lunes, 6 de junio de 2011
Exámenes, el entrenamiento de la vida.
Exámenes, tan solo una prueba más que nos pone la vida para superar. Así podemos demostrar nuestro intelecto, nuestra capacidad de esfuerzo, nuestra corrección al expresarnos... Para algunos de nosotros es pan comido, para otros solo cuesta un poco de esfuerzo el día de antes, los días de antes cuando estas en bachiller, pero hay gente, poca, sí, que estudia cada día, que le da un repaso a lo que ha explicado ese día el profesor. Lo que me lleva a preguntarme ¿Qué es más justo que apruebe el que menos le cuesta, pero que merece el aprobado porque cumple los requisitos, el que se esfuerza, pero en el último momento o el que está día a día esforzándose? Sigo sin saber responder a esa pregunta porque es difícil hacer justicia a lo que cada uno se merece. Pero sí puedo decir que ante el mismo problema cada uno reaccionamos de una manera diferente, lo solucionamos a nuestra manera. ¿Pero, si lo solucionamos, qué más da la forma? Como dice el dicho: El fin justifica los medios. No sé si eso se puede aplicar a todas las situaciones de la vida, pero en esta podría valer.
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