He estado observando a las chicas de hoy en día y me he dado cuenta de que la mayoría son unas inseguras. Con este me refiero a las adolescentes, no quiero decir que no haya gente mayor que también lo sea, por unos motivos o por otros, hay gente que no consigue madurar, que se queda estancada y que cada vez se va haciendo más pequeña. Algunas de estas chicas, tienen la autoestima baja y harían lo que fuera para que les hagan caso. No ven sus virtudes, solo ven defectos y se acomplejan con las cosas más tontas. Se sienten inferiores y sienten que nadie les hace caso. Por desgracia hay personas que se aprovechan de ellas porque son débiles y fáciles de manejar. Se aprovechan de los complejos para conseguir lo que quieren de ellas.
Ellas no lo ven de esa manera, piensan que por una vez alguien se ha fijado en ellas y creen todo lo que esa persona les diga y se enamoran tontamente. Creen que han encontrado lo que necesitan y se niegan a perderlo. Dan todo lo que tienen y el día que menos se lo esperan, les dan la patada.
Siento compasión por esta gente porque yo antes tampoco me quería nada. Antes no encontraba nada bueno en mi, y aunque me empeñaba en ser fuerte, en realidad era débil. Yo antes también me engañé a mi misma, llamando amor a algo que no lo era. Solo quería retener a esa persona y no me importaba lo que tuviese que hacer, dentro de unos límites, claro está. Ahora sé que fui una tonta porque a pesar de saber que él no me quería y que solo me estaba utilizando, quise seguir, quise estar a su lado y aunque siempre he creido que conseguí uno de mis sueños, ahora me doy cuenta de que quizá en ese momento fui feliz, pero me estaba engañando a mi misma e infravalorándome haciéndome aquello. Ahora es cuando me doy cuenta que me he dejado hecha pedazos por no quererme y por dejar que me usasen de ese modo y me asusta pensar que no voy a ser capaz de volverme a enamorar.
Por fin he aprendido a quererme y cada vez veo más virtudes en mi. Sigo con los pies en la tierra, sé que tengo que cambiar aun muchas cosas, y que sigo teniendo muchos defectos, pero ahora sé que valgo mucho y que si me esfuerzo puedo llegar muy lejos.
No me arrepiento de nada de lo que hice, eso forma ya parte del pasado. A pesar de lo que la gente diga, yo hice y haré lo que me dé la gana y si me gusta alguien haré lo que crea oportuno con esa persona. Porque aquí, que yo sepa, no hay ninguna monja, y si la hay, yo como yo no quiero serlo, no le debo cuentas a nadie de lo que hago. Mi pasado lo llevo colgado en la espalda y clavado en la frente por culpa de la gente que habla sin saber y que creen saber quien soy. Imagino lo que la gente piensa de mi cuando me ve, y me hierve la sangre. Pero yo he sabido cambiar, yo he reconstruido las ruinas que habían hecho de mi, y he aprendido a quererme tal y como soy y cambiar lo que yo quiero y no lo que los demás quieren y eso es lo que todo el mundo debería hacer.
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