miércoles, 14 de marzo de 2012

relax

Sumergiéndome en el mundo que he creado en mi mente donde no existen las presiones del mundo exterior. Respiro hondo, empiezo a relajarme, a olvidar todo aquello que durante el día me ha hecho pensar demasiado y que me ha puesto de mal humor. La música empieza a llenar el silencio que hay en mi habitación e intento concentrarme en ella para dejar que mis sentimientos salgan a flor de piel. Como imaginareis no estoy escuchando reggaeton, ni nada que escucharía un sábado por la noche sino una canción dulce y suave que me ayude a escribir. 
Las palabras empiezan a fluir solas, el teclado no para de sonar, mi mente empieza a despejarse, empiezo a cantar la canción que estoy escuchando, dándole todo el sentimiento que puedo y entonces consigo relajarme del todo. Me imagino un día diferente, en otra vida, sin todas estas preocupaciones que me llenan la cabeza ahora y me imagino tumbada en el césped tomando el sol en un día primaveral. Con los cascos puestos y con la cabeza en otra parte. Tal vez recordando momentos, tal vez montándolos en mi cabeza con ese arte que tengo yo para imaginar situaciones que me gustaría vivir, o que simplemente disfruto imaginando.
Por un momento imagino bailando, dando vueltas sobre mi misma al ritmo de una música que solo oigo yo. Sin importar si hay alguien viéndome, sin importar si el baile es el adecuado o si pisaré una piedra y me caeré torpemente. Tranquilidad, paz, felicidad, todo ello en una misma persona. Como en la naturaleza, he comprobado que no estoy en ninguna parte. A veces me alejo de la gente, o estoy en silencio, y no es porque me quiera marginar o porque me sienta mal sino por todo lo contrario, precisamente porque disfruto viendo la naturaleza seguir su curso; ver los animales comportarse libremente, verlos jugar, alimentarse, defenderse... todo es tan increíble y tan sencillo que no puedo evitar quedar impresionada. Me siento parte de todo eso y me siento en paz cuando estoy así, por eso me deprime estar entre cuatro paredes, porque me gustaría galopar al viento, correr sin rumbo fijo, notar el sol calentando mi piel y el escalofrío de una corriente de aire fría, sentarme a observar y no poder evitar imaginar como sería mi vida si hubiera nacido en otro sitio. Por ejemplo si hubiese nacido en un rancho, o en extremadura, o en andalucía... ¿Podría vivir toda la vida de esto? Quiero pensar que sí, puesto que ahora daría todo lo que tengo por ganarme la vida con esto que es lo que me apasiona; me apasiona la naturaleza, los animales, la soledad y la compañía a ratos, la libertad... No soy ninguna rebelde, yo creo que más bien soy un alma libre, simplemente. Y todas las ataduras me sientan como cuando capturan por primera vez a un caballo salvaje; me frustran, me entristecen, me enfurecen, y a veces hasta incluso hacen que me venga abajo y me rinda al no ver escapatoria posible.

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