martes, 30 de agosto de 2011

Fiestas 011

Presiento que voy a pasármelo bien; a pesar de todas las adversidades que van a aparecer, tengo la sensación de que nada arruinará el momento. 
Un año más, se acercan las tan esperadas fiestas de Monóvar. Estas fiestas desde hace un par de años han sido sinónimo de desfase, descontrol, risas, borracheras y como no, del fin del verano. En fiestas muchas de las personas con las que no suelo tener relación, me hablan, me saludan y eso me alegra porque son gente que conozco de toda la vida y o bien ha dejado de hablarme o bien no me ha hablado nunca y a algunos los echos de menos.
Siento mucha nostalgia cuando salgo por allí porque mucha de la gente que veo, forma parte de mi pasado y cada cara guarda un recuerdo. Hay muchos malos, he de reconocerlo, pero también hay gente a la que sigo extrañando por todo lo bueno que me dieron. Me gustaría borrar todo lo malo que me hicieron algunas personas y quedarme solo con lo bueno pero hay espinas que no me sacaré nunca. Quizás haya olvidado pero el rencor sigue ahí y el dolor, también. 
Sé que después de esto vuelvo a empezar otro curso, otro año y casi una nueva vida empieza para mi, pero yo solo quiero disfrutar del momento y ser felizmente borracha. No voy a prometer ser buena, tampoco voya dejar de ser yo, pero voy a ser libre y a dejarme llevar.

lunes, 29 de agosto de 2011

Recordando momentos duros..

El duelo tras una pérdida suele ser doloroso, triste, desesperado. Pero lo que más me choca a mi de los duelos es lo siguiente; Tenemos la costumbre de enterrar a nuestros seres queridos y de celebrarlo. Normalmente la muerte de alguien precede un sinfin de gente que conocía al difunto en el tanatorio, para luego ser "acogido" por dios en el cielo. Son acontecimientos en los que la familia debe atender a los conocidos a pesar de no tener ganas de ver a nadie, y poner buena cara y agradecer la visita. No entiendo el por qué de tanta actuación, ¿ Para qué mostrar ante los demás nuestro dolor? ¿ Acaso si no lloramos delante de los demás quiere eso decir que no nos sentimos mal por la pérdida?
Sinceramente, yo no me había parado a pensar en esto porque nunca había perdido a nadie, pero ahora que si lo he perdido, sé de lo que hablo. Cuando perdí a mi abuelo sufrí un gran periodo de incredulidad ante la situación a pesar de que ya me había hecho a la idea, no pude evitar ser incrédula ante su pérdida. Lo siguiente que recuerdo, es la compasión instantánea de los demás al conocer la noticia. Nadie sabía de verdad como me sentía yo, solo actuaban como se supone que se debe actuar en esos casos. Un sinfin de condolencias sin sentido ni sentimiento pasaron ante mi y yo ya no sabía ni qué cara poner. Yo solo quería que aquello acabase. La llegada al tanatorio de nuevo no fue mejor, solo sabía que la tarde acababa de empezar y no le veía ningún sentido a aquello. Pronto llegaron miles de conocidos de la familia y yo solo sentía que sobraba allí, odiaba ver a gente que veía todos los días y que ni siquiera saludaba, allí sonriendo y haciendo el paripé de conocidos afectados. No soportaba tener que poner buena cara ante todo aquello, pero lo que más me hacía encenderme, era la típica gente que por ser una adolescente, te habla como si no te hubiera visto desde que eras pequeña aunque no sea verdad y las típicas preguntitas de los estudios y del futuro. Nadie entendía que yo no podía pensar en eso en ese momento, nadie se preocupaba realmente por mis sentimientos. Solo había que actuar, igual que en una obra de teatro. Al fin se fueron y pude compartir grandes momentos con la familia que más echaba de menos.
Aquella noche no dormí mucho, pues me quedé allí, en aquel sofá negro e incómodo de aquella fría sala. Y al día siguiente me esperaba lo peor. Jamás he visto a mi familia tan derrumbada, tal vez porque nunca antes me habían dejado verlo. Cuando era pequeña y alguien moría a mi me apartaban de todo y más tarde me lo explicaban. Pero yo no era consciente de lo que aquello significaba. Ese día si que lo fui, y lloré con todas mis ganas, como nunca antes me había permitido hacer en público. Ese día vi a mi madre derrumbarse y creo que eso es lo que más me afectó. Por eso no puedo entender por qué tenemos que poner buena cara y agradecer a la gente que vaya a un entierro, para mi no es nada que agradecer y hay gente que siempre termina sobrando.

jueves, 25 de agosto de 2011

adictos a la atención.

