La incredulidad de haber conocido a alguien que me valore, que le importe quien soy y no quien aparento ser, de alguien que me quiere por quien soy y no por lo que dicen de mi, alguien que convierte cada día en un suspiro y cada noche eterna en una cama que se antoja demasíado fría en su ausencia.
Por fin alguien aprecia cada segundo conmigo y sufre cada minuto sin mi. Le importa lo que siento y lo que pienso y trata de hacerme feliz cada momento que paso con él. Por fin aparece en mi vida la persona que siempre he estado esperando. Cada detalle, cada rasgo, cada palabra y cada beso me hace subir a las nubes y olvidarme del tiempo, del mundo, del pasado y del futuro.
No podía imaginar que todo podía ser tan perfecto, no podía imaginar que algún día se iban a cumplir todas esas cosas que siempre he deseado. Todavía no me creo que esté pasando y me cuesta actuar porque aún me frena el miedo a sufrir de nuevo, todavía tengo cicatrices en el corazón que me ponen alerta y que no dejan que disfrute completamente, pero a pesar del miedo, siento que este, es mi final feliz.
domingo, 30 de septiembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
Felicidad.
Hace tiempo que no escribo, y me he dado cuenta que vuelvo a estar preparada para empezar. Otros años por estas fechas empezaría quejándome por el fin del verano, la vuelta a la rutina etc, pero este año es diferente. Todo ha cambiado, aquello que llevo esperando toda mi vida por fin se está cumpliendo, mi vida ha cambiado completamente, todos los aspectos que odiaba de mi vida están ahora en mi pasado y, aunque nada es perfecto ahora todo está bien.
Para empezar, acabo de entrar en la universidad, he dejado atrás aquellos años de bullying en cada maldito colegio que he pisado, aquella tristeza, aquel malestar continuo y todo aquel malhumor constante. Ahora mi rutina es diferente, la gente es desconocida, es una nueva oportunidad, un nuevo comienzo y, esta vez, si que parece que me va a ir bien. Ya no me levanto en modo automático, forzando a mi cuerpo a moverse y a mi cabeza a evadirse a otro sitio para no desesperar ante la realidad, ya no estoy enfadada, ni triste, ni agotada, es más; me siento más viva que nunca, feliz, enérgica, diferente.
Pero eso no es todo. También han pasado cosas en mi familia que han hecho que vuelva a ser feliz; ahora mi familia está más unida, sigue siendo poca, pero la veo más a menudo y los siento cerca. Todo esto lo llevaba yo necesitando demasiado tiempo, y ahora me está haciendo sentirme otra vez llena, sin tantos agujeros que llenar. He expulsado de mi vida aquellas personas que me hacían daño y he conocido a gente nueva que me cure las heridas. Y de momento, eso es lo que está sucediendo. Me estoy dejando arrastrar por la corriente del destino, sin pensar demasíado, sin ser negativa, dejando todo fluir. Y, de momento, no me puedo quejar.
Estoy abriendome más que nunca, estoy empezando a perder el miedo, a abrir barreras, a derribar prejuicios, a mostrarme tal y como soy ante los demás sin importarme nada, y me siendo bien.
Me siento genial ahora mismo, no cambiaría nada. Creo que la mejor parte de ser tan feliz, es que ahora veo la vida de forma diferente, estoy cambiando por completo y quitando todo lo malo que había en mi vida, y en mi. Creo que ya era hora de que esto sucediera, y sé que esto no podría estar pasando sin todo el esfuerzo que pongo de mi parte, y agradezco a todas aquellas personas que nunca me dejaron caer, que nunca me dejaron sola, que ayudaron a construir cada pedacito de mi, después de haber quedado hecha pedazos. Y solo diré que ahora me he levantado, y esta vez es de verdad, y solo espero no volver a caer.
Para empezar, acabo de entrar en la universidad, he dejado atrás aquellos años de bullying en cada maldito colegio que he pisado, aquella tristeza, aquel malestar continuo y todo aquel malhumor constante. Ahora mi rutina es diferente, la gente es desconocida, es una nueva oportunidad, un nuevo comienzo y, esta vez, si que parece que me va a ir bien. Ya no me levanto en modo automático, forzando a mi cuerpo a moverse y a mi cabeza a evadirse a otro sitio para no desesperar ante la realidad, ya no estoy enfadada, ni triste, ni agotada, es más; me siento más viva que nunca, feliz, enérgica, diferente.
