Ojalá pudiera explicar esta desesperación que siento por dentro, ojalá pudiese describir como mi corazón late y se para a la vez en un mismo segundo, como soy feliz un par de horas y la más miserable después...
¿Cuál es el motivo? Ni yo misma lo sé. Supongo que tiene la culpa el maldito inconformismo del ser humano. Cuanto más tenemos, más queremos y eso es inevitable. De verdad que no puedo quejar últimamente. Esto viviendo mi sueño. Por fin trabajo en lo que quiero, y aunque es duro y todos los días acabo como si me hubiese atropellado un camión, es lo que de verdad me apasiona. Ojalá esto no se acabase nunca, porque son las pilas que me dan fuerza para vivir, para seguir adelante con una vida que todavía no ha cobrado sentido, que todavía no ha madurado, no se ha asentado. Pero aun así, siento que me falta algo. Como no. Y la verdad es que me faltan muchas cosas que quiero y que necesito en mi vida, pero tampoco puedo quejarme en exceso y soy consciente de ello.
¿Alcanzaré algún día todo lo que quiero? ¿Me conformaré con ello o me volveré una maldita superficial e inconformista? ¿Qué es lo que verdaderamente quiero en mi vida? Preguntas y preguntas dan vueltas por mi cabeza una y otra vez y a veces es más fácil acallarlas haciendo como que no existen, porque la verdad me gustaría disfrutar del momento porque una vez se haya ido, me arrepentiré de haberlo desperdiciado pensando en un futuro que tal vez no se haga realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario