Me gustaría poder escribir algo sobre ti que mereciera la pena enseñarte, pero es que por tu culpa, se me ha olvidado cómo expresar mis sentimientos por escrito, también se han borrado mis complejos, mi aburrimiento, mi tristeza y muchas otras cosas más.
Desde que entraste en mi vida se me ha olvidado sufrir, y he empezado a recordar quien era yo antes de que mi corazón se rompiera en mil pedazos. Cada día me siento más cómoda contigo y más segura de mi misma, estás sanando mi alma, por muy filosófico que pueda sonar esto. Haces que cada día me levante con ganas de empezar, que no pueda adivinar qué va a pasar hoy, o mañana, y que tampoco me obsesione pensando en ello. No sé cómo lo haces, de verdad, pero eres tú, tal como eres, el príncipe azul que siempre esperé que viniera a buscarme. Todavía me cuesta creer todo esto, todavía me cuesta recordar cada minuto y tener la certeza de que fue real, de que sucedió tal y como siempre quise que sucediera, y, aunque suene deprimente, todavía me cuesta creer, que yo puedo ser el motivo de que tu corazón se ponga a mil por hora en un segundo, de que te cueste hablar, de que tiembles... Porque lo cierto, es que esto, no me había pasado antes. Me encanta sentirme querida por una vez, me encanta no tener que conformarme con las migajas de un sentimiento que nunca llega a formarse, me encanta no tener que engañarme a mi misma, sino dejarme lllevar, y no darle vueltas, me encanta sentir, que estoy viva, que siento, y siento cosas bonitas, que no estoy triste, que no quiero escuchar canciones deprimentes ya, que eres la cura de cada mal sentimiento, que me estoy acostumbrando a ti y que no quiero que esto se estropee nunca.
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