Pero eso no es todo. También han pasado cosas en mi familia que han hecho que vuelva a ser feliz; ahora mi familia está más unida, sigue siendo poca, pero la veo más a menudo y los siento cerca. Todo esto lo llevaba yo necesitando demasiado tiempo, y ahora me está haciendo sentirme otra vez llena, sin tantos agujeros que llenar. He expulsado de mi vida aquellas personas que me hacían daño y he conocido a gente nueva que me cure las heridas. Y de momento, eso es lo que está sucediendo. Me estoy dejando arrastrar por la corriente del destino, sin pensar demasíado, sin ser negativa, dejando todo fluir. Y, de momento, no me puedo quejar.
Estoy abriendome más que nunca, estoy empezando a perder el miedo, a abrir barreras, a derribar prejuicios, a mostrarme tal y como soy ante los demás sin importarme nada, y me siendo bien.
Me siento genial ahora mismo, no cambiaría nada. Creo que la mejor parte de ser tan feliz, es que ahora veo la vida de forma diferente, estoy cambiando por completo y quitando todo lo malo que había en mi vida, y en mi. Creo que ya era hora de que esto sucediera, y sé que esto no podría estar pasando sin todo el esfuerzo que pongo de mi parte, y agradezco a todas aquellas personas que nunca me dejaron caer, que nunca me dejaron sola, que ayudaron a construir cada pedacito de mi, después de haber quedado hecha pedazos. Y solo diré que ahora me he levantado, y esta vez es de verdad, y solo espero no volver a caer.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Venga una entradita deprimente
Ahora toca como cada año hacer la típica entradita hablando sobre fiestas de monóvar, pero al igual que cuando escribí sobre las fiestas de pinoso, no tengo mucho que decir. No sé si quiero que empiecen, pero eso no es una novedad.
Mi vida no se puede describir con la palabra aburrida porque me quedaría corta. Por eso me apetece salir, desfasarme un poco, relacionarme un poco con la gente que echo de menos etc etc, pero es que estoy harta de estar tan sola, tan aislada, depender tanto de la poca gente que me acompaña porque si alguna me falla me toca quedarme en casa. Y la verdad es que eso no es justo para los demás tampoco. Cada uno tiene su vida, y yo no puedo enfadarme, o deprimirme cada vez que alguien tiene otros planes. Pero es que no lo puedo evitar, porque para mi es muy cruel estar tanto tiempo sola, tanto tiempo en casa, tener tan poca gente y ser tan dependiente.
Yo solo quiero que las cosas cambien, y no sé si la culpa es mía o no, pero lo cierto, es que todo sigue igual año tras año. Yo tengo la esperanza de que cuando entre a la universidad todo eso cambie, pero siendo realista lo dudo mucho.
Mi vida no se puede describir con la palabra aburrida porque me quedaría corta. Por eso me apetece salir, desfasarme un poco, relacionarme un poco con la gente que echo de menos etc etc, pero es que estoy harta de estar tan sola, tan aislada, depender tanto de la poca gente que me acompaña porque si alguna me falla me toca quedarme en casa. Y la verdad es que eso no es justo para los demás tampoco. Cada uno tiene su vida, y yo no puedo enfadarme, o deprimirme cada vez que alguien tiene otros planes. Pero es que no lo puedo evitar, porque para mi es muy cruel estar tanto tiempo sola, tanto tiempo en casa, tener tan poca gente y ser tan dependiente.
Yo solo quiero que las cosas cambien, y no sé si la culpa es mía o no, pero lo cierto, es que todo sigue igual año tras año. Yo tengo la esperanza de que cuando entre a la universidad todo eso cambie, pero siendo realista lo dudo mucho.
martes, 28 de agosto de 2012
Una melodía que llena el salón, una pareja de enamorados bailan un bals al ritmo de una balada, todo se funde como en una película romántica en la mente de aquella adolescente. A ella le encantaría estar en ese lugar, en ese momento, con el chico con el que llevaba soñando un par de años o quizá más, porque ya no los contaba hacia delante. Ella tenía la creencia de que cada día que pasaba, era uno menos que tenía que esperar para que sucediese lo que ella llevaba tanto tiempo soñando, para que sucediese algo entre ellos.
