Ayer, fui al concierto de Andrés Suárez, en la Sala Stereo de Alicante. Fue mi autoregalo de fin de exámenes. Pero no adelantemos acontecimientos, primero voy a hablar de cómo llegué hasta ahí.
Andrés no es uno de esos artistas que salen en los 40, con lo cual, no es ultra conocido y ultra promocionado por la radio, o por la tele, y no porque no tenga talento, o porque sus canciones no sean lo suficientemente buenas, sino porque no es comercial. Y no lo es, porque no quiere serlo. Es un cantautor, una persona con verdadero talento, que se curra sus canciones, y como dice él, las siente. Y eso se nota. Cuando le ves cantar una de sus canciones, te das cuenta de que por mucho que las haya cantado una y mil veces, siguen emocionándole. Y eso lo transmite, y te traspasa por dentro.
Además, trata de hacer buenos directos, no buscando localizaciones, que probablemente llenaría hasta los topes, pero que no todo el mundo disfrutaría por igual. Busca un buen sonido, y un buen ambiente, y el resultado es el que es. Impresionante.
¿Cómo llegué a enamorarme tanto de su música?
Pues fue todo un proceso. Hace unos años que vi su nombre por Twitter, porque mucha gente de la que sigo es de Madrid, donde él se ha movido principalmente. Todo lo que leía eran elogios, o frases suyas. Yo no sabía quién era, y tampoco lo busqué. Tras la insistencia de tuits, un día me picó la curiosidad, porque ya no sabía si era puro peloteo, o si realmente merecía todo aquello. Lo cierto y verdad, es que busqué en Youtube y no encontré muchos videos, y tampoco encontré videoclips, así que escuché poco, y lo dejé en el olvido.
Hasta hace unos meses, que apareció en el disco de Nach Scratch, uno de mis artistas favoritos. Me enamoró su voz, incluso sin saber que era él. Cuando lo supe, decidí que iba a buscar más canciones y descubrí su nuevo disco, "Mi pequeña historia". Fue amor a primera vista. Desde entonces escuché todas las canciones de él que pude encontrar, me ponía los pelos de punta, el sentimiento tan desgarrador con el que cantaba. Me llegaba adentro. Había frases suyas que dolían demasiado. Cuando supe que él mismo componía, todavía me impresionó más, si es que eso era posible, porque yo admiro especialmente a esas personas que componen ellas mismas lo que cantan.
Y entonces fue cuando supe que venía a Alicante, miré el precio, y era bastante asequible para mi bolsillo, y además coincidía con mi fin de exámenes, así que decidí que me lo podía permitir, y por lo que había leído merecía la pena.
El caso es que fui con las expectativas super altas por los tuits que había leído de gente que iba a sus conciertos, y aún así, me impresionó. No es solo la música, que es la hostia, hablando claramente, ni su voz, ni sus canciones, ni su melena. Es el ambiente que se creó allí aquella noche, un ambiente de complicidad, de reciprocidad con el público, su naturalidad, su espontaneidad, y humildad. Te das cuenta de la gran persona que es, y de lo que disfruta haciendo lo que hace. Por mucho que puedas leer por ahí, no hay nada como vivirlo. Totalmente recomendable, aunque no te termine de gustar su música, te gustará su concierto. Eso te lo puedo asegurar.

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