-(...)Miedo, miedo a lo desconocido.
-No debes tener miedo.
-Es muy fácil decirlo, fácil imaginarme lejos de aquí, libre por fin, sin nadie que someta mi voluntad constantemente, dándole una oportunidad al destino de cumplir mis sueños, pero lo cierto es que todo el futuro es incierto y temo que algo salga realmente mal.
- Recuerda que siempre podrás volver, siempre tendrás quien cuide de ti, quien te quiera y te abra los brazos en la puerta de casa.
- Me da miedo perder a tanta gente, toda la gente que ahora forma parte de mi vida está condenada a desaparecer, hasta los pronósticos más positivos lo afirman. El problema es que yo no tengo a nadie más y que si esa gente desaparece, ya no me quedará nada. La familia sigue estando claro está, pero solo hay un par de personas que considero familia, el resto son igual de desconocido que el resto de la gente. Temo sentirme sola, temo que el sueño acabe convirtiéndose en pesadilla...
- Deja de pensar, relájate por un momento. Serénate, ¿no ves que cuantas más vueltas le das más complicado parece? Esto no te va a llevar a nada y lo sabes, solo vas a enloquecer con cosas que están totalmente fuera de tu control.
- Qué harta estoy de todo. ¿No podría ser todo un poco más fácil? La presión de saber que esta es una de esas cosas que te marcan la vida va a poder conmigo. El tiempo pasará rápido y se me echará encima, y después ya no habrá vuelta atrás.
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