Cogió la bicicleta, empezó a pedalear todo lo fuerte que podía y, cuando ya alcanzó la velocidad deseada, empezó a gritar. Subía y bajaba las cuestas que deformaban la carretera, mientras cantaba una canción a todo pulmón. Era demasiado feliz como para quedarse en casa sin hacer nada, necesitaba gritarle al mundo lo feliz que era, y ya que sabía que a nadie le iba a interesar, decidió gritárselo al viento.
De repente, un coche se cruzó en su camino y estuvo a punto de atropellarla, pero eso, solo le hizo tener más adrenalina recorriendo sus venas. Miró hacia atrás y vio como el sol se escondía detrás del castillo de su pueblo. Aquella imagen le conmovió, adoraba ver el atardecer y eso le recordó que no tenía demasiado tiempo de luz para volver a casa. Cambió de dirección y emprendió el retorno a casa, mientras sentía como el aire le despeinaba y enredaba el pelo. No le dio ninguna importancia, no pensaba que nadie la fuese a ver. El sudor recorría su frente y descendía por su cara lentamente mientras ella pedaleaba forzosamente para subir la última cuesta. Y antes de que le diese tiempo a parpadear, apareció ante ella un mochuelo cayendo hacia el suelo. Se quedó extrañada al verlo, eso no podía ser muy normal en un ave de aquel tipo y decidió bajarse de la bici. El pájaro aterrizó en el suelo haciendo una maniobra bastante forzosa. Resultó que tenía una pata rota y por eso, no podía continuar volando. La chica, sin pensarlo dos veces, lo recogió y lo sujetó con una mano. Con la otra, sujetó la bici, y continuó su camino.
Cuando llegó a su casa, decidió que debía observarlo para ver si podía curársela y vio que tenía una nota enganchada en la pata que estaba supuestamente rota. En ella ponía: Querida Rosa, espero que mi pájaro sepa llegar hasta ti, llevo meses enseñándolo a buscarte. Te envío esta nota para decirte algo que nunca he sido capaz de decirte en todos los meses que llevamos siendo amigos; Lo cierto es que me enamoré de ti pasado el primer mes, cuando empezaste a abrirte conmigo, y a contarme todas tus cosas y después no se cómo, necesitaba más cada día y no podía dejar de pensar en ti. ¿ Por qué te digo esto ahora te preguntarás?
Es muy sencillo, he recibido una oferta de trabajo. En una semana me voy a Londres a vivir y no sé si volveré a verte. No sé que estarás pensando ahora mismo, pero, ¿ Te vendrías conmigo?
PD: El pájaro sabe volver solo, así que solo tienes que enviarme tu respuesta. Besos.
Ella empezó a temblar, algo en su interior le decía que ya sabía todo aquello y que no debía pensárselo mucho, pero su cabeza le recordaba que no era todo tan fácil. Cogió un boli y un papel y escribió lo siguiente: Ahora mismo estoy hecha un lío, por favor no te vayas sin que quedemos antes, no sé que va a ser de nosotros. Y lo ató a la pata del pájaro y lo lanzó a la calle.
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