miércoles, 30 de mayo de 2012

Quererme un poquito más será la clave.

Y es que lo nuestro empezó como una noche de locura, una noche en la que yo me creí diferente, en la que olvidé todo aquello que me había prometido a mí misma. Una noche en la que me apetecía hacer algo y lo hice, en la que fui valiente, en la que no pensé en las consecuencias, en la que me tiré a la piscina ...
Después de todo eso me conformaba con que te acordaras de mi, con que me hablaras de vez en cuando, deseando que algo empezase a crecer en tu interior, intentando entender el mío y poco después me tuve que obligar a olvidarte, a odiarte, a bloquear cada imagen que surgía de aquella noche juntos y terminé consiguiéndolo. Como era de esperar volviste a mi vida, más bien tarde que temprano y te empeñaste en arreglar aquello que ya habías roto. Habías roto mi esperanza, mi ilusión, y te habías marchado de mi vida tan pronto como habías entrado y ahora esperabas que yo estuviese esperándote, pero te equivocabas.
He de reconocer que me alegró que volvieses a mi, pero ahora me doy cuenta de que eso no tiene nada que ver con algún sentimiento sino que solo es por interés. Tú solo te descubres, no te molestas en disimular, que no es que prefiera que me llames princesa al oído mientras solo quieres meterme en tu cama, pero tampoco soporto que nuestras conversaciones se dirijan siempre al mismo puerto. 
Ya no puedo más, no eres lo que quiero, y he decidido que no puedo caer rendida al primer subnormal que se acuerda de mi existencia solo por miedo a la soledad, por miedo a que nadie me quiera, por miedo...
Hoy he decidido ser fuerte de nuevo, luchar de una vez y salir a flote. Se acabó eso de ir lamentándome para caer ante el primero que me hace ilusiones que luego se quedan en nada. Si mi vida se convierte en una rutina insoportable, ya habrán otras cosas que la llenen, pero se acabó esto ya.
Ya no voy a ilusionarme con el primero que me dirija la palabra, ya no voy a creeros más, el que me quiera para un rato va a tener que buscarse a otra porque yo voy a empezar a quererme un poquito más.

lunes, 28 de mayo de 2012

Llego la hora.

Bueno ya ha pasado todo, solo queda el último toque y una etapa de mi vida se habrá cerrado para siempre. Tuve mis dudas, a veces quería que todo pasara rápido, otras que se parase el tiempo, y lo cierto es que el tiempo ha seguido su línea y ha pasado a toda velocidad. Lo malo ya ha pasado, ahora queda la última fase, pero ya no estoy preocupada, ya no quiero que pase rápido ni lento, que pase lo que tenga que pasar. Ahora mi mente está ocupada en otros asuntos.
Llevo muchas cosas dentro de mi que no tardaran en salir puesto que así me lo prometí a mi misma. Sé que todos contamos una historia sobre nuestras vidas, yo llevo tiempo contando solo una parte. Siempre he estado segura sobre ello, así pisaba sobre suelo firme, así sabía que me podría ahorrar prejuicios, pues venía de un sitio donde ya me habían juzgado bastante durante toda mi vida, pero también sé desde hace tiempo que ha llegado el momento de descubrir la cara que hay detrás de la máscara. No es que haya sido una falsa, o yo no lo he querido ver así, es que siempre he tenido miedo. Miedo a la soledad, miedo a perder a la gente que poco a poco me había ido ganando, miedo a caer mal, miedo a las miradas, miedo a los comentarios, miedo al destacar, miedo a ser etiquetada ... Ese miedo me encerró en mi cárcel y decidí contar otra historia, también cierta, pero no completa sobre mi. Ahora ya no puedo seguir haciéndolo, pues no sería justo, es cobarde hacerlo después de tanto tiempo, pero como se suele decir: más vale tarde que nunca.

lunes, 21 de mayo de 2012

NO.