Todas las personas necesitamos atención. ¿ a quién no le gusta que cuando pasa ante un grupo de chic@s, la gran mayoría se giren a mirar? ¿ Quién no se siente halagado cuando alguien le dice lo bonito que es ese collar que lleva hoy, o lo bonita que es su sonrisa?
Lo queramos admitir o no, todos queremos que nos miren. Está claro que hay personas que necesitan la atención de todo el mundo y gente que solo quiere sentir que es visible ante los demás pero todos ansiamos que alguien nos mire, que alguien nos envidie. Hay personas que necesitan alimentar su ego constantemente, y solo buscan llamar la atención de los demás a cualquier precio, en mi opinión eso no es necesario, la que realmente vale, llama la atención por sí misma, no le hace falta hacer volteretas en medio de una plaza abarrotada. Y luego están las personas que sienten que nadie las ve al pasar, esas personas, tienen el autoestima tan dañado que necesitan que alguien las mire para saber que valen algo, eso tampoco debería ser así, pues cada persona es como es y no todo el mundo ve lo bueno que hay en los demás a primera vista.
Pero lo cierto y verdad es que nos encanta que los demás se fijen en nosotros, queremos ser diferentes, llamativos, atractivos... y hasta nos sentimos mal cuando nadie nos hace caso. ¿ Somos unos adictos a la atención de los demás? ¿ Todavía podemos hacer cosas sin segundas intenciones?

papeles de la vida.

A veces siento que la vida se parece a una obra de teatro; cada persona tiene un papel en la obra de teatro de su vida y yo a veces siento que estoy estancada en el mismo papel todo el tiempo. Mi personaje es una chica de rostro serio, y de carácter fuerte. Soy una de esas personas a las que les cuesta tener amigos, de esas solitarias y tristes que no hacen más que compadecerse por lo tristes que se sienten ante su situación.
En algún momento mi personaje se arma de valor y se prepara para ser feliz y lucha por ello pero se da cuenta de que no puede cambiar lo que es y que no encaja siendo de otra manera. Siempre le había gustado pasar desapercibida, no le gustaba que se fijaran en ella. Le daba vergüenza si al hablar, la gente la miraba fijamente y odiaba tener que hablar en clase.Por ello aunque intentaba ser más sociable, no podía cambiar su instinto de supervivencia en lo que al día a día se refería y por ello no se relacionaba demasiado.
Pronto cambió su situación, algunas amigas se empeñaron en hacerla salir de su caparazón, y la verdad es que lo consiguieron mucho más de lo que cualquier otra persona había conseguido. Entonces apareció el cambio en el personaje, ya no era un alma solitaria, pero aun así sabía que no encajaba del todo. Ella nunca se había sentido parte de algo desde hacía demasiado tiempo, desde que había aprendido a no atarse demasiado a alguien. Desde pequeña le habían enseñado a no confiar tanto en las personas ya que cuando pasaba un tiempo, normalmente la abandonaban y le daban la espalda. Ya no se sentía capaz de volver a unirse a alguien tanto pero estaba harta de sentirse fuera de lugar siempre.
Y de ser una desconfiada pasó a cambiar radicalmente, ahora intentaba confiar por todos los medios en las personas de su alrededor. Muchos chicos la habían decepcionado, pero ella se empeñaba en creer que el próximo sería diferente. Y ahora, después de tantas decepciones, de tanta rabia en su interior, ha decidido cerrar el grifo. Sí, ahora ya ha decidido hacer lo más sano para sí misma y olvidarse de todo lo que sabía. Ahora mi personaje puede sacar lo mejor de sí mismo, ya que está dispuesto a ser el protagonista de la obra y salir bien parado.

