Imagina como sentirías el peso de mi cuerpo sobre el tuyo, el tacto de tu piel junto a la mía, el sabor de mis labios sobre los tuyos. ¿Te suena de algo? Pues ojalá no te sonara, ojalá a mi tampoco me sonara de nada pero lo cierto es que pasó.
Sucedió una noche como otra cualquiera, un dia especial por lo que representa pero nada más. Nadie imaginó cómo acabaría, ni tan siquiera tú. Sé que no te lo esperabas, ni yo lo había planeado. A veces las cosas suceden así. Fue una imprudencia, una locura, una gilipollez. Llámalo como quieras, pero la verdad es que lo hice convencida y ni tan siquiera que desaparecieras me hizo arrepentirme. Pero lo cierto es que ahora sí me arrepiento. ¿Por qué? Pues es bastante sencillo. Cada día tengo más claro lo que quiero, cada día me quiero un poquito más, y lo que no quiero es alguien que solo quiera meterme en su cama. Y eso es lo que tú representas, por eso no puedo permitirme sentir nada por ti. Mi error siempre es el mismo, siempre me fijo en alguien de este tipo y me ciego totalmente. Me he dado cuenta de que aunque lo niego, me empeño en hacer romántico cualquier detalle que no lo es o que solo es fruto del engaño. Cualquier excusa me vale para creer lo que yo quiero, para hacerme ilusiones o más bien para convencerme de intentarlo una vez más con la excusa de que tal vez salga bien, de que tal vez sea diferente etc. Lo cierto es que en el fondo lo sé y aun así no quiero aceptarlo. Me gusta más la idea de pensar que tal vez alguien se pueda enamorar de mi, que alguien pueda querer algo más de mi que una noche desenfrenada, que alguien trate de ver lo que hay debajo de mi piel y no debajo de mi ropa, y sin embargo, soy incapaz de mantenerme firme.
Una vez salgo un par de días y bebo, se me olvida todo lo sufrido y solo trato de distanciarme de quien he sido durante todo el año y de desmelenarme, de no tener prejuicios, de divertirme, de relacionarme con la gente, de dejar de lado un par de principios etc Y al final acabo como siempre: entre los labios del menos indicado y con la cabeza en otra parte. Es inevitable arrepentirme de muchas cosas que digo en esas épocas, de las cosas que hago y de las situaciones que en un principio me parecieron divertidas o carentes de importancia. Porque lo cierto es que esa no soy yo y no es quien quiero ser. Me siento bastante orgullosa de la persona que soy hoy en día, me siento orgullosa de mi criterio, de mis gustos, de mis pensamientos y sobre todo de mi personalidad y por eso me da rabia cambiar sin ton ni son y olvidar quien soy tan solo por tratar de gustar más.