El verano está a la vuelta de la esquina. No me apetece en absoluto. Será la primera vez en la vida que lo digo, pero es así. Odio pensar en el calor asfixiante que me espera, en  el aburrimiento absoluto, la incomunicación, la nostalgía, el insomnio... No  hay nada que haga que me apetezca la llegada del verano. Solo veo cosas negativas esta vez. Tal vez es porque sé que este verano es el que lo cambiará todo y porque tengo miedo de lo que eso significa, pero lo cierto es que ahora me gustaría parar el tiempo. Dejar mi vida como está, disfrutarla unos segundos más, y prepararme para lo que viene. Pero en la vida nunca es así, la vida pasa rápido, nunca da tiempo para prepararse para lo que viene a continuación. Cuando crees que estás en una zona segura, que sabes qué va a ser de tu día a día, entonces todo cambia y se descoloca otra vez. Y lo cierto es que muchas veces estamos desesperados por un cambio. Ese es mi caso claro está. No he estado todos estos meses quejándome de mi maldita rutina para ahora echarme atrás. No es eso. Sí que quiero que mi vida cambie, sí que quiero ir a otros sitios, conocer otra gente, dejar de ver a alguna gente que me amarga la vida y olvidar, sobre todo olvidar un par de cosas. Pero siempre hay un pero. No quiero empezar a echar de menos a más gente, no quiero perder a toda esa gente que tanto me ha costado ganar, quiero seguir viéndoles cada día con sus emociones, sus tonterías y sus conversaciones, no quiero que todo se convierta en una ventanita de la pantalla del trasto de mi ordenador.
Sé que es inevitable perder el contacto y la cercanía cuando se pierde el día a día y eso es lo que me va quemando. Otra de las cosas a las que no quiero llegar es a fiestas. Otra de las cosas que pensé que nunca diría. Pero ahí está: no quiero que lleguen fiestas. ¿Por qué? Porque sé que voy a echar de menos a alguna persona, porque sé que voy a tener que seguir luchando contra el impulso de lanzarme y perder la poca dignidad que me queda y echarme a los brazos del último tío que me tocó olvidar. No quiero tener que luchar contra todo eso y unas cuantas cosas más todavía. Quiero parar el tiempo, quiero bajarme del tren y detenerme un rato en la estación a contemplar la vida pasar. Claro que también quiero acción, estoy harta de no tener vida, pero de momento todavía me late el corazón, todavía siento adrenalina en las venas, todavía la esperanza no se ha perdido y solo necesito parar un momento.

martes, 8 de mayo de 2012

Al gran maestro de mi vida.

Dentro de poco va a hacer un año de tu muerte. Estos últimos días he soñado contigo varias veces y eso me ha hecho pensar en ti. Mientras iba en el autobús mirando por la ventanilla, se me han venido a la cabeza unas cuantas imágenes. Yo te odiaba ¿Lo sabías? Desde pequeñita crecí odiándote, ni tan siquiera sé por qué. Solo recuerdo que odiaba tu mal genio (cosa que he heredado yo, por cierto), odiaba que me hablaras en inglés (aunque he de admitir que ahora el inglés me encanta y se me da bien, no sé si será por tu culpa)
Recuerdo cuando venías al colegio a por mi. Todos los días sin excepción. Te tocó hacerte cargo de mi, sin comerlo ni beberlo y nunca aprecié lo que hacías por mi. Juntos veíamos la televisión, aunque por supuesto el mando siempre lo tenías tú. Recuerdo las discusiones que eso causaba... Ahora añoro los veranos en los que veíamos los documentales de la 2. Yo disfrutaba muchísimo aprendiendo cosas de los animales y tú, siempre me contabas cosas que yo no sabía (y que tampoco quería saber, pues en esa época yo siempre te contestaba con un "ni lo sé, ni me importa" o ni tan siquiera te contestaba) Lamento haberte tratado tan mal, no creo que te lo merecieras, a pesar de que tú también tenías tus defectos y no eran pocos, pero ahora comprendo que aunque tú no me demostraras tu cariño con abrazos y besos, ni me regalaras dinero como hacen los demás, yo era tu nieta favorita, y de eso no me cabe duda alguna. Aún me saltan las lágrimas cuando recuerdo cuando te visitábamos en la residencia y que apenas podías hablar, ni recordar y siempre que te preguntaban quién era yo, tú contestabas con voz clara y precisa mi nombre perfectamente. Ahora entiendo que yo era importante para ti aunque no me lo dijeras y aunque me cueste admitirlo, te echo de menos. Porque sin ti falta algo, porque tú creaste muchos recuerdos de los que tengo de mi infancia, y porque me enseñaste muchas cosas.
Ahora soy quien soy gracias a ti, y reconozco en mi misma muchas cosas tuyas. El tiempo que estuviste vivo no fue un camino de rosas, ni mucho menos ideal, pero eras mi abuelo, el único que tenía.
Eras de todo menos perfecto, pero al final lograste hacerte de querer. Siempre pensé que con tu muerte no iba a llorar, ¡Qué ingenua de mi! Quien me iba a decir a mi que iba a sentir esto. No me lo hubiese creído dos años atrás cuando nos gritábamos por el pasillo y tú te enfurecías de esa manera tan tuya por cualquier tontería. Decías que te querías morir, y ya lo has conseguido. Espero que estés contento.

