sábado, 18 de abril de 2015

El tiempo que pierdo, perdí y perderé.

A dónde irá el tiempo que perdemos.
Toda la vida nos la pasamos esperando; a ser lo suficientemente mayor para, a que sea el momento adecuado, a que suceda algo en concreto etc. Algunos tienen más paciencia que otros, y saben esperar, y otros se desesperan, y hacen lo que sea antes de tiempo. Aquellos que tienen el valor de realizar lo que quieren cuando quieren, aunque la gente les diga lo contrario, son aquellos que saben vivir. Que prefieren vivir las cosas de primera mano, que no quieren que nadie se lo cuente, y que ya lidiarán con las consecuencias luego.
Pues yo toda mi vida he sido de las del primer grupo. En un principio, por ser una buena niña, por obedecer los consejos de mis mayores, en otras ocasiones, por gustar a los demás, o por el miedo al qué dirán (quién me lo iba a decir a mí). Por unos motivos o por otros, el caso es que he perdido mucho tiempo de mi vida. Y lo digo con 21 años, que tampoco es el fin del mundo. Lo cierto y verdad, es que lo sigo perdiendo, y que ya no sé cómo remediarlo.
Me he pasado la vida esperando a ser lo suficientemente mayor, a ser lo suficientemente madura, a que sea el momento, y el lugar, y que todo cuadre. Y luego qué. Pues luego no ha pasado lo que tenía que pasar, pero sí ha pasado el tiempo. Hoy en día, ya he llegado a ese punto en el que es el momento de muchas cosas; hace unos años era el momento de decidir si quería estudiar, y qué quería estudiar, y como dije en otro post, me dejé llevar por la corriente. Todavía sigo gastando tiempo en relación con esa decisión, y todavía me queda esperar un tiempo para llegar a la meta. También es el momento de encontrar pareja, y, mejor no hablemos de ese asunto. Lo voy a resumir, en que eso no va a suceder, al menos mientras continúe estudiando una carrera. Sigamos esperando. En este momento soy lo suficientemente mayor, como para conducir un coche, pues adivina qué, no tengo el carnet de conducir, y todavía no lo puedo tener, porque no tengo dinero para pagármelo. Más cosas que esperar.
Y así me paso el tiempo, perdiéndolo. Quien sabe cuántos años más tendrán que pasar, para que en realidad empiece a vivir. La decisión está en mi mano, sí y no, pero no soy lo suficientemente valiente, como para tirarlo todo por la borda, y empezar de cero. No soy lo suficientemente valiente como para dejarlo todo e intentar vivir la vida que yo quiero, porque eso parece difícil, y muy fuera de mi zona de confort, y no estoy preparada para dar ese salto.

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