domingo, 19 de febrero de 2012

Imissyou.

Echo de menos las mañanas de aquellos días, echo de menos los vasos de leche con cereales chorreando cola cao por todas partes, echo de menos la música y las locuras que se nos pudiesen ocurrir. Ya hacía tiempo que no me paraba a pensar en esos días, tan lejanos ahora. No me acordaba ya de lo que disfrutaba yo viviendo una vida diferente, en un sitio diferente. Aún recuerdo como cantábamos a pleno pulmón como si la vida nos fuera en ello y como nos escapábamos para beber a escondidas cuatro sorbos de cualquier bebida que encontrábamos por ahí. Pequeñas fechorías que nos hacían sentirnos libres y tal vez "mayores". 
Ahora todo eso queda muy lejos y nuestras vidas han cambiado totalmente. Por desgracia eso jamás se va a volver a repetir, y todo ha cambiado considerablemente. Hemos crecido, cambiado, y sobre todo, nos hemos distanciado a pasos agigantados. Es una pena que todo haya acabado así, una pena que todos los sueños y promesas que creíamos se hayan roto como pedazos de papel. Pero supongo que así es la vida, no hay nada que se pueda hacer para volver a aquellos tiempos, ya no somos las mismas personas, ya no nos une el mismo lazo, ya ni tan siquiera somos capaces de mantener una conversación de más de media hora sin evitar pensar que no tenemos nada que contarnos. Hemos aprendido a vivir por separado, a no tener nada en común que nos una, ya ni tan siquiera tenemos los mismos ídolos de ayer, todos los pilares que hacían nuestra unión fuerte, se han derrumbado en ruinas y nadie quiere volver a construir el castillo. 
La vida es así, triste pero cierto, era lógico que esto pasaría, infantil sigue siendo que me frustre por ello. Nos negamos a ver una verdad que teníamos delante de los ojos, y ahora la bofetada ha sido sonora. Qué le voy a hacer, sino me queda más remedio que conformarme con las migajas de lo que fuimos y los recuerdos.

jueves, 16 de febrero de 2012

18

¿Quién lo diría eh? Dentro de un par de días habré llegado a la edad favorita de todo adolescente. Podré comprar bebida, entrar en los sitios sin tener que maquillarme como una puerta, tendré nuevos derechos, y nuevas responsabilidades "supuestamente". Lo cierto es que ¿Va a cambiar algo? sinceramente lo dudo. Mientras siga yendo al mismo colegio, con la misma rutina, nada va a cambiar. Va a dar lo mismo que tenga 16 que 18 puesto que todos los días tendré que levantarme a la misma hora, seguir las mismas reglas, y llevar la misma vida. 
Desde que era una preadolescente, recuerdo que tenía muchas espectativas puestas en esta edad. Era divertido pensar: " pues yo cuando tenga esa edad haré esto y lo otro". Siempre he querido cumplir los 18 pero ahora que los tengo cerca, veo que no es para tanto, que tan solo es número como otro cualquiera y que las cosas no cambian de golpe al cumplirlos sino que después de toda la preadolescencia y los años de adolescencia ya vividos, algo más madura y más experta soy. Todos esperamos cumplir los 18 alegando que nos largaremos de casa, pero si nos echaran de golpe tras cumplirlos ¿Tendríamos a dónde ir, podríamos valernos por nosotros mismos? Lo cierto es que está bastante claro que no. Dudo yo que mucha gente de esta edad sepa cocinar, hacer la colada y todas las tareas necesarias para mantener una casa, a la vez que se trabaja o se estudia o incluso ambas cosas. 
Nos creemos que con 18 nos vamos a comer el mundo, pero lo cierto es que todavía no estamos preparados para la vida, y la culpa es tanto nuestra como de nuestros padres, por no enseñarnos a vivir, por no dejar que dejemos el nido de una vez. Porque aunque sea duro, es necesario y tarde o temprano tendremos que vivir solos, así que más vale que sepamos hacer un par de cosas antes que no que tengamos que aprender a palos.
Los 18 son la certeza de que la infancia ha acabado, de que los dibujos animados y las películas de princesitas se han acabado para dejar paso a la cruda realidad. Esa, que te amarga la existencia y que te hace llevar un duro peso sobre la espalda. Pero tampoco es todo malo. Es una nueva etapa, un nuevo comienzo, se sabe que a partir de aquí toca madurar, toca aprender, toca espabilarse, pero también esperan cosas nuevas, experiencias inolvidables, y sobretodo LIBERTAD. Porque aunque parezca imposible, es cierto, ahora tenemos muchas más libertades que con 14 años y si no lo recuerdas, echa la vista atrás, verás como la cosa ha cambiado, y mucho. Tal vez sigamos sintiéndonos en una jaula, pero tenemos una jaula un poquito más grande que antes y el día que nos abran la puerta lloraremos al pasar por ella, como todo el mundo.
¿Que si me hace ilusión que llegue el día 18? Por supuesto. No dudes que estoy deseando saber que los he cumplido, que estoy deseando ir a un sitio y que me pidan el carnet. Pero eso sí, ya no quiero cumplir más, que se pare el tiempo, que yo me bajo aquí.Yo no quiero envejecer, tampoco crecer, como estoy, estoy bien. 
A toda la gente que me va a ver cumplirlos le agradezco la paciencia que tienen conmigo, porque yo ya sé que no soy una persona fácil, pero oye si ni tan siquiera la vida es fácil ¿Por qué iba a serlo yo? Siento mi mal humor, mis depresiones, mis tonterías y todas esas cosas que sacan a todo el mundo de quicio, pero así soy yo y espero que me aguantéis un poco más. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Y así es como pierdo el tiempo en vez de estudiar.

