sábado, 31 de diciembre de 2011

2012

Nueva oportunidad de empezar. Olvidar, sanar, sentir, enamorarse, sonreír, saludar, conversar, flirtear, comer, beber, bailar, saltar, correr, leer un nuevo libro, escuchar canciones nuevas, conocer gente nueva, afianzar los lazos entre la gente de siempre, llorar, gritar, desesperarse, ver películas buenas y películas malas, comprar, vender, regalar, celebrar, recordar, echar de menos, besar, abrazar, abofetear...
Este es nuevo comienzo, un borrón y cuenta nueva, ahora es cuando las cosas pueden empezar a cambiar o pueden quedarse como estaban. Un año más para disfrutar con la gente que se quiere y para celebrar la vida. Un nuevo reto, un año más en el dni, unas cuantas copas en su honor. Risas, uvas, besos, abrazos, brindis y amor, amor por toda esa gente que comparte ese momento con nosotros.
Locura, entrar al nuevo año como dios manda. Perder la cabeza, olvidar lo aprendido, recordar lo olvidado, felicitaciones que llegan sin esperarlas y otras que en cambio no llegan, nerviosismo, felicidad, tristeza por la gente que ya no está con nosotros, por aquella que ya no va a cumplir un año más, por aquella que se ha quedado estancada en el 2011.  Alegría por recordar que aun somos jóvenes que todavía nos quedan muchos años nuevos, sentimientos que no podemos explicar recorren nuestros cuerpos y nos limitamos a hacer locuras para que todo aquello quede grabado en nuestra memoria.
2012 el fin del mundo o tal vez no, lo que si será es un gran año, eso seguro.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Pues eso.

Paciencia. Yo creo que he tenido demasiada, he sido tonta, he sido crédula, inocente, amiga ante todo, pero todo, tiene un límite. No creo que nada vaya a cambiar pero ya no me molesta admitirlo, soy consciente totalmente de mi derrota. Promesas, promesas y más promesas que ya se ha llevado el viento.
Rabia. Creo que no es bueno que siga acumulando más rabia en mi interior, en algún momento podría explotar y llevar alguna cabeza por delante. No, esa no es la idea. Quiero hacer las cosas bien. Esta vez no va a haber tuenti de por medio, ni teléfono ni nada que impida mirarte a la cara y decirte un adiós definitivo.
Nostalgia. Esta va a ser la parte dura de soportar, pero total echarte de menos ya no es una novedad, solo que esta vez no será un hasta luego sino un hasta nunca.
Tristeza. Obviamente me voy a sentir triste, ya lo llevo sintiendo tiempo. Cada vez que pensaba en hacer esto, cada vez que pensaba en las consecuencias. No quería volver a estar triste, no quería volver a sufrir, pero lo cierto, es que ya lo estoy haciendo, solo que de forma diferente.
Soledad. Es lo que me espera obviamente, porque tú, eras mi ancla de seguridad, la que pensaba que duraría para siempre, la que estaría ahí cuando los demás desaparecieran... pero lo cierto es que eres tu la que ya me ha abandonado.
Arrepentimiento. Lo sentiré seguro. No dudo para nada que me maldeciré una y mil veces por esto. Por las noches abrazaré mi almohada llorando y suplicándole al tiempo que vuelva hacia atrás.
Tiempo. Es lo que necesitaré para superarte, para olvidarte, para que dejes de importarme. Pero oye, tu lo has conseguido rápido así que, yo también podré ¿no?
Así que, esto es todo. Sí, no será porque no lo he dicho ya veces, no será porque yo no me he esforzado, no será porque no lo he intentado pero todo, tiene un límite.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Fire in the eyes

¿Qué poder hay más grande existe que el de una simple mirada?
Una mirada puede enamorar, puede seducir, puede herir, asustar, imponer, aclarar, hablar por si sola... Una mirada puede icluso matar.
Si las miradas matasen yo moriría por esos ojos. Si él quisiera, podría dominar a muchas personas con esos ojos, con esa expresión que solo él les sabe dar. Hay gente que nace con un poder en los ojos: el poder de expresar lo que con la boca no pueden. Atenta a los ojos de la gente, tal vez descubras que no solo es importante lo que la boca o las manos dicen, tal vez descubras que la ventana más abierta al corazón y al cerebro sean estos. 

Ian somerhalder.

Chicos que tras darles un solo repaso con la vista te alegran el día.

No es tan difícil, ¿no?

martes, 20 de diciembre de 2011

Huelga cerebral.

Parece que mi inspiración se ha ido lejos y mi cerebro se ha puesto en huelga. Cada vez que me apetece escribir abro esta página y la miro una y otra vez sin que ninguna idea buena acuda a mi cabeza. Supongo que será el miedo a la hoja en blanco, el cansancio o tal vez la monotonía de mi vida, pero lo cierto es que no se me ocurre nada bueno sobre lo que escribir y esto solo hace que me frustre. Me pone nerviosa saber que hay gente que espera que escriba, que espera algo de mi. Lo cierto es que no creo que yo sea especialmente buena escribiendo a pesar de que mucha gente me da ánimos y cuando veo que nada nuevo me sale, pienso que estoy en lo cierto pensando que no soy tan buena. 
Estoy harta de releer todo lo que he escrito últimamente y ver que en vez de mejorar voy a peor, que los textos tienen poco interés, poco acierto a la hora de utilizar las palabras y que parecen no transmitir ninguna emoción. Pienso que tendré que tener paciencia y darle un poco de descanso a mi mente, para ver si después de estas vacaciones vuelvo a la carga o me lo dejo definitivamente. Siempre es mejor retirarse con dignidad que alargar algo que no vale la pena.

viernes, 16 de diciembre de 2011

- Las personas tienen dos caras: una buena y una mala. Cuando amamos a alguien debemos aceptar las dos. 
Es difícil aceptar que todos tenemos defectos, que no hay nadie que sea perfecto y que nunca nadie va a tenerlo todo. Cuando soñamos con querer a alguien, imaginamos la pareja ideal, con todos nuestros requisitos y con nada que ensucie esa imagen que tenemos de él o ella. Pronto nos damos cuenta que no es así, y una gran desilusión se apodera de nosotros. Es difícil querer a alguien aceptando todos sus defectos, hasta los más insoportables. Esos pequeños defectillos, nos hacen empezar a odiarle. Esa semilla de odio que nace en nuestro interior no solo no se apaga sino que va creciendo con el tiempo y con el descubrimiento de más cosas que nos sacan de quicio. ¿Qué puede más el amor o el odio? ¿ Quién ganaría la batalla?, ¿Quién sería mas grande?
Todo esto solo el tiempo lo dirá, solo el tiempo acabará desenterrando lo que en realidad sentimos y lo que en realidad somos. La cuestión está en qué hacer con todo ello. ¿Seguir adelante o rendirse? Todo es relativo, todo depende de dos, todo está en manos de un hilo muy frágil que ata una muñeca de uno a la muñeca del otro y que puede romperse al más mínimo tirón.