lunes, 15 de octubre de 2012

Esos besos con sabor a otoño que llenaron nuestra despedida, el sabor frío de tus labios que absorbían el calor de los míos. La temperatura de tu piel siempre contraria a la de la mía, que hace que al abrazarnos encontremos el equilibrio. La paz que inspiran tus brazos, la caricia certera de tus manos, tu sonrisa, tu manía de empezar a decir algo, y callarte consiguiendo dejarme siempre con la curiosidad de lo que estarás pensando, tus impulsos, tus locuras, tus arrebatos, tu dulzura, esa forma de llamarme.
Has conseguido tanto conmigo... Gracias a ti, he recuperado la esperanza, las ganas de vivir, de cambiar, de crecer como persona...
Es increíble como inspiras cada parte de mi día a día, como me haces reír cuando estoy contigo, y sonreír con cara de tonta cuando estoy sin ti. Solo tú consigues que deje esa parte pesimista mía, y, créeme, eso es muy difícil de conseguir. Gracias a ti estoy empezando a abrirme, a confiar, a dejarme llevar, a romper barreras y a superar todos mis problemas. Tú eres mi cura, mi felicidad, mi presente, y el motivo de muchas cosas. No sé que será de nosotros mañana, solo sé que estás conmigo hoy, y desde que estoy contigo he aprendido que solo quiero vivir el presente.

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