jueves, 26 de mayo de 2011
Tiempo, párate, quédate quieto, deja que viva un poco más.
Esta es la primera vez que voy a hacerlo sí, voy a dejar mi orgullo de lado. Porque te lo mereces, mereces que hoy llore por ti sin temor a ser vista. Mereces mucho más que eso, esta es la primera vez que veo la muerte de cerca y tras muchas veces imaginándolo nunca supe que me lo iba a tomar así. Sabía que el día en que empeorases iba a llegar pronto pero es que todo ha sido tan rápido hace unos meses aun podías hablarme, andar, e incluso de vez en cuando sabías lo que decías después todo fue muy rápido; dejaste de caminar, dejaste de ser tu, a pesar de que ya tenías tus desvaríos nunca habías llegado a esos extremos. Ya no podíamos cuidarte nosotros solos y tuvimos que internarte en una residencia. Nunca he visto a toda la familia apoyándose de esta manera. Nunca sabrás lo que nos costó tomar la decisión, nunca sabrás todo lo que sufrimos viéndote cada vez peor, pero lo que más pena me da es que no te pudieses dar cuenta de que te lo perdonamos todo. Nunca hemos sentido cariño por tu parte, es cierto, pero estabas ahí. Siempre has estado ahí y eres de las pocas personas que han pasado por mi vida que se ha quedado. Siempre estabas conmigo desde pequeñita, venías a por mí a dónde hiciera falta, tu casa siempre ha estado abierta para mi madre y para mí y no sabes cuanto te agradezco todo eso. Hemos pasado muchos años viviendo contigo y después de irnos yo seguía yendo todos los días. Es muy duro pensar que esos tiempos no van a volver, y más duro es pensar que no se cuánto te queda de vida y que todo cada vez va más rápido y las esperanzas son menores. Te echaré de menos, de verdad.Y aquí estoy como una tonta llorando y escribiéndote estas líneas que nunca vas a leer. Siempre recordaré que cuando no podías casi hablar la palabra que mejor te salía cuando te preguntaban era mi nombre.
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