martes, 12 de marzo de 2013
En resumen.
Sentí el frío recorrer mis huesos. Sentí una sensación que ya creía olvidada. Mi corazón comenzó a fracturarse por allí por donde tanto había costado cerrar, y entonces sentí que me volvía pequeña de nuevo. Todo el miedo que había ahuyentado hasta entonces, volvía a mi mente, y me recordaba lo tonta que había sido al pensar que no volvería a sentir ese dolor. Volví a sentirme vulnerable otra vez. Y no podía permitírmelo. Tendría que volver a salir adelante otra vez, por mi misma. Levantarme del suelo como he hecho siempre, y sacar las fuerzas de donde no las hay. La soledad no me asusta, llevo mucho tiempo sola, y sé ya que puedo soportarlo. Que voy a sufrir, sí, más de lo que imagino, y más de lo que tengo ganas de soportar. Pero bueno, lo único que puedo hacer es centrarme en los estudios, soltar todas mis fuerzas en ello, y dejar que algo vaya bien en mi vida. Esta no es la primera vez que me rompen el corazón, y probablemente, no sea la última, pero de eso trata la vida ¿No?
martes, 19 de febrero de 2013
Pues eso.
Te quiero.
Te quiero por tus sonrisas, por tus caricias, por tus gestos, por tus palabras, por esas tonterías que podríamos estar diciéndonos todo el día.
Te quiero por tu chulería, pero también por tu ternura.
Te quiero por cada abrazo a destiempo.
Te quiero por cada beso inesperado, y también por los más deseados.
Te quiero por el calor que me das, y por el frío también.
Te quiero sin compromiso, sin celos, sin faltas de ortografía.
Te quiero por tu cabezonería, y por tu seguridad.
Te quiero por tu amor propio y por tu ego también.
Te quiero por cada uno de los días que hemos pasado juntos, y por todos los que nos quedan por pasar.
Te quiero con tus miedos y con tu valor.
Te quiero con tus ideales y con tu pensamiento.
Te quiero con tus gustos y con tus disgustos.
Te quiero por quien eres y por quien puedes llegar a ser.
Te quiero tal y como eres y aunque piensas y eres totalmente diferente a mi, no te cambiaría nada. No te pido más de lo que me puedes dar, o de lo que me quieras dar. Pues es tu elección entregar tu corazón y no la mía.
No intentes cambiarme, solo te pido eso. Si lo haces, algún día perderé el miedo a que lo hagas, y me relajaré. Y seré yo misma de verdad, sin miedos, sin tensiones. Podré dejarme llevar un poco más y no temeré convertirme en alguien que nunca quise ser. Quiéreme, tal y como soy, y respétame, y entonces seré feliz. Quizá sea un poco complicado entenderme. Soy consciente de ello, relájate, sé quien eres y confía en mi, sobretodo eso. No te pido que creas al 100 % cada palabra que salga de mi boca como si fuera una religión, pero confía en que soy bastante sincera, y que no te voy a mentir. Son pequeños detalles que voy a pedirte, puesto que nos pusimos a reflexionar el otro día sobre lo que esperamos del otro. Yo solo te pido esto, nada más. Lo demás lo dejo a tu libre elección. Está en tu mano hacerme feliz, y ser feliz conmigo. Poco a poco podemos construir un mundo juntos, pero al tiempo al tiempo, no te aceleres, no hay prisa. Teemos todo el tiempo del mundo.
Te quiero por tus sonrisas, por tus caricias, por tus gestos, por tus palabras, por esas tonterías que podríamos estar diciéndonos todo el día.
Te quiero por tu chulería, pero también por tu ternura.
Te quiero por cada abrazo a destiempo.
Te quiero por cada beso inesperado, y también por los más deseados.
Te quiero por el calor que me das, y por el frío también.
Te quiero sin compromiso, sin celos, sin faltas de ortografía.
Te quiero por tu cabezonería, y por tu seguridad.
Te quiero por tu amor propio y por tu ego también.
Te quiero por cada uno de los días que hemos pasado juntos, y por todos los que nos quedan por pasar.
