jueves, 19 de mayo de 2011

sangre, venganza y pasión una mezcla no muy recomendable.

Y cuando la sangre dejó de gotear todo se paró por un instante, nadie sabía que iba a suceder a continuación. El cuerpo había desaparecido. ¿Cómo podía ser? ¡Si ni tan siquiera le había dado tiempo a parpadear! Y entonces las ventanas se rompieron al unísono. Todo el mundo empezó a gritar. ¿ Pero que diablos había pasado? Fue lo primero que se me vino a la cabeza tras ver aquel desastre. Y entonces empezaron a morir uno tras otro, los malditos críos que habían arruinado mi infancia. No sabía cuántas veces les había deseado lo peor, los llegué a odiar pero verlos aterrorizados a mi alrededor fue suficiente venganza. Yo no quería que murieran. No soy tan cruel, créanme. Además lo quisiera yo o no en el fondo los quería, habían sido amigos míos toda la vida. Durante las dos horas siguientes yo me limité a sentarme en el suelo con toda la ropa manchada de sangre pero, ¿Qué iba a hacer sino? No estaba yo para moverme de allí, pues las piernas dejaron de funcionarme hacía rato y tras ver al último de mis compañeros partirse por la mitad no es que tuviera ánimos para irme de fiesta. No sabía quien había sido el asesino pues su velocidad me impidió verlo en todo momento pero algo sí sabia, y es que ese tipo fuera quien fuese no era humano. Lo que no logré entender por muchas vueltas que le dí es porque yo seguía viva. No es que yo fuese mejor persona que los demás ni tan siquiera destacaba en las notas. No merecía vivir más que los demás o eso pensaba yo.
- Entonces según tu versión de los hechos, alguien a quien no pudiste ver en ningún momento, ¿mató a todos tus compañeros y se largó sin más? ¿No es un poco sospechoso eso? No quiero pensar señorita que nos está mintiendo pues su condena a muerte está en juego ¿ Que más nos puede contar? ¿Qué pasó después?
-  Sé de sobra que no me creen yo tampoco lo hubiese creído si alguien me lo contase ¿Pero que podría ganar yo? Solamente me declararíais enferma mental y me internaríais y para eso prefiero estar muerta créanme. 
Bueno continúo con la historia...
No pude contener las lágrimas tras asimilar lo que había pasado y de tanto llorar me cansé tanto que acabé durmiéndome. Cuando me desperté supe que no estaba en el salón de baile precisamente pero no entendía como había llegado hasta allí.
Tras levantarme pude comprobar que alguien me había cambiado de ropa y me había limpiado la sangre de la cara. Alcé la voz con la esperanza de que quien fuese que me había llevado hasta allí se dignase en presentarse. Pero no lo hizo. Así que sin dudarlo me tumbé en la cama que habían preparado para mí. No me atreví a salir de allí, además no tenía fuerzas. Y no entiendo por qué pero volví a dormirme. Pero esta vez no tenía sueño debieron de drogarme con algo pues no se cuanto tardé en despertarme de nuevo.

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