Siento la presión de todas esas personas que me han dejado incompleta. Historias sin final que llenan mi memoria. Veo como las vidas de esas personas han avanzado y yo, siento que aunque me esforcé por avanzar, no he podido obligar al corazón a sanar automáticamente. Solo pienso que se me acumulan personas que olvidar y que yo cada vez que veo sus nombres en la pantalla siento un crujido en mi interior. Les eché un poco de arena con una pala rápidamente, pero creo que con el viento, esa arena, ha empezado a desaparecer, y otra vez vuelven a sobresalir por encima del suelo nuevo.
A lo mejor es aburrimiento; si tal vez sea eso, no puede ser que vuelvan a dolerme las mismas heridas otra vez. Debe ser que no tengo mucho en lo que pensar últimamente, debe ser que no hay suelo nuevo que pisar, que otra vez esta maldita rutina me asfixia y me aleja de los que quiero. Estoy un poco cansada, siento estar distante en ocasiones, pero creo que no tengo fuerzas para más. Soy feliz, de verdad que sí, más de lo que lo he sido normalmente y eso es gracias a las personas que me enseñaron no solo a sonreír, sino a gustarme la idea de sonreír. Esas personas me enseñaron a pisar fuerte cuando yo andaba de puntillas, y me enseñaron que sonriendo se vive mejor. Todo lo malo se lleva mejor con una carcajada y si perdemos el sentido del humor ¿Qué nos queda?
Hoy afirmo que soy alegre, que sonrío aunque el cielo se me caiga encima después. Los días son la mitad de largos, gracias a esto. Recuerdo cuando iba hecha pedazos por ahí, compadeciéndome a mí misma, sin poderlo evitar. Vivía en la depresión continúa, lo tenía como modo de vida, como escudo. Ahora he aprendido que se puede vivir de otra manera, que se puede ser feliz con poco y que lo poco es mucho pero no puedo evitar caer de vez en cuando en abismos que aun quedan de mi antiguo yo. Me gusta sentir el aire en mis ojos, que derraman lágrimas sin querer y sentir que aun quedan sentimientos en mi, que aun hay algo que puede hacerme llorar, sentir algo que no sea amargura o frialdad. Estoy evolucionando poco a poco en lo que quiero llegar a ser, espero llegar algún día a enorgullecerme de quien soy de lo que hago con mi vida pero hasta entonces, pelearé, lloraré, gritaré al viento con toda mi rabia y sonreiré ante todo.
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