Me gustaría empezar la historia por el final. Así podrá ser algo diferente a lo que estáis acostumbrados. Sentaos aquí, dijo con cierto tono autoritario y se concentró para empezar la historia.
El polvo quedó levantado y el camino vacío tras un breve instante. La paz se volvió a respirar segundos después. El aire, todavía olía a sangre, a polvo, a miedo (si es que el miedo se puede oler). El viento se mecía suavemente, levantando el polvo del camino que sumergía la escena anterior y evitaba que se hubiese podido ver algo. Los hombres se alejaron a paso ligero, los que podían al galope con sus caballos. Estoy seguro de que si hubiesen podido habrían salido volando.
Unos cuantos minutos atrás, las armas se habían disparado, los atacados se habían dispersado y los atacantes se preparaban para atacar con más astucia. Muchos hombres lograron huir o desertar pero otros no pudieron evitar lo que se les venía encima. Un estruendo tremendo se oyó a kilómetros de distancia, después, empezó el caos. Hubo una explosión por aquí, un temblor por allá, un rayo hacia el Norte, un relámpago hacia el Este y nada parecía tener sentido. Entonces apareció él y lo envolvió todo en un manto que impedía la visión a todo el que estaba dentro. Agitó los brazos como si pretendiese mover el aire que había a su alrededor, como si él fuera capaz de tal cosa, como si pudiera alguien mover el viento. Y después todo pasó muy deprisa. Cuando alguien fue capaz de recobrar la vista, lo único que pudo ver fue un par de cuerpos desmembrados de quienes antes habían sido tal vez soldados, un par de extremidades yacían en una parte y sus dueños al parecer bastante lejos de allí. No fue una escena horrorosa, tampoco fue demasiado sangrienta o vengativa pero suficientemente confusa como para dejar las mentes de un par de personas turbadas para siempre.
Creo que he sido capaz de contarlo sin nombrar todas aquellas cosas que os habrían hecho pensar que estoy loco, pero aquel día sucedió algo extraño, en eso coincidimos todos los que estábamos allí, y tal vez no todos hayamos sido encerrados en un manicomio, tal vez hasta yo algún día consiga escapar.
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