Desde que nacemos adquirimos una cultura, un conocimiento de la vida y de las cosas que nos viene dado desde fuera. Nos enseñan como debemos comportarnos en cada situación, que debemos pensar, hasta que debemos sentir. Es cosa nuestra seguir estas pautas o no pero la sociedad, la familia, los amigos... ejercen una presión importante en ese aspecto.
Parece que los demás siempre esperan cosas de nosotros y sino actuamos como ellos esperan se sienten decepcionados y nos hacen sentir culpables; pero, ¿No nos estamos condenando a nosotros mismos? A veces somos infelices a causa de esta ausencia de libertad que soportamos pero a la vez infringimos esta opresión sobre los demás.
Todos los aspectos de nuestra vida están estudiados a fondo y determinados por unas pautas. Por ello mismo, nos sentimos acorralados y tenemos esa necesidad de escapar de todo lo que nos es conocido.
Vive y deja vivir; una frase tan simple y tan difícil de llevar a cabo.
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