martes, 1 de noviembre de 2016

No tengas miedo.


¿No habéis sentido nunca la sensación de que no deberíais estar ahí cuando vais a algún sitio? Pues eso justamente fue lo que sentí aquel día. El chico del que estoy enamorada y yo, siempre quedábamos en un sitio para que no nos viera nadie (lo llevábamos en secreto). Cabe destacar, que no era el sitio más romántico del mundo, era una especie de tubería subterránea de grandes dimensiones que recorría parte de nuestro pueblo. Siempre hemos pensado que a nadie en su sano juicio, se le ocurriría recorrer aquel túnel en plena noche. Nunca nos dimos cuenta del peligro que corríamos allí.
- “No tengas miedo, habrá sido una rata.” - me dijo-. Estábamos besándonos y yo no quería pensar en nada más, pero un sonido cercano me asustó.

Me dijo que iría a comprobarlo, que le esperara allí, si así me quedaba más tranquila, y perdí su rastro en la oscuridad. Empecé a preocuparme cuando ya no le oía porque en teoría, el sonido venía de un punto cercano. Mi móvil no tenía cobertura, así que tampoco podía llamarle, ni a cualquier otra persona para pedir ayuda. Estos pensamientos empezaron a preocuparme seriamente. Yo trataba de mantener la calma, de no ponerme en lo peor, pero mi corazón ya había empezado a desbocarse. Ahí estaba la voz de mi conciencia, recordándome que yo no debería estar allí, que aquello era una locura, y que podía pasarme cualquier cosa. Empecé llamándole suavemente, pues allí el sonido se expandía fácilmente y si estaba cerca me oiría. No obtuve respuesta. Volví a decir su nombre, esta vez con algo más de fuerza, y esta vez escuché un ruido, pero no parecía estar cerca. Quise salir de allí corriendo, pero no veía nada, y temía caerme o perderme allí dentro. Empecé a marearme,  y susurrando en mi oído alguien me dijo: “no tengas miedo”.  

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