Te quiero con tus miedos y con tu valor.
Te quiero con tus ideales y con tu pensamiento.
Te quiero con tus gustos y con tus disgustos.
Te quiero por quien eres y por quien puedes llegar a ser.
Te quiero tal y como eres y aunque piensas y eres totalmente diferente a mi, no te cambiaría nada. No te pido más de lo que me puedes dar, o de lo que me quieras dar. Pues es tu elección entregar tu corazón y no la mía.
No intentes cambiarme, solo te pido eso. Si lo haces, algún día perderé el miedo a que lo hagas, y me relajaré. Y seré yo misma de verdad, sin miedos, sin tensiones. Podré dejarme llevar un poco más y no temeré convertirme en alguien que nunca quise ser. Quiéreme, tal y como soy, y respétame, y entonces seré feliz. Quizá sea un poco complicado entenderme. Soy consciente de ello, relájate, sé quien eres y confía en mi, sobretodo eso. No te pido que creas al 100 % cada palabra que salga de mi boca como si fuera una religión, pero confía en que soy bastante sincera, y que no te voy a mentir. Son pequeños detalles que voy a pedirte, puesto que nos pusimos a reflexionar el otro día sobre lo que esperamos del otro. Yo solo te pido esto, nada más. Lo demás lo dejo a tu libre elección. Está en tu mano hacerme feliz, y ser feliz conmigo. Poco a poco podemos construir un mundo juntos, pero al tiempo al tiempo, no te aceleres, no hay prisa. Teemos todo el tiempo del mundo.
lunes, 11 de febrero de 2013
Otro texto más.
No sé qué me pasa últimamente. Los nervios se están apoderando de mí aunque trate de evitarlo. Duermo mal por las noches, me duele el estómago, me mareo en el bus...
Vale, sé que lo estoy pasando mal por los estudios. Porque he fracasado estrepitosamente en las anteriores asignaturas, y las nuevas no es que tengan mejor pinta. Nada más saber las notas de los exámenes nos embarcamos en otras nuevas que pintaban mucho peor que las anteriores y supongo que eso ha podido un poco conmigo. Me he confiado y lo sé. En parte es culpa mía, pero lo cierto es que me he esforzado, quizá no todo lo que puedo, pero he sido constante, y he hecho más de lo que solía hacer. Así que me da rabia porque he suspendido las que más me gustaban, y sin embargo, he aprobado las que pensaba que iba a suspender. Los cálculos que hice fueron erróneos, vale, lo asumo, sigo adelante y espero a la siguiente convocatoria. Pero nada más asumir esto, me he dado de frente con unas nuevas asignaturas que parecen imposibles, es que ninguna parece asequible, todas tienen bastante dificultad, por no hablar ya de los trabajos en grupo.
Ese tema, lo había dado por superado, y lo había apartado de mi mente, pero lo cierto es que vuelve otra vez el mismo problema. Con las nuevas asignaturas tengo que buscarme un grupo de trabajo de una vez, porque no puedo hacer todo sola, porque necesito la ayuda de los demás para que las cosas salgan mejor y porque aunque quiera hacerlo por mi cuenta, no se puede. Así que la situación cada vez se vuelve más tensa para mi, porque los grupos de gente ya están hechos y yo, sobro. Como siempre, soy la chica solitaria de clase, a la que todos miran al pasar. No quiero ni imaginarme la idea que tendrán de mi, pero sé que sea la que sea, no me va a ayudar a hacer amigos precisamente. Así que cada vez que los profesores enumeran la cantidad de trabajos que vamos a tener que hacer y exponer, me pongo muy tensa.
La verdad es que me gusta darle poca importancia al asunto de la soledad. Pienso que son unas cuantas horas al día, y no lo veo tan grave, ni tan difícil de soportar, pero lo cierto es que no se puede ir por la vida así. Como bien he estudiado, el ser humano, es un ser social, y por tanto necesita del otro. Y en la universidad os puedo asegurar que es muy cierto. La unión del grupo es la que determina el éxito.
Así que aquí estoy yo, superando un día más, con mis traumas, mi soledad, mis nervios, y mis ganas de desaparecer del mapa. Estoy harta de escribir textos de este tipo, por los que me lean más que nada. Pero tenéis que entender que necesito desahogarme por algún sitio, y este blog, está para eso.
martes, 29 de enero de 2013
Llevo tiempo luchando con mi cabeza. Intento no pensar mucho, ser divertida, ser feliz, y despreocupada pero no me sale. Me gustaría saber desconectar fácilmente, poder sonreír, sin esfuerzo, poder hacer tonterías, dejándome llevar, ser un poco quien soy, sin estar tensa todo el rato. Me encantaría poder relajarme. Pero no es así, me veo incapaz de coordinar mi vida. No puedo ser una alumna eficiente en la universidad y la novia despreocupada y divertida que me gustaría ser horas después. No encuentro la forma de llevar a cabo todas mis obligaciones diarias, y mis horarios, y de disfrutar de mi tiempo libre. No puedo. Y eso me está frustrando mucho.
Quiero disfrutar de cada momento, ser feliz, pero tampoco quiero dejar de lado lo demás. Quiero llevar mis estudios al día, cumplir con mis horarios y a ser posible hacer las cosas bien. Este cuatrimestre se me ha ido de las manos. No he conseguido ni una cosa, ni la otra. Y eso me hace sentirme muy mal conmigo misma.
Ya que si hubiera dejado de lado los estudios, pero hubiese conseguido mi otro propósito, por lo menos habría hecho algo bien. Pero no ha sido así. Sigo estando tensa, preocupada, incapaz de disfrutar cada momento y lo peor, es que no he hecho nada a derechas. Los estudios me han ido mucho peor de lo que esperaba. He de reconocer que no he dado el 100% de mi misma, y eso lo sé, pero esperaba resultados mucho mejores. Tendré que aprender a dejar de lado la ley del mínimo esfuerzo y tendré que abrir los ojos y darme cuenta de que ya no estoy en el instituto y que las cosas no se aprueban gratis.
La lástima es que me he dado cuenta cuando ya me he dado el tropezón y no antes, y ahora me voy a fastidiar el verano estudiando. Solo me queda la esperanza de aprender de esto y mejorar, y cuando llegue el momento aprobarlo todo y darme cuenta de que puedo. En cuanto a lo demás, ya no sé qué hacer conmigo misma. No sé cómo conseguir lo que me propongo. He comprobado que esforzarme no es suficiente. Necesito algo de ayuda, necesito a mis amigas aquí, recordándome quien soy y dándome un poco de orientación en esta vida loca.
Quiero disfrutar de cada momento, ser feliz, pero tampoco quiero dejar de lado lo demás. Quiero llevar mis estudios al día, cumplir con mis horarios y a ser posible hacer las cosas bien. Este cuatrimestre se me ha ido de las manos. No he conseguido ni una cosa, ni la otra. Y eso me hace sentirme muy mal conmigo misma.
Ya que si hubiera dejado de lado los estudios, pero hubiese conseguido mi otro propósito, por lo menos habría hecho algo bien. Pero no ha sido así. Sigo estando tensa, preocupada, incapaz de disfrutar cada momento y lo peor, es que no he hecho nada a derechas. Los estudios me han ido mucho peor de lo que esperaba. He de reconocer que no he dado el 100% de mi misma, y eso lo sé, pero esperaba resultados mucho mejores. Tendré que aprender a dejar de lado la ley del mínimo esfuerzo y tendré que abrir los ojos y darme cuenta de que ya no estoy en el instituto y que las cosas no se aprueban gratis.
La lástima es que me he dado cuenta cuando ya me he dado el tropezón y no antes, y ahora me voy a fastidiar el verano estudiando. Solo me queda la esperanza de aprender de esto y mejorar, y cuando llegue el momento aprobarlo todo y darme cuenta de que puedo. En cuanto a lo demás, ya no sé qué hacer conmigo misma. No sé cómo conseguir lo que me propongo. He comprobado que esforzarme no es suficiente. Necesito algo de ayuda, necesito a mis amigas aquí, recordándome quien soy y dándome un poco de orientación en esta vida loca.
miércoles, 16 de enero de 2013
I love you
Hoy ha sido un día estupendo. ¿Sabes por qué? Por tu culpa.
