Hacía tanto que no me veía a solas frente al papel. Sin apenas batería en el móvil, ni música para escuchar. Mi único pasatiempo la hoja en blanco y un bolígrafo rojo. ¿Sobre qué escribir? Tengo tantas cosas en la cabeza...
Un viejo amor hace poco reapareció en mi mente y por lo visto todavía quedan restos en mi corazón de lo que sentí por él en el pasado. Por alguien que hoy ya no es. Por alguien que ojalá todavía fuera. Echo tanto de menos ese sentimiento, aquella inocencia... No hay nada más bonito que el amor platónico, inocente, de dos niños que se quieren pero no se atreven. De manos que se juntan, de corazones que laten acelerados con solo una caricia, de nervios, de sueños, de dudas.
Ha pasado tanto tiempo, han pasado tantas cosas. Esos dos niños ya no se reconocen. Aunque no se olvidan. Cada uno sigue con su vida, siempre con la duda de qué pudo haber sido si las cosas hubieran sido diferentes.
En aquel infierno él era su único cielo. En aquel desierto él era oasis. Eran otros tiempos, pero no mejores. Crecer también tiene sus ventajas. Todavía en el recuerdo el beso que se dieron. Aunque ya era tarde. Aunque ojalá más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario