Estaba pegada al portatil. Le encantaba sentarse con los pies en alto y apoyarlo sobre su regazo. Sentía el calor que desprendía el aparato como una bendición aquellos días fríos de otoño. Solo vivía de recuerdos, ya nada nuevo entraba en sus retinas, todo era rutina, rutina y más rutina. No se sentía preparada para volver a estresarse, a deprimirse y a cabrearse con el mundo. Odiaba vivir así, quería volver a estar de buen humor, a dormir hasta que le apeteciera y a relacionarse con la gente. Odiaba ser un fantasma que camina de puntillas por la vida, odiaba ser un tópico para todo el mundo. En cada lugar al que iba tenía una etiqueta diferente, que la aprisionaba, la encajaba y no la dejaba salir de ahí. Estaba harta de todo eso, sabía que lo malo solo acababa de empezar pero no sentía fuerzas suficientes para avanzar. La tristeza luchaba por apoderarse de ella.
- Sé fuerte- se dijo a sí misma- pero ni tan siquiera su fuerza de voluntad la salvaba ahora del desasosiego que le atormentaba.
Solo esperaba sacar fuerzas, buscar motivaciones de cualquier sitio, se iba a esforzar al máximo, esta vez no pensaba ir deprimida de un lado para otro como un alma perdida.Veía vidas completas y perfectas a su alrededor y eso la hacía sentirse miserable, pero también veía gente en peor situación, gente que estaba en esos momentos como estuvo ella años atrás. Eso la animaba a seguir, eso podría querer decir que poco a poco, peldaño a peldaño, podría construir su vida de ensueño. Pensaba crearse un ideal de vida y luchar para conseguirlo, no iba a depender todo de lo que hicieran los demás, no iba a excusarse en eso.
Se recostó hacia atrás y se dejó llevar por la imaginación. Allí estaría segura, allí sería feliz. Si su realidad no era perfecta, su imaginación la haría serlo. Imaginaba un montón de situaciones lejos de su alcance ahora, pero sabía que tal vez estuviesen a la vuelta de la esquina.
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