La certeza. ¿Dónde se encuentra? ¿Cómo se reconoce? 
Nos pasamos la vida aprendiendo cosas supuestamente ciertas. Pero yo sigo pensando e investigando sobre la certeza de nuestros pensamientos. ¿Cómo podemos estar seguros de que las cosas son como vemos que son? Todas las pruebas, todas las investigaciones, hasta las cosas más simples, han sido creadas por el hombre mismo. ¿Por qué deberían ser ciertas?.
El hombre necesita una seguridad mínima en su vida para poder vivir. Nadie puede vivir dudando eternamente de todo, todos necesitamos algo en qué creer. Algo sobre lo que basarnos para pensar, para sentir, para actuar. ¿Pero estaremos equivocados? 
¿Que será más cierto: ciencia o religión? Estas son las dos opciones principales pero tal vez ninguna se acerque a la verdad. Pruebas que dependen de muchas cosas para ser ciertas o fe que solo depende de la imaginación y la fe de una mano que escribe y unos ojos que leen. Todo creado por la mano del hombre. Sigo sin creer que eso nos lleve a la verdad absoluta. Tal vez, algo podamos averiguar, algo nos tiene que ser evidente, algo tiene que ser  cierto, pues tampoco es que vivamos en un mundo sin conocerlo en absoluto, ya que no seríamos capaces de adaptarnos nunca, pero tampoco es que sepamos demasiado. 
Y así, es como dudo hasta de mi sombra, de todo y de nada pues también hay cosas en las que creo, pero con la certeza de que desconozco demasiado como para posicionarme en algo en la vida. Todo son suposiciones, todo puede ser subjetivo, complejo de distinguir. 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Sangre que gotea desde el cuello hasta la camisa, un cuchillo que rasga la garganta de derecha a izquierda. Se levantan, la coge del cuello, aprisionándola contra la pared, la besa fugazmente, se retira sujetándola del brazo, la suelta, se apoya contra la pared y ella retrocede doblando la esquina.
Él se enciende el cigarro y se apoya pensativo en la pared. Y así es como la escena vuelve a empezar; La noche vuelve a calmarse, el viento deja de soplar, la oportunidad se presenta y la rabia fluye por las venas. La locura se dispara y la mala suerte golpea a una joven que decide volver a casa por el camino equivocado.
Vuelve a penetrar en el vaivén del amor, vuelve a sentir el huracán, vuelve el sudor a deslizarse cual río por la vertiente de sus piernas. El canto se eleva al cielo, la boca se abre espantada. El cansancio agota los cuerpos, la plenitud ahonda en las almas. Mientras esto sucede un terrible pensamiento vuelve a la mente, una profunda culpa se adueña de los protagonistas y un profundo suspiro pone fin a la última escena.

sin remedio.

Se levanta el viento, el sol empieza a ser molesto, se oye el sonidode los animales, que ya desesperados por el hambre intentan llamar la atención del hombre.
Nadie les escucha, nadie se pone en su lugar. A quién le importa que estén hambrientos, pues tarde o temprano van a comer, a quién le importa que sientan dolor, si solo deben cumplir su función, a quién le importa lo que piensen si solo pueden hacer lo que les permitimos.
Que vivan, que vivan, pero que su paso por la tierra no sea molesto. Agradezcan su situación pues otros están peor y mueran, mueran cuando les toque.

lunes, 6 de febrero de 2012

Cuanto tiempo.

Y puestos a recordar el pasado, me pondré a recordar esta hermosa época. Esta era la época en que leía novelas rosas, que me dejaba mi tía, con el "disman" puesto con el mismo CD todo el rato. Una y otra vez, sonaban estas canciones en mis oídos, mientras las palabras se colaban en mi mente, marcándose dentro de mi, tecla por tecla, sílaba por sílaba, como si de una máquina de escribir se tratase. Recuerdo como me emocionaba leer aquellas historias tan románticas y espectaculares. No eran cuentos de princesitas, eran historias bien fundadas que hacían a cualquiera suspirar de pasión. Recuerdo lo ilusa que era en esa época y lo desesperada que me sentía por pensar que yo era de las únicas a las que no le podían pasar esas cosas. Me encantaba pensar que la gente con suerte, tenía alguna vez la ocasión de vivir aquellas aventuras disparatadas, y aquellos amores tan intensos y soñaba con protagonizar algún día mi propia historia. Mientras tanto, el verano pasaba, el calor me sofocaba y la lentitud de los días me exasperaba y en mi cabeza historias con diversos chicos que me gustaban se hilaban perfectamente. Aquello me mantenía con ilusión, me mantenía con vida, por así decirlo.
Ahora recuerdo aquella época con nostalgia, no querría volver a vivirla, pues me avergüenzo de muchas cosas que hice, que dije y que pensé y si las pudiese cambiar tendría que cambiarme a mi misma por completo, pero la verdad es que fue una época bonita, inocente, feliz al fin y al cabo. Las cosas en aquel entonces eran muy diferentes para todos, y muchas de las cosas que ahora hacen lo que soy, aun no habían pasado. La verdad es que la vida pasa muy rápido y si nos dormimos en el trayecto puede que lleguemos a la estación antes de lo que esperábamos.