miércoles, 29 de junio de 2011

incertidumbre.

Qué fácil es hablar a veces. Decimos las cosas sin plantearnos mucho lo que acabamos de decir; no pensamos en la reacción que puede causar en el otro, tampoco nos aseguramos de contar realmente la verdad. Es más, ¿Podemos saber la verdad de algo? No creo que haya ninguna persona sobre la faz de la tierra que pueda asegurar que se conoce a la perfección. Y si no nos conocemos a nosotros mismos, ¿Cómo podemos pretender conocer todo lo demás?
Afirmamos cosas sobre nosotros mismos continuamente como por ejemplo cuando nos describimos a nosotros mismos ante alguien;
- Yo es que soy tímida, reservada, callada...
- Pues yo no te veo así, ahora mismo por ejemplo estás hablando conmigo como si nada.
Nos convencemos de algo y no nos damos cuenta de que nuestra personalidad tiene muchos lados dependiendo de la situación, de las personas con las que tratamos, de nuestro estado de ánimo etc.
Creo que las personas somos muy versátiles  y eso no quiere decir que no seamos nosotros mismos. Yo, por ejemplo, considero que soy muy polifacética, dependiendo de la situación puedo reaccionar de una manera pero siempre actúo según mis ideales y me doy cuenta de que puede ser desconcertante porque conmigo nadie sabe a qué atenerse. Lucho día a día por ir conociéndome, mejorando en algunos aspectos y cambiando otros ¿ Pero realmente llegará algún día en que me pare y sepa realmente quien soy y me quiera por ello? No tengo ni idea, pero supongo que todo forma parte del ciclo de la vida, ahora nadie sabe nada, somos jóvenes, y no podemos evitar ir cambiando. Mientras todo se convierte en un revoltijo no podemos saber nada con certeza, lo que nos lleva a liarnos más y a estar más confusos. Pero todo pasa y pronto llegará la estabilidad, la tranquilidad y para eso si que no habrá cambio.

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