El otro día me dijiste que hacía tiempo que no te enseñaba
ninguno de mis textos. Te explicaré por qué. Desde que tuvimos nuestra pequeña
“crisis”, llamémosla así, he estado hecha un lío, así que no era capaz de
escribir nada. Echo de menos escribir, expresar cosas por aquí, porque me
desahoga y me hace tener las cosas más claras, pero me daba miedo poner algo de
lo que pudiera arrepentirme, o llegar a una conclusión errónea, así que
prefería no escribir nada. El caso es que te escribo estas primeras líneas
ahora, porque estoy segura de estar contigo, porque lo tengo claro, porque
espero tener un futuro contigo, y confío en que nuestra relación está hecha
para durar, porque ambos tenemos cosas que ofrecerle al otro, y muchas otras
cosas que me hacen querer seguir adelante.
Ahora estoy segura de mi decisión y sé que es cuestión de tiempo que me
vuelva a abrir, aunque ya sabes que yo tengo la fortaleza de emergencia
preparada por si acaso. Así que ahora que me has demostrado tanto, que has
tenido paciencia, que no te has rendido conmigo, sé que mereces algo a cambio.
Mereces que yo vuelva a entregarme a esta relación, que yo también ponga de mi
parte para que funcione, y que me esfuerce. Ahora que estás un poquito chungo,
me gustaría que supieras que yo estoy aquí, que quizá no te lo digo a menudo,
pero que me gusta ayudarte en lo que pueda, que si tienes algún problema, me
gusta que confíes en mi, tanto para contármelo, como para escuchar mi opinión y
tomarla en cuenta. Que si necesitas algo, estoy ahí, y que a pesar de todas las
cosas que tengo que hacer, o quiero hacer, del cansancio, de mis horarios, y de
todas esas cosas, no me olvido de ti, y pienso en ti bastante. Ya sabes que a
mí me cuesta decir todas estas cosas y demostrarlas ya, ni te cuento, pero espero
que tú eso ya lo sepas. Tú siempre estás ahí cuando estoy enferma, y haces lo
que sea por venir a verme, aunque a veces yo no quiera, y eso lo tengo muy
presente. Yo soy más de esperar que me pidan las cosas, por respeto a la
libertad e independencia de la otra persona, pero quizá sea también por miedo.
Esto es muy complejo de explicar ahora mismo, pero lo resumiré en que si tienes
algún problema yo espero que me lo cuentes tú, por tu propia decisión, sin
tener yo que interrogarte aunque sepa que te pasa algo, porque siempre pienso
en que a veces hay cosas de las que no se quiere hablar en determinados
momentos, y prefiero que la persona decida por sí misma cuándo y cómo contarme
las cosas. Pero eso no quiere decir que no me importe, al contrario, yo espero
que me lo cuente, y poder hacer o decir algo adecuado.
Con esto quiero que entiendas que me preocupo por ti, por lo
que te pasa, y que aunque no te lo demuestre o te lo diga a menudo, yo lo tengo
en la cabeza. Sé que estás bastante agobiado con el tema de las anginas y de
que tal vez te tengan que operar, y yo no sé qué decirte al respecto, pero mira
si tienes que pasar por ello, yo estaré a tu lado, y espero que eso te lo haga
más fácil.
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