Ayer me dio por contemplar las estrellas. Todas y cada una de ellas brillaban con mucha luz. Cada una era de un tamaño, pero hasta la más pequeña se hacía notar. Algunas destacaban sobre la multitud, brillaban más, parecían más grandes. En realidad, las estrellas que se ven más grandes, son las que están más cerca de la tierra. Por lo tanto, aunque las veamos más grandes y salten a la vista más que las demás, son estrellas que no tienen nada de especial. Pues igual pasa con las personas; Hay personas que aparentemente llaman la atención, que destacan por encima de la multitud pero en realidad cuando las conoces te das cuenta de que no tienen nada de especial, aunque lo aparenten.
En esta sociedad, vivimos de las apariencias y hay muy poca gente que realmente destaca. Nos empeñamos en parecer diferentes, en destacar por encima de los demás porque queremos serlo; porque ser una oveja más del rebaño es aburrido, pero tenemos que asumir que todos tenemos cosas en común porque somos de la misma especie y cosas que nos diferencian porque cada individuo tiene algo que lo caracteriza como tal. Ser quien eres es la mejor opción. Cada persona brilla con su propia luz dependiendo de los ojos que la miren. En este puzzle que es la sociedad todos tenemos la oportunidad de encajar y todos tenemos nuestro lugar. Si tenemos suerte hasta podemos conocer nuestra alma gemela y sentirnos completos al fin. ¿ Para qué fingir algo que no eres si siento tu mismo puedes ser más feliz?
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