Era una chica que se contaba una historia a sí misma todos los días, vivía su vida como si cada día fuera el último, aunque solo fuese en su cabeza. No era una chica aventurera, aunque odiaba la rutina, no era atrevida, pero de vez en cuando agradecía los retos que le proponía la vida y solo pedía un deseo cada noche al acostarse; solo pedía encontrar al amor de su vida. Desde que era bien pequeña, había crecido soñando con eso, lo deseaba hasta tal punto que se dejaba engañar por el primer Don Juan que aparecía disfrazado de principe azul, y cuando les quitaba la careta, se desilusionaba con el mundo y con la vida. Al principio quiso hacer como si no le importara, como si pudiera soportarlo perfectamente, pero un buen día, se derrumbó. Ya no podía seguir manteniendo la esperanza, ya no podía seguir pidiendo algo que no esperaba recibir, ya no sabía tan siquiera si lo quería. Se apagó lentamente y dejó de desear. Dejó de desear hasta tal punto en que perdió la ilusión por vivir cada día, dejó de imaginar como sería un día junto a él, o como sería su primer encuentro ... Llegó un momento en que ella y su vitalidad se apagaron y decidió que se tumbaría en su habitación para siempre, hasta que alguien acudiera a devolverle la ilusión.
lunes, 20 de agosto de 2012
Sexualmente hablando.
Ultimamente todo el mundo se queja de que los adolescentes comienzan su vida sexual "demasiado pronto".
Bien, pues en mi opinión, no se puede hacer dicha afirmación a la ligera. Primero hay que entender que la época en la que estamos es muy diferente a la que vivieron nuestros padres, nuestros abuelos e incluso a la de nuestros hermanos mayores. Conforme ha ido pasando el tiempo, la sociedad es mucho más liberal, por así decirlo. El sexo ha dejado de ser un tabú absoluto para ir convirtiéndose en algo normal, cotidiano y solo censurado para los niños. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que crea conveniente, pero eso no quita que sea señalado con el dedo. Aunque hay más libertad, todavía hay mucha gente cerrada a estos temas. Pero también es cierto que no se puede dejar a un lado que la sexualidad debe vivirse con libertad, pero con la libertad que otorga la información. Por eso, los adolescentes hoy en día están mucho más informados, y solo así pueden decidir por sí mismos lo que quieren o no quieren hacer. Además, tras esta liberalización del pensamiento que se ha ido gestando, el sexo ha cobrado una gran importancia como tema de interés hasta ser casi el centro de la gran mayoría de series de televisión, de novelas, de películas etc. Esto puede llevar a un mensaje erróneo y es, que el sexo es lo más importante, que ser vírgen es de ser un perdedor, etc. Cualquier adulto comprende que esto no es así, pero pensad por un momento como se toman este mensaje los recién llegados al complicado mundo de la adolescencia.
Antes, la mayor presión que podían ejercer, era ser bueno en el deporte, en los estudios, tener amigos y poco más, pero ahora parece que si no has practicado sexo no has cumplido con lo estipulado. Parece que hay una edad marcada y que si no lo haces en ese tiempo no eres normal, y al final, todo va con prisas. A saber cuántas niñas habrán entregado sus cuerpos por ignorancia, por presión, en vez de hacerlo porque querían o porque estaban seguras de ello. No creo que se deba señalar con el dedo a nadie porque pierda la virginidad a los 12, pero siempre y cuando lo haya hecho porque quería, porque estaba segura de ello, porque sabía las consecuencias y no porque alguien le haya dicho que lo haga, porque tenga miedo del qué dirán o porque su novio la presionara.
La conclusión que hay que sacar de esto, es que los tiempos cambian, y que hay que aceptarlo. Y que tal vez antes lo normal era perder la virginidad a los 18 y ahora a los 12, pero entre esas edades hay muchos años de por medio y después y cada uno debe ser libre para elegir cuando quiere hacerlo y no debe ser señalado con el dedo ni por ser pronto y ni tarde porque nunca es tarde si la es dicha es buena se suele decir.
Bien, pues en mi opinión, no se puede hacer dicha afirmación a la ligera. Primero hay que entender que la época en la que estamos es muy diferente a la que vivieron nuestros padres, nuestros abuelos e incluso a la de nuestros hermanos mayores. Conforme ha ido pasando el tiempo, la sociedad es mucho más liberal, por así decirlo. El sexo ha dejado de ser un tabú absoluto para ir convirtiéndose en algo normal, cotidiano y solo censurado para los niños. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que crea conveniente, pero eso no quita que sea señalado con el dedo. Aunque hay más libertad, todavía hay mucha gente cerrada a estos temas. Pero también es cierto que no se puede dejar a un lado que la sexualidad debe vivirse con libertad, pero con la libertad que otorga la información. Por eso, los adolescentes hoy en día están mucho más informados, y solo así pueden decidir por sí mismos lo que quieren o no quieren hacer. Además, tras esta liberalización del pensamiento que se ha ido gestando, el sexo ha cobrado una gran importancia como tema de interés hasta ser casi el centro de la gran mayoría de series de televisión, de novelas, de películas etc. Esto puede llevar a un mensaje erróneo y es, que el sexo es lo más importante, que ser vírgen es de ser un perdedor, etc. Cualquier adulto comprende que esto no es así, pero pensad por un momento como se toman este mensaje los recién llegados al complicado mundo de la adolescencia.