martes, 23 de agosto de 2011

Quiero demasiadas cosas

No quiero que me prometas un para siempre, tampoco quiero que me prometas el cielo y las estrellas yo me conformo con que me prometas el presente con que me demuestres que no puedes vivir sin mi ni un minuto más, quiero que no te importe las miradas de la gente, ni el que dirán. Quiero que no me digas te quiero sino que me lo demuestres con un beso que me deje sin aliento. Quiero que no te conformes con estar cerca de mi, que me abraces y que no dejes ni un cm entre nosotros. Te pido que si no nos vemos me demuestres que estás ahí, y que no te vas a ir de un día para otro.
Necesito confiar en que eres de verdad y que no te vas a esfumar. Si me da un bajón quiero que me hagas levantar, mirar hacia arriba y olvidar que alguna vez estuve triste. Si de repente desconfío, quiero que me des pruebas de que no debo hacerlo. Si me río de la vida, quiero que te rías conmigo.Y si me da por estar en silencio, quiero que me comprendas y que te unas a mi. No quiero que seas perfecto, sino que seas tu, no pido que me mimes y que me des la razón en todo sino que me discutas y me digas siempre lo que piensas.
Solo quiero que seas mi otra mitad, que llenes ese vacío que cada vez se hace más grande y que me hagas feliz.

reflexiones depresivas, para variar xD

Siento que la soledad me abruma pero ya no soporto la compañía tampoco. Me estoy cansando de ser un alma errante que vaga por este campo de sufrimiento que es la vida.
Ya no sé lo que quiero, solo sé que no estoy satisfecha en este momento, quiero algo distinto a lo que ya he vivido. Creo que estoy harta de este vaivén de emociones de siempre, estoy harta de estar un día en la cumbre y otro en la parte más profunda del pozo. No puedo seguir sintiéndome desdichada un día y llena de felicidad, otro. Creía que en esta época del año era lo que tocaba, pero estaba equivocada, ya no me gusta esta forma de vivir, ya no quiero poner toda mi esperanza en un par de semanas del año, ya no quiero depender de nadie para pasármelo bien, ya no quiero sentir nada por nadie, ya no quiero tan siquiera dejarme llevar y dejar de ser yo por unos días.
No sé si quiero otro año más, veo el fin del verano cada vez más cerca y no sé si deprimirme o alegrarme porque quizás este año sea diferente, porque ya queda menos para dejar de una vez por todas esa cárcel que tengo por colegio.
Sé que este año va a ser duro, soy consciente de que voy a tener que esforzarme más que nunca y que quizás no obtenga los resultados esperados, pero quiero volver a empezar el reto, volver a tener una oportunidad de darle un giro a mi vida. Este año va a ser un año de cambios y estoy impaciente porque empiece.
Pero por otro lado, miro hacia atrás y me doy cuenta de que no he descansado lo suficiente y no sé si estoy preparada para la lucha otra vez, no sé si he vivido algo este verano que haya merecido la pena recordar.
De verdad que quiero algo que me motive, quiero algo que me haga feliz por una vez y que me dé ganas de abrazar  la almohada por las noches, algo que me ponga nerviosa cuando lo recuerde y que me haga sonreir sin motivo en cualquier situación.

lunes, 22 de agosto de 2011

Comodidad

A veces siento que todo ser humano busca la comodidad en su vida. Nos gusta hacer las cosas fácilmente sin demasiado esfuerzo. Hoy en día, hay todo tipo de comodidades como la comida rápida, el agua corriente y demás cosas que hemos ido inventando para nuestra comodidad. A veces parece que disfrutamos más cuando conseguimos las cosas sin esfuerzo aunque aun quedan personas que disfrutan haciendo las cosas por ellos mismos. ¿ Estamos creando un mundo de vagos e inútiles? ¿ O ya no tiene sentido que nos esforcemos pudiendo hacer las cosas más cómoda y rápidamente?
Yo soy bastante vaga no lo voy a negar pero si que me doy cuenta de que si nos acostumbramos a que nos lo hagan todo el día que las máquinas dejen de funcionar o que las personas que nos ayuden desaparezcan de nuestra vida, no sabremos ni por dónde empezar y la verdad es que pudiendo hacer las cosas por nosotros mismos no tenemos por que dejarselo todo a los demás.