Después de tanta oscuridad, de bloquear sentimientos y pensamientos hasta dejar de sentirlos, y del frío, he decidido parar de una vez. No sentir estaba bien, porque me hizo centrarme en mí misma, repararme, quererme, ser completamente egoísta, y hacer las cosas que necesitaba hacer en un determinado momento. Pero lo cierto es que esta no soy yo. Ayer, recordé cuánto me gustaba estar ahí para alguien que me necesitaba, que estaba mal, y la gratificación que da haber colaborado, aunque fuera solo un poquito. Recordé cuánto me gustaba ayudar a los demás, comprender emocionalmente las cosas, y no solo intelectualmente, y en general, ser una buena amiga.
Porque al fin y al cabo, eso siempre me ha caracterizado, siempre fui una buena amiga por encima de todo. O eso creo yo. Aunque he cometido errores, como todo el mundo. Pero últimamente he estado tan centrada en mí, que no es que mis amigas me hubieran dejado de importar, creo que eso no podría pasar jamás, pero quizá no les he prestado la atención y comprensión que han podido necesitar. Parece que se me ha olvidado un poco cómo hacerlo. Pero todavía sé escuchar, todavía sé dar consejos, aunque ya no estoy segura de querer darlos. Yo no tengo la clave del mundo, y no puedo llevar siempre razón. Aunque ojalá. Aunque fuera solo por poder ayudar de verdad, y no sentirme inútil.
El caso es que estoy entrando en una nueva fase; y me estoy recuperando a mí misma. Cada día me siento un poco más como la "yo del pasado" pero solo en la parte positiva que me toca. Es decir, no voy a tirar por la borda todo lo que he aprendido. Pero quiero recuperar aquellas partes de mí, que siempre me han gustado. Además sigo en mi lucha interior intentando ser mejor persona cada día, hacer las cosas bien, pero ahora solo con quien lo merece.
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