Sí, tú tienes la culpa de que haya sido tan feliz. El día empezó con estrés,
con los nervios de punta, con hambre, cansancio, y el primer examen de la
universidad. No pintaba ser un día muy bueno, la verdad. Pero ahí estabas tú,
para darle color.
Al principio de la tarde, estaba de bastante mal humor, la
verdad, muchas cosas me hacían estar negativa y sin ganas de nada, pero tú,
como siempre, te empeñas en quedar conmigo, y solucionarlo. A veces me cuesta
darme cuenta de que lo haces por mí, de que no escondes ninguna intención y que
puedo confiar en ti. Todavía estoy alerta, tienes que entenderlo. A veces se me
olvida que eres tú, que me quieres, y que jamás me utilizarías. Y es que cuando
quieres a alguien, este pasa a ser tu prioridad, ni tan siquiera tú mismo, por
lo que si utilizas a alguien es que no lo quieres ni un poquito.
Y esta tarde, me lo has demostrado. (Aunque para ser sincera
he de reconocer que no solo esta tarde.) Me has demostrado cuánto te importo
una y mil veces, y tu mirada no puede mentir. Cuando me miras, veo el
sentimiento brotar de tus ojos, deslizarse por tus mejillas, hasta llegar a tu
boca, y eso no puede ser mentira. Y más que tus palabras creo en tu mirada, en
tus besos, en tus caricias, que hablan por sí solas. Tú eres el único capaz de
conseguir que por un momento me relaje, deje de estar tensa y de intentar controlarlo todo. Tú me haces querer cambiar,
querer bajar la guardia y perder el control y me das la seguridad de que si lo
hago, nada malo me va a pasar. Sé que vas a tratarme bien, que no me vas a
decepcionar, y poco a poco vas derritiendo esa coraza de hielo que hay
alrededor de mi corazón. Tú a lo mejor no te das cuenta, pero todo ese cariño
que me das, me está curando. Me está volviendo persona otra vez, porque yo,
como todo el mundo necesito cariño, y lo cierto es que nadie se había molestado
en dármelo. Gracias por preocuparte por mí, por quererme, por cuidarme, por ser
tú, por hacerme reír, por cambiar mi estado de ánimo cuando más lo necesito,
porque de verdad, que solo tú, puedes conseguir eso.
Así que esta tarde cuando me cogiste en brazos y me llevaste
al sofá, me hiciste la más feliz del mundo. Porque te sales con la tuya, pero
respetándome, tratando de hacerme feliz, a pesar de que yo misma quiera
impedírtelo, y eso es lo que más me gusta de ti. Que por encima de todo eres
feliz, haciéndome feliz. Esos momentos juntos no los cambiaría por nada, y no
sabes cuánto daría por poder parar el reloj, que no el tiempo, para que no nos
interrumpiera nunca más. Me encantaría tener menos horarios que cumplir, para
que pudiéramos disfrutar de más tiempo juntos, y no estar siempre preocupada de
la hora, porque así podría relajarme y dejarme llevar. Pero nuestra vida es
así, por ahora, así que debemos exprimir los momentos que tenemos para estar
juntos. Dicen que lo bueno, breve, dos veces bueno. Y yo ya no sé si estoy del
todo de acuerdo aunque tendré que atenerme a este refrán para consolarme.
