De repente un día te levantas, te miras al espejo, y tienes la extraña sensación de no ser la misma. De haber cambiado demasiado. De sentirte como nunca te habías sentido.
Pero es solo un engaño, la antigua tú sigue ahí, bajo la piel, esperando a tus días oscuros para aparecer y recordarte que siempre estará ahí. Que lo que pasó no se irá, que lo que fuiste sigue ahí. Que hay cosas que no cambian.
Y deseas desaparecer, poder borrar el dolor, pero no tienes donde esconderte. La vida sigue, y tú debes seguir luchando, no puedes rendirte. No es un juego. Y lo cierto es que hay días que no es tan duro. Tal vez sea un espejismo, pero ahí está, tu sonrisa, abriéndose paso en tu cara. El corazón latiendo rápido, la adrenalina en aumento en la sangre. Y parece que el tiempo pasa demasiado rápido. Que los días se escapan de las manos. Y de repente ahí va, un año nuevo. Pues tocará vida nueva, aunque solo sea por seguir con el dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario