Ella caminaba sola por las calles del pueblo que tan bien conocía. Tenía la mente a mil kilómetros de allí, solo se concentraba en poner un pie detrás del otro y en desviar la mirada cuando se sentía observada.
Levantó la mirada para cruzar de acera y vió a un antiguo conocido suyo. Ninguna novedad para ella. Sin saber por qué, el corazón le iba a mil por hora. Se concentró, le dio más volumen a su ipod y empezó a cruzar.
En su mente iba formulando mil maneras de pasar por su lado, se preguntaba si él la saludaría. La tensión iba en aumento.
Llegaron a la misma altura, se miraron a los ojos y un hola forzado salió de los labios de ella. Él le devolvió el saludo con una sonrisa. Ella parecía querer salir corriendo, él denotaba calma y serenidad.
Siguieron sus caminos hasta perderse de vista pero ninguno de los dos, había dejado de pensar en el otro todavía. Él se armó de valor, agarró su motocicleta, la puso en marcha y aceleró al máximo. La buscó por muchas calles, pero no la encontró y decidió guardar la moto en el garage.
Se bajó en la puerta y la vio. Ella venía hacia él con paso vacilante. Esta vez no se escaparía -pensó él- Apoyó la moto en la pared del interior del garage y se esperó a que ella pasara por delante. Cuando estaba en el lugar exacto, él alargó el brazo y le pegó un tirón.. Ella pegó un respingo e intentó soltarse, pero cuando vio quien la tenía agarrada, se quedó paralizada.
Él estaba temblando, la atrajo hacia sí, la acercó a él todo lo que pudo y la besó. Así, sin más, sin mediar palabra se fundieron en un beso cálido y suave. Sus corazones empezaron a latir más despacio y empezaron a disfrutar el uno del otro. Ella rodeó su cintura con los brazos, él apretó con más fuerza el abrazo que los unía. No podían parar, no sabían cuanto tiempo llevaban así,, pero ni tan siquiera eran capaces de pensar en algo que no fueran sus labios, sus manos, su piel... que ahora estaban unidos en un lazo inseparable. Los labios de él descendieron por el cuello de ella, ella se quedó quieta, saboreando el momento. No era capaz de digerir lo que estaba pasando, no sabía como había acabado allí, pero sabía que no quería que aquello acabase. Se dio cuenta de que llevaba demasiado tiempo deseándolo y que no se había permitido reconocerlo y ahora allí estaba, en los brazos del chico que menos se esperaba. Lo besó con fervor, la pasión era incontenible. Había un fuego recorriéndolos que estaba en plena llama. La cogió de la mano y la dirigió por la oscuridad. Se adentraron en la estancia buscando un lugar un poco más apartado y allí mismo se fundieron en uno.
Jamás contarían lo que había pasado a nadie, ni ellos mismo reconocían lo que sentían el uno por el otro aunque sabían que no iba a ser la única vez. Ahora habían desatado una pasión que llevaban mucho tiempo reteniendo, ahora ya no había vuelta atrás. Lo llevarían en secreto, no permitirían que nadie les quitase aquello, pero ahora ya no podían olvidarse, habían dejado una huella imborrable el uno en el otro, habían reavivado las cenizas del otro, volvían a sentir lo que creían que nunca volverían a recuperar. Sin saberlo, se habían arreglado mutuamente, se habían curado y ahora algo los unía con mucha fuerza.
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