Este texto, está escrito desde mi cama, desde el
momento en que he tenido unos segundos para estar a solas. Por supuesto,
pensando en ti, y recordando todo lo que ha pasado hoy, sin poder evitar darle
vueltas a todas las cosas que se me quedan dentro. Y una de las espinitas que
siempre quedan es decirte lo que siento. Que yo no regalo los te quieros, es
más creo que nunca he dicho ninguno
seriamente. Por eso cuando tú esta tarde me lo has dicho, me he quedado
desconcertada por un momento, pues no me lo esperaba para nada, aunque no he
tardado nada en contestarte, ha sido más bien una respuesta automática, porque
no quería que pensaras que yo no siento lo mismo por ti. Porque sí lo siento,
no te equivoques, es que no me atrevo a ponerlo por palabras, no me atrevo a
definirlo, a encerrar el sentimiento en la cárcel que son las palabras, que
suelen ser traicioneras, pero yo creo que en cada uno de mis textos, te lo voy
dejando más claro, que en cada uno de mis besos te lo voy deletreando, que en
cada sonrisa te lo voy describiendo y que en cada mirada, lo voy dibujando. Te
quiero, sí, y espero poder gritarlo en voz alta algún día, porque sé que
quieres oírlo, y que lo merecesmartes, 15 de enero de 2013
ADV
Necesito escribir unas cuantas líneas para desahogarme. No puedo más. Me estoy empezando a rayar más de la cuenta. Sí, puede que sea por los exámenes, por el estrés, o porque tengo demasiado tiempo para pensar, pero empiezo a sentirme mal. Y es que son muchas cosas las que me atormentan.
En primer lugar, tengo a mi madre comportándose como una adolescente todo el tiempo. Está todo el tiempo con el móvil en la mano, saliendo de fiesta, con problemas de amores, como si tuviera 16 años. No puedo soportarlo más. La que se comporta así debería ser yo, no ella. Y esto me cabrea, sí, porque es mi madre y sé que se está equivocando con este modo de vida, que trata de ser más joven de lo que es, trata de vivir una vida que no es la suya. ¿Qué por qué digo esto? No es que mi madre me parezca muy mayor y piense que tiene que llevar vida de anciana, no es eso a lo que me refiero. Pero es que ella se viste como alguien de mi edad, sale con gente bastante menor que ella y piensa como una cría. Después de todo lo que le ha pasado, me he dado cuenta de que no ha aprendido nada. Ya está otra vez fijándose en tíos que no le convienen para nada, y que probablemente, en un futuro no la vayan a hacer feliz. Pero ahí está ella, como una tonta, igual que siempre de rodillas ante el primero que le hace caso. Y yo no puedo más, no puedo volver a ver como comete los mismos errores otra vez. No puedo soportar que me arrastre a mi con ella de nuevo, y lo más gracioso, es que se lo digo y se enfada.
Estoy harta de asumir yo el papel de madre, yo debería estar disfrutando de la vida, perdiendo el control, haciendo cosas de las que arrepentirme y aprender, porque me estoy perdiendo mi propia vida, mi propia juventud, por asumir la madurez del resto de personas que no lo son y que deberían serlo por mi.
Quiero ser feliz, disfrutar, dejar de preocuparme por todo y pasármelo bien. Pero es que no puedo, el miedo no me deja. Y eso esta afectando a mi relación. Aunque aún no se ha notado realmente, yo sí lo noto. Porque no puedo dejarme llevar, no puedo improvisar, no puedo relajarme y así, no se puede estar. No puedo evitar estar todo el tiempo alerta, porque estoy acostumbrada a no bajar la guardia. Porque no confío en nadie, porque sé que me tengo que valer por mí misma, porque ni mi madre, me puede garantizar una estabilidad. Y esto me esta volviendo loca.
Escribiré estas líneas, escucharé un par de canciones, terminaré los exámenes, y saldré de fiesta, y tras este desahogo, los problemas se me harán un poco más pequeños, pero están ahí, y temo que acaben estallando.
En primer lugar, tengo a mi madre comportándose como una adolescente todo el tiempo. Está todo el tiempo con el móvil en la mano, saliendo de fiesta, con problemas de amores, como si tuviera 16 años. No puedo soportarlo más. La que se comporta así debería ser yo, no ella. Y esto me cabrea, sí, porque es mi madre y sé que se está equivocando con este modo de vida, que trata de ser más joven de lo que es, trata de vivir una vida que no es la suya. ¿Qué por qué digo esto? No es que mi madre me parezca muy mayor y piense que tiene que llevar vida de anciana, no es eso a lo que me refiero. Pero es que ella se viste como alguien de mi edad, sale con gente bastante menor que ella y piensa como una cría. Después de todo lo que le ha pasado, me he dado cuenta de que no ha aprendido nada. Ya está otra vez fijándose en tíos que no le convienen para nada, y que probablemente, en un futuro no la vayan a hacer feliz. Pero ahí está ella, como una tonta, igual que siempre de rodillas ante el primero que le hace caso. Y yo no puedo más, no puedo volver a ver como comete los mismos errores otra vez. No puedo soportar que me arrastre a mi con ella de nuevo, y lo más gracioso, es que se lo digo y se enfada.
