerras no sé, pero no hay certeza que dure 100 años.
Lo que sé es que este blog a partir de ahora se va a convertir en mi zona de ensayos. Porque necesito volver a escribir, para desarrollar esta cabecita, y algunos pensamientos, y para aprender a expresar lo que siento.