Antes, la mayor presión que podían ejercer, era ser bueno en el deporte, en los estudios, tener amigos y poco más, pero ahora parece que si no has practicado sexo no has cumplido con lo estipulado. Parece que hay una edad marcada y que si no lo haces en ese tiempo no eres normal, y al final, todo va con prisas. A saber cuántas niñas habrán entregado sus cuerpos por ignorancia, por presión, en vez de hacerlo porque querían o porque estaban seguras de ello. No creo que se deba señalar con el dedo a nadie porque pierda la virginidad a los 12, pero siempre y cuando lo haya hecho porque quería, porque estaba segura de ello, porque sabía las consecuencias y no porque alguien le haya dicho que lo haga, porque tenga miedo del qué dirán o porque su novio la presionara.
La conclusión que hay que sacar de esto, es que los tiempos cambian, y que hay que aceptarlo. Y que tal vez antes lo normal era perder la virginidad a los 18 y ahora a los 12, pero entre esas edades hay muchos años de por medio y después y cada uno debe ser libre para elegir cuando quiere hacerlo y no debe ser señalado con el dedo ni por ser pronto y ni tarde porque nunca es tarde si la es dicha es buena se suele decir.
martes, 31 de julio de 2012
Too late
200 personas metidas en sitio y tú solo tenías ojos para mi. Eso me habría complacido mucho, pero como siempre, llegas tarde. Llegas con un año de retraso que ya es decir. Las cosas tienen su momento o eso suelen decir, y el nuestro pasó de largo hace demasíado tiempo. Antes cuando nuestras miradas se cruzaban se me encogía el estómago y el corazón me latía desbocado hasta tiempo después de que desaparecieras de mi vista. Sin embargo ahora me descubro mirándote con el mismo sentimiento con el que me miraría un árbol. Creí que no lo conseguiría nunca, pero te has apagado dentro de mi, he desconectado el sentimiento, he borrado el recuerdo de tus besos, ya no queda nada de ti dentro de mi. Lo siento, tal vez no fue culpa tuya, ni mía que lo nuestro nunca arrancara, tal vez fue el destino, o fue lo que tenía que pasar puesto que somos de dos mundos muy distintos pero lo cierto es que conmigo nunca funcionó y nunca te esforzaste tanto, como con otras. Tal vez fue mejor así, gracias a nuestro final, aprendí mucho, saque muchas cosas buenas y te saqué de mi vida completamente. Después de aquello, es imposible algo entre tú y yo, sé que cuando me ves se te olvida, pero a mi no. Cada vez que te veo viene a mi memoria aquella noche fatídica y automáticamente bloqueo todo pensamiento hacia ti. Así que olvídalo, no lo intentes más, no me persigas, no me mires una y otra vez, no intentes mezclarte en mi grupo, pues como estamos, estamos bien. Yo no te voy a retirar el saludo, a pesar de todo, me caes bien, sé que eres buena persona, con sus virtudes y con sus defectos, como todo el mundo, pero de ahí no va a pasar.
viernes, 27 de julio de 2012
Pinoso 2012
Vuelven a empezar las fiestas más esperadas del año, las que marcan la diferencia en un verano interminable y en las que mi lado fiestero empieza a despertar. Otro año en el que me reencuentro con mi prima y con sus amigas y por unos días somos una pandilla en la que se respira felicidad por donde pisamos. Por un tiempo me olvido de todas las cosas que me atormentan durante el año, me olvido de la tristeza, me reencuentro con la música, los sitios a los que siempre solemos ir, la gente, el ambiente y me siento distinta. Sigo siendo esa niña tímida que llegó el primer año y sigo siendo yo misma ante todo, pero es una historia diferente.
Es una época en la que me esfuerzo por sentirme guapa, por sentirme útil y necesaria y por relacionarme todo lo que pueda. Todos los años pasan cosas para recordar, cosas que me animan, que me hacen reír y que iluminan los días oscuros del invierno. Este año ha sido difícil y negativo y ya ni tan siquiera quería que llegaran, pero ahora que están aquí doy gracias, e incluso tengo que reconocer que estoy nerviosa porque aunque no han sido las fiestas más esperadas, son las que necesito ahora mismo. Tengo muchas ganas de recorrer los puestos de la feria, de ir a la vaca, de salir por la noche y volver hecha un zombie a casa, de las charlas mientras desayunamos, mientras bebemos, de las tonterías que podemos llegar a decir, de los reencuentros, de las situaciones inesperadas... En definitiva: tengo ganas de fiesta.
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