El móvil comenzó a sonar, ella tensó sus músculos mecánicamente y se dispuso a contestar la llamada. Descubrió que esta vez no era su madre, tampoco ninguna compañía móvil ni ningún número que le sonase. Pulsó el botón verde e, intentando no sonar nerviosa, saludó a su interlocutor.
Resultó ser un chico que conocía pero que ya no recordaba, el tiempo había hecho que ella lo borrara de su memoria, ya que estaba acostumbrada a que la gente la olvidase con facilidad, se adaptó a hacer lo mismo y ya no solía pensar en ello. Aquel chico la había enamorado en un minuto y en un segundo la había desilusionado y ella decidió no tomar mucho tiempo tampoco en borrarlo de su mente. No entendía que hacía llamándola a estas alturas, pero no le dio tiempo a pensar mucho más ya que él seguía hablándole.
Le dijo que estaba por casualidad en su pueblo y que podrían verse si a ella no le importaba. Esto le sorprendió brutalmente ya que ella ya lo había expulsado de su vida y de su mente y no se le había pasado jamás por la cabeza volverlo a ver. Aceptó por simple curiosidad y notó como el corazón le iba a mil por hora sin saber muy bien por qué.
A la hora siguiente se encontraron en un bar cercano, se pidieron un par de refrescos y se sentaron a charlar. Ella temblaba nerviosamente, él la miraba lentamente, deteniéndose en cada centímetro de su piel. Ella recordó porqué le había querido tanto tras ver su sonrisa, tras recordar cómo hablaba, cómo gesticulaba, cómo la miraba... y se perdió en un mar de pensamientos que la sometieron al calvario de intentar que no se notara la cantidad de sentimientos que volvían a despertarse. Él siguió intentando hablar normalmente, pero se detuvo súbitamente y le dijo que saliesen fuera. Miró su móvil y le dijo que se iba ya pero que antes debía decirle algo. Ella quiso taparse los oídos, no quería oír nada que la hiciese estar ilusionada durante meses tontamente, pero no pudo evitar querer que dijera algo bonito. Él miró hacia los lados y le dio un beso. Le dijo que quería seguir en contacto con ella, que no la había olvidado y que en poco tiempo podrían estar juntos, que ya lo tenía planeado, que no pensaba dejarla escapar esta vez y que se arrepentía de haber perdido tantos años por el camino. Ella sonrío levemente pero no le contestó, giró por donde había venido y volvió a su casa llena de dudas.
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