¿Quién lo diría eh? Dentro de un par de días habré llegado a la edad favorita de todo adolescente. Podré comprar bebida, entrar en los sitios sin tener que maquillarme como una puerta, tendré nuevos derechos, y nuevas responsabilidades "supuestamente". Lo cierto es que ¿Va a cambiar algo? sinceramente lo dudo. Mientras siga yendo al mismo colegio, con la misma rutina, nada va a cambiar. Va a dar lo mismo que tenga 16 que 18 puesto que todos los días tendré que levantarme a la misma hora, seguir las mismas reglas, y llevar la misma vida.
Desde que era una preadolescente, recuerdo que tenía muchas espectativas puestas en esta edad. Era divertido pensar: " pues yo cuando tenga esa edad haré esto y lo otro". Siempre he querido cumplir los 18 pero ahora que los tengo cerca, veo que no es para tanto, que tan solo es número como otro cualquiera y que las cosas no cambian de golpe al cumplirlos sino que después de toda la preadolescencia y los años de adolescencia ya vividos, algo más madura y más experta soy. Todos esperamos cumplir los 18 alegando que nos largaremos de casa, pero si nos echaran de golpe tras cumplirlos ¿Tendríamos a dónde ir, podríamos valernos por nosotros mismos? Lo cierto es que está bastante claro que no. Dudo yo que mucha gente de esta edad sepa cocinar, hacer la colada y todas las tareas necesarias para mantener una casa, a la vez que se trabaja o se estudia o incluso ambas cosas.
Nos creemos que con 18 nos vamos a comer el mundo, pero lo cierto es que todavía no estamos preparados para la vida, y la culpa es tanto nuestra como de nuestros padres, por no enseñarnos a vivir, por no dejar que dejemos el nido de una vez. Porque aunque sea duro, es necesario y tarde o temprano tendremos que vivir solos, así que más vale que sepamos hacer un par de cosas antes que no que tengamos que aprender a palos.
Los 18 son la certeza de que la infancia ha acabado, de que los dibujos animados y las películas de princesitas se han acabado para dejar paso a la cruda realidad. Esa, que te amarga la existencia y que te hace llevar un duro peso sobre la espalda. Pero tampoco es todo malo. Es una nueva etapa, un nuevo comienzo, se sabe que a partir de aquí toca madurar, toca aprender, toca espabilarse, pero también esperan cosas nuevas, experiencias inolvidables, y sobretodo LIBERTAD. Porque aunque parezca imposible, es cierto, ahora tenemos muchas más libertades que con 14 años y si no lo recuerdas, echa la vista atrás, verás como la cosa ha cambiado, y mucho. Tal vez sigamos sintiéndonos en una jaula, pero tenemos una jaula un poquito más grande que antes y el día que nos abran la puerta lloraremos al pasar por ella, como todo el mundo.
¿Que si me hace ilusión que llegue el día 18? Por supuesto. No dudes que estoy deseando saber que los he cumplido, que estoy deseando ir a un sitio y que me pidan el carnet. Pero eso sí, ya no quiero cumplir más, que se pare el tiempo, que yo me bajo aquí.Yo no quiero envejecer, tampoco crecer, como estoy, estoy bien.
A toda la gente que me va a ver cumplirlos le agradezco la paciencia que tienen conmigo, porque yo ya sé que no soy una persona fácil, pero oye si ni tan siquiera la vida es fácil ¿Por qué iba a serlo yo? Siento mi mal humor, mis depresiones, mis tonterías y todas esas cosas que sacan a todo el mundo de quicio, pero así soy yo y espero que me aguantéis un poco más.
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