Estoy harta de asumir yo el papel de madre, yo debería estar disfrutando de la vida, perdiendo el control, haciendo cosas de las que arrepentirme y aprender, porque me estoy perdiendo mi propia vida, mi propia juventud, por asumir la madurez del resto de personas que no lo son y que deberían serlo por mi.
Quiero ser feliz, disfrutar, dejar de preocuparme por todo y pasármelo bien. Pero es que no puedo, el miedo no me deja. Y eso esta afectando a mi relación. Aunque aún no se ha notado realmente, yo sí lo noto. Porque no puedo dejarme llevar, no puedo improvisar, no puedo relajarme y así, no se puede estar. No puedo evitar estar todo el tiempo alerta, porque estoy acostumbrada a no bajar la guardia. Porque no confío en nadie, porque sé que me tengo que valer por mí misma, porque ni mi madre, me puede garantizar una estabilidad. Y esto me esta volviendo loca.
Escribiré estas líneas, escucharé un par de canciones, terminaré los exámenes, y saldré de fiesta, y tras este desahogo, los problemas se me harán un poco más pequeños, pero están ahí, y temo que acaben estallando.
domingo, 6 de enero de 2013
I need you now
Necesito sentir ya el calor de tus abrazos, el calor de tus
besos, y el calor de tu piel, pues sin
ti el frío no solo invade mi cuerpo, sino también mi alma. Es difícil aguantar
esta espera, que solo hace que darnos demasiado tiempo para pensar, en vez de
para sentir. No puedo evitar sentir la ansiedad de tu ausencia, pues me había
acostumbrado demasiado a tu compañía.
Solo quiero que me abraces de nuevo, sentir que los
problemas no son tan pesados cuando estás cerca, sentir que la vida merece la
pena vivirla, que el cielo no puede ser mejor que estos meses contigo y que si
lo es, yo no necesito conocerlo, pues he pecado mucho, y no me arrepiento de
ello, porque aquello que viví sirvió su propósito, me convirtió en esta niña
solitaria que hoy ha conquistado tu corazón.
Sujetar cada caricia, cada beso, cada mordisco que marca la
piel, en mi recuerdo para calmar el frío que llena cada momento que he
soportado sin ti, cada día que he aguantado sabiendo que estabas a muchos kilómetros de mí y que solo podría leer unas cuantas líneas tuyas, o escuchar
brevemente tu voz a lo largo de una llamada.
Sobre todo ahogar en alcohol la sensación de vacío de
cumplir tres meses juntos, separados, de pasar las navidades y entrar en un
nuevo año el uno lejos del otro, era algo que me costaba demasiado soportar. El
ron ayudaba bastante, es cierto, pero al final fue inevitable caer en la
melancolía al final de la noche, fue imposible no sentir la culpabilidad de no
haberte dicho todo lo que me importas, lo que siento por ti, lo que te echo de
menos y lo difícil que es para mí sentir que verdaderamente estás lejos y no
saber ciertamente cuándo volveré a verte.
Pero entre toda esa melancolía, también había espacio para
la imaginación, que calmaba mi alma. Imaginé cómo sería nuestro reencuentro un
millón de veces, también me gustaba imaginar que volvías antes de tiempo y que
teníamos tiempo para nosotros, para disfrutarnos y recuperarnos de todo ese
tiempo separados. Y entonces, la carga se hizo más llevadera, de pronto me planté
en el día anterior a tu vuelta, escribiendo estas líneas y rogando por tener
noticias tuyas pronto.
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