¡Ya ha empezado! Ha llegado la primavera a mis venas.
Todo empezó hace unos días cuando un par de lágrimas se deslizaron por mis mejillas al finalizar un capítulo de una serie. Por fin, el llanto, un primer paso hacia adelante. Por fin algo de empatía, algo de dolor ante el dolor de los demás, valga la redundancia. Y es que hacía tanto tiempo que no me permitía sentir... y mucho menos si se trataba de sufrir por alguien que no fuera yo misma. Y eso, paradójicamente, me hacía sufrir. ¿Por qué? porque yo no soy así, porque si algo me caracteriza es la empatía, el saber escuchar, el saber ponerme en la piel de los demás etc. Es algo de lo que siempre me he sentido orgullosa, ya que siempre me gustó ayudar a la gente, y siempre me rompo los sesos intentando comprenderla. Es algo que siempre ha formado parte de mí, pero que tuve que apagar, y lo echaba mucho de menos, me hacía sentir peor persona, y durante un tiempo, me funcionó, pero ya es tiempo de volver a ser yo misma. Es tiempo de ser quien quiero ser.
La cuestión está en encontrar el equilibrio en la balanza que compartimos los demás y yo. Durante mucho tiempo puse a los demás en el lugar superior, hasta que salí demasiado dañada. A partir de ahí, me puse yo, pero al cabo de un tiempo, tampoco me hacía sentir mejor. La solución es el equilibrio, pero es muy difícil de conseguir. Tengo que conseguir no dejarme pisar, mantenerme firme ante mis convicciones, y sentirme bien conmigo misma, y al mismo tiempo, ser humilde, respetar a los demás, y no pisarlos yo. Siempre preferí hacerme daño yo, que hacer sufrir a aquellos que me importaban, pero ahora no estoy tan dispuesta, y a veces no sé defenderme de la forma correcta.
Ante tanta complejidad de pensamientos, solo me queda sentir la música, la naturaleza, y dejar que las cosas pasen. Ya no soy la persona que fui, tengo que asumirlo, aunque a veces, me eche de menos. Pero siempre puedo intentar ser una persona mejor, utilizar lo que he aprendido, y seguir aprendiendo cada día. Y disfrutar del momento, caminar mirando al frente, dejarme querer... esas pequeñas cosas que antes no sabía hacer.
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