miércoles, 11 de enero de 2012

tengo un problema... voy de bar en peor.

Abrazándome a mi misma por las noches, reparando esa ausencia que tu cuerpo ha dejado en mi cama y en mi misma. Leyendo una y otra vez las letras de las canciones que compartimos juntos, todo ha dejado de tener sentido para mi, todo empieza a parecer absurdo a mis ojos, ya no hay nada que pueda hacer sin recordar que me falta algo.
Veo la televisión con ojos vacíos, con semblante taciturno y una palidez extrema, se diría que parezco un fantasma sino fuera por aquellas veces que recuerdo algo y sonrío cambiando totalmente la expresión de mi cara. Recuerdo cuando me abrazabas tiernamente, diciendo que nunca te irías, que estarías ahí para siempre, para lo que necesitara y sonrío recordando lo bien que me hacía sentir aquello. Aún tengo tus besos latiendo por mi piel, aun  puedo sentirlos, aun puedo sentir el tacto de tu piel grabado en la mía. Será que hace poco que cerraste aquella puerta y bajaste aquellas escaleras para nunca más volver a pisarlas aunque confieso que yo ya he perdido la noción del tiempo, es mejor así, de esa manera no tengo que pensar que tal vez sepa de ti mañana, o tal vez pasado o tal vez dentro de unos minutos.
Ya no recuerdo por qué has desaparecido, ya no recuerdo la ira que se apoderó de mi al saber que ya no eras mío, tampoco me viene a la mente tus últimas palabras que adelantaron tu despedida, yo me quedé estancada en tu sonrisa y en tu último beso no me pidas que borre eso también.
Y así, estaré, aquí en un sitio donde nadie me encuentre hasta el día en que encuentres el camino de vuelta, el día que encuentres las migas de pan que fui dejando caer desde la ventana por si algún día pasabas por allí, pero yo no estaré esperándote.

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