viernes, 6 de mayo de 2011

capítulo 3

Llegó la hora. Laura y su madre estaban aparcando cuando vieron el coche de ellos pasar por detrás. Salieron, se saludaron y entraron al restaurante. Laura, estaba tan nerviosa que podría decir que se le iba a salir el corazón por la boca. 
Empezaron a hablar, a preguntarse uno cosas del otro, insaciables. Cuando se quedaban sin nada que decir escuchaban la conversación de sus padres y comentaban algo. Fue fácil conectar, se llevaban de maravilla aunque Laura empezó a notar que Carlos, que así se llamaba,era un poco tímido y claro así era más difícil que pasase algo. - pensó ella. ya que Laura nunca había estado con un chico a no ser que los novios de infantil contasen. La experiencia de Laura con los chicos se limitaba a un beso robado que se dio con su primo de pequeña y a los chicos de los que se "enamoraba" y que nunca le hacían caso. Así que Carlos no podía esperar que se fuera a lanzar ella y si lo hacía estaba muy equivocado.
Cuanto más tiempo pasaban juntos más pensaba ella en como sería besarse con él, sentirlo cerca, escuchando su respiración. Quedaron algunas veces más y una de esas veces la madre de Carlos le propuso a Laura que se quedase a dormir ya que Teresa, la hermana de Carlos, podría compartir cama con ella. Laura aceptó encantada.
Cuando llegaron a la casa decidieron que pondrían tres colchones en el salón, así podrían dormir los tres juntos. Se tomaron un vaso de leche y se acostaron aunque Carlos y Laura no pensaban dormir. Pasaron horas y horas hablando, cogidos de la mano. Laura pensó que la noche no podría haber acabado mejor y al fin se durmieron. Al día siguiente, jugaron a la play, al ordenador, contaron chistes, fueron niños otra vez. Niños que solo querían estar en su mundo, en un mundo para ellos dos solos. Pero como era de esperar pasó el día y la madre de Laura fue a recogerla. Se despidieron y prometieron quedar pronto.

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