Presiento que voy a pasármelo bien; a pesar de todas las adversidades que van a aparecer, tengo la sensación de que nada arruinará el momento.
Un año más, se acercan las tan esperadas fiestas de Monóvar. Estas fiestas desde hace un par de años han sido sinónimo de desfase, descontrol, risas, borracheras y como no, del fin del verano. En fiestas muchas de las personas con las que no suelo tener relación, me hablan, me saludan y eso me alegra porque son gente que conozco de toda la vida y o bien ha dejado de hablarme o bien no me ha hablado nunca y a algunos los echos de menos.
Siento mucha nostalgia cuando salgo por allí porque mucha de la gente que veo, forma parte de mi pasado y cada cara guarda un recuerdo. Hay muchos malos, he de reconocerlo, pero también hay gente a la que sigo extrañando por todo lo bueno que me dieron. Me gustaría borrar todo lo malo que me hicieron algunas personas y quedarme solo con lo bueno pero hay espinas que no me sacaré nunca. Quizás haya olvidado pero el rencor sigue ahí y el dolor, también.
Sé que después de esto vuelvo a empezar otro curso, otro año y casi una nueva vida empieza para mi, pero yo solo quiero disfrutar del momento y ser felizmente borracha. No voy a prometer ser buena, tampoco voya dejar de ser yo, pero voy a ser libre y a dejarme llevar.