lunes, 7 de mayo de 2012

Tenía que decirlo.

If you ever forget how much you really mean to me every day I will remind you.
Esta es tan solo una frase de una canción, pero dice exactamente lo que te quiero decir a ti. Para empezar participé en el vídeo para hacerte sonreír, porque estaba claro que lo necesitabas, pero no solo necesitas sonreír. Tienes que ser fuerte. Ahora la vida te está dando un poco la espalda, te está haciendo la cuesta un poco más empinada, pero por otra parte te está dando ráfagas de aire que te ayudan a subirla. No sé si entiendes lo que te quiero decir. Ahora hay un par de impedimentos en tu vida, que te van a hacer estar triste, más bien furiosa, impotente, cansada etc pero tú y yo sabemos que tú puedes con eso y con más. De todas formas ya sabes que los demás estamos aquí para apoyarte. Tal vez no te apetezca hablar de tus problemas cuando estás con nosotros porque prefieres desconectar y reírte del mundo, pero a veces es necesario descargar un poquito de odio y de todo lo que llevas dentro para así después poder aguantar.
No te equivoques no pretendo hacerte llorar con este texto, tampoco sonreír. Solo quiero que te des cuenta de que eres muy importante en mi vida, en la mía y en la de muchas personas más. Más incluso de lo que te imaginas. Incluso tu madre cuando intenta recortarte libertades lo hace por miedo a perderte, es lo que tienen las madres, no saben que así se están equivocando. Eres una persona especial y por muchas veces que te lo digamos no podremos expresarlo con palabras, eres única, y lo sabes, eres irremplazable y por eso y por muchas cosas más, no me gusta saber que estás sufriendo. Es inevitable, está claro, solo es una racha, tal vez o tal vez sea otra gota más en un vaso que está a punto de estallar en mil pedazos pero hagas lo que hagas, recuerda que vales mucho, y que nadie te haga pensar lo contrario. No todo en la vida es sacarse la carrera de medicina, lo importante es que hagas algo que verdaderamente te guste. Algo que te haga levantarte con una sonrisa y que te haga el trabajo más fácil. Sea lo que sea no podrás predecirlo, así que no te marees, ya llegará. Tarde o temprano te darás cuenta de que tu vida ha empezado a encarrilarse por sí sola, y ya podrás dormir tranquila. Mientras tanto, te queda esta etapa, dura, pero que recordarás el resto de tu vida. Y en ese recuero también estarán todas las risas que nos pegamos, las tonterías que hicimos, las fiestas que vivimos y demás. Recuerda todo lo positivo de este año y anímate a luchar con todas tus fuerzas, pues ya queda poco, ya llega el verano. Todo acaba, todo cambia.
Bueno ya he hecho un texto demasíado largo, pero tenía que decírtelo.

Si tengo que morir, que sea encima de un caballo.

