lunes, 16 de mayo de 2011

Capitulo 7

Llegó el día y después de un café con la familia, decidieron que ya era hora de enseñarles el nuevo terreno que habían comprado. Carlos le explicó a Laura que allí construirían una nueva casa y que venderían su otro campo. Estaban empezando a coger confianza y cada vez era más fácil estar juntos. Cuando empezó a oscurecer Carlos invitó a Laura a escuchar música dentro del coche. Le preguntó que tipo de música le gustaba pero ella se limitó a responder que de todo tipo y miro para otro lado. Conectó el aparato y puso el CD de melendi. Era el primer trabajo de este artista y Carlos se sabía la letra de memoria. Laura solo había oido una canción en la radio y no le había llamado mucho la atención pero claro no se puede judgar a un artista por un solo single y menos de la radio así no se quejó. Carlos le explicó lo que querían decir las letras de las canciones y poco a poco Laura empezó a cogerle el gusto a aquella música.
Llegaron a una canción que parecía un tango y Carlos empezó a cantársela. Decía algunas frases de la canción y gesticulaba cada palabra. Laura escuchó muy atentamente la letra de aquella canción, no era capaz de concentrarse mucho pero hubo una frase que se le quedó grabada a fuego decía algo así -" Vivo a tres palmos del suelo desde el día en que te vi". Lo repetía una y otra vez mirándola fijamente y Laura no sabía a donde mirar. Fue un gran detalle que siempre quedaría en su memoria.
Siempre que veía una escena parecida en alguna película le parecía lo más vergonzoso y ridículo del mundo pero ahora que lo había vivido con una persona especial no podía verlo con los mismos ojos. No podía dejar de recordarlo y ni ella misma se creía a veces haber conocido a alguien así. De solo pensarlo el corazón no dejaba de acelerar podría decir que ahora sabía lo que era sentir el corazón de verdad. Quizá no había pasado nada todavía entre ellos pero no hacía falta. Ya habían dejado huella el uno en el otro para siempre.
Salieron del coche ya impacientes por respirar el aire fresco, y ver las estrellas. Andaron un poco por el terreno y se sentaron en unas piedras para poder estar solos un poco más. Empezaron a hablar de sus mejores amigos y a contarse anécdotas y sin quererlo acabaron hablando de parejas. Laura le contó su situación y le dijo que había sufrido bastante pero que aun no había tenido novio. A Carlos esto le pareció chocante, pues no podía entender por qué nadie se había fijado en ella.
- De verdad, Laura, no me creo que no haya nadie que se haya fijado en ti si eres guapísima y además eres muy simpática.
- En clase me dicen que soy fea desde siempre además sé que me sobran unos quilos y ¡ Mira mi pelo! siempre está encrespado ¡parezco un león.!
- ¡No digas eso anda! tienes unos ojos super bonitos y tu pelo no tiene nada de malo. Y bueno gorda, sí, cuidado no vayas a reventar.
Tras esto estallaron a reir sin parar pues los dos sabían que no era para tanto.

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