martes, 16 de abril de 2013


El otro día me dijiste que hacía tiempo que no te enseñaba ninguno de mis textos. Te explicaré por qué. Desde que tuvimos nuestra pequeña “crisis”, llamémosla así, he estado hecha un lío, así que no era capaz de escribir nada. Echo de menos escribir, expresar cosas por aquí, porque me desahoga y me hace tener las cosas más claras, pero me daba miedo poner algo de lo que pudiera arrepentirme, o llegar a una conclusión errónea, así que prefería no escribir nada. El caso es que te escribo estas primeras líneas ahora, porque estoy segura de estar contigo, porque lo tengo claro, porque espero tener un futuro contigo, y confío en que nuestra relación está hecha para durar, porque ambos tenemos cosas que ofrecerle al otro, y muchas otras cosas que me hacen querer seguir adelante.  Ahora estoy segura de mi decisión y sé que es cuestión de tiempo que me vuelva a abrir, aunque ya sabes que yo tengo la fortaleza de emergencia preparada por si acaso. Así que ahora que me has demostrado tanto, que has tenido paciencia, que no te has rendido conmigo, sé que mereces algo a cambio. Mereces que yo vuelva a entregarme a esta relación, que yo también ponga de mi parte para que funcione, y que me esfuerce. Ahora que estás un poquito chungo, me gustaría que supieras que yo estoy aquí, que quizá no te lo digo a menudo, pero que me gusta ayudarte en lo que pueda, que si tienes algún problema, me gusta que confíes en mi, tanto para contármelo, como para escuchar mi opinión y tomarla en cuenta. Que si necesitas algo, estoy ahí, y que a pesar de todas las cosas que tengo que hacer, o quiero hacer, del cansancio, de mis horarios, y de todas esas cosas, no me olvido de ti, y pienso en ti bastante. Ya sabes que a mí me cuesta decir todas estas cosas y demostrarlas ya, ni te cuento, pero espero que tú eso ya lo sepas. Tú siempre estás ahí cuando estoy enferma, y haces lo que sea por venir a verme, aunque a veces yo no quiera, y eso lo tengo muy presente. Yo soy más de esperar que me pidan las cosas, por respeto a la libertad e independencia de la otra persona, pero quizá sea también por miedo. Esto es muy complejo de explicar ahora mismo, pero lo resumiré en que si tienes algún problema yo espero que me lo cuentes tú, por tu propia decisión, sin tener yo que interrogarte aunque sepa que te pasa algo, porque siempre pienso en que a veces hay cosas de las que no se quiere hablar en determinados momentos, y prefiero que la persona decida por sí misma cuándo y cómo contarme las cosas. Pero eso no quiere decir que no me importe, al contrario, yo espero que me lo cuente, y poder hacer o decir algo adecuado.
Con esto quiero que entiendas que me preocupo por ti, por lo que te pasa, y que aunque no te lo demuestre o te lo diga a menudo, yo lo tengo en la cabeza. Sé que estás bastante agobiado con el tema de las anginas y de que tal vez te tengan que operar, y yo no sé qué decirte al respecto, pero mira si tienes que pasar por ello, yo estaré a tu lado, y espero que eso te lo haga más fácil. 

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