El otro día una chica me contó que su prima había muerto tras una caída montando a caballo. La vi llorar y no supe cómo reaccionar y ahora me ha hecho reflexionar. 
Hace tiempo, pensé en los riesgos que tiene montar a caballo, a la vista está el famoso caso de el actor que interpretaba a super man, y obviamente los accidentes que he visto en la hípica o que he vivido yo. Era consciente de que algún día podía no tener tanta suerte y no tener solo un morado como recuerdo y daba gracias de que todavía no me había pasado nada, pero ahora, tras este suceso, me he tomado este tema mucho más enserio. 
Yo sigo pensando lo que pensaba, de algo hay que morir, y yo, si tengo que morir, elijo morir haciendo lo que más me gusta en la vida, lo único que llena mi vida, lo que me hace más feliz, mi pasión. Me da miedo caerme y quedarme paralítica, o tetrapléjica, y el problema es que no es una posibilidad ínfima precisamente. Es muy fácil caerse, y hay muchas probabilidades de hacerse mucho daño, esto no es un juego, y no hay que olvidar que los animales no son como las máquinas, ellos reaccionan de modo inesperado y eso es lo que hace esto tan peligroso. Una pequeña casualidad unida a la mala suerte, y te encuentras en un mal sitio, en un mal momento y así sucede. Piensas que no te va a pasar a ti, pero pasa. Soy consciente de que cualquier día puedo caer mal y partirme el cuello, o ser pisoteada, o romperme un brazo o una pierna, pero no por ello voy a dejar de montar. 
Esto es mi vida, es lo que soy, es lo que hace que cada día me levante y como dice Nietzsche: "Hay que vivir peligrosamente" 

viernes, 4 de mayo de 2012

Autoestima.

Hoy voy a hablar sobre el amor que uno se tiene hacia sí mismo o dicho en otras palabras, la autoestima. En plena adolescencia, sufrimos cambios brutales; tanto física como psicológicamente y vivimos una etapa en la que nos influyen mucho los demás. Nos importa (lo admitamos o no) como nos ve la gente. Queremos caer bien y atraer a los demás, sentirnos normales y notar que los demás se fijan en nosotros. Todos queremos destacar sobre la multitud ya sea en mayor o en menor medida. Esto nos lleva a pasar la mayor parte del tiempo confundidos, tristes, eufóricos e inseguros.  Poco a poco se va formando nuestra personalidad y se van acumulando líneas a la historia que después contaremos sobre nosotros mismos. Como seamos tratados por nuestros familiares, amigos, parejas etc nos influye sobremanera en nuestra forma de actuar, de pensar, y de vernos a nosotros mismos. Todo esta mezcla de cosas y unas cuantas más, a veces nos llevan a no querernos nada. Da igual si te ves demasiado gorda, o demasiado flaca, si tus ojos son demasiado grandes o demasiado pequeños, si tu pelo es moreno o rubio, nada de eso dice nada de ti, nada de eso será prioritario en lo que quieras conseguir, pero a esta edad, cualquier defecto parece un mundo. Seguro que tienes algo que te hace especial, algo que atrae de ti (aunque tu no lo veas así) ya sea de tu personalidad o de tu físico, o de ambas cosas. No merece la pena sufrir por cosas que no podemos controlar. El típico miedo a la soledad, que nos hace pensar que nos quedaremos solos o tal vez que no conseguiremos lo que queremos es una soberana tontería puesto que " siempre hay un roto pa un descosio" o eso me ha dicho mi madre. Y la verdad es que la empiezo a creer. Todos los seres humanos estamos relacionados, unidos en una cadena sin fin. Es imposible que a lo largo de tu vida te quedes totalmente solo; siempre habrá alguien ya sean familiares, amigos, parejas, compañeros de trabajo o vecinos que llenen tu vida. Creo que algún día todos acabamos encontrando a esa persona que ve en nosotros lo que otros nunca vieron, que aprecia cosas que ni nosotros mismos eramos capaces de apreciar y que nos hace la vida un poco más fácil y es que "para gustos, colores".