El otro día expuse en voz alta un par de pensamientos que nunca había conseguido sacar. Entre ellos está esta pregunta: ¿Qué hay de malo en mi? Tengo que preguntármelo, no es que considere que soy perfecta, es que me esfuerzo por buscar mis defectos para corregirlos, y, hasta ahora, eso es lo que he estado haciendo. Sé que hay cosas que aun debo mejorar, pero no puedo dejar de preguntarme si hay algo más que yo no veo y que los demás si, pero no se atreven a decirme. A la vista está que mis relaciones personales son totalmente efímeras, mucho más que las del resto de personas normales. Si echo la vista atrás puedo contar con los dedos de una mano las personas que han sido amigas mías durante más de 5 años y bueno de relaciones con los chicos ya ni hablamos. Es algo que me preocupa, ya que no soy tan engreída de pensar que son los demás los que tienen la culpa. Además, si ese fuera el caso, al cambiar de amigas habría solucionado el problema, pero la verdad es que sigue ahí latente, lo noto. A veces cuando digo algo en voz alta en presencia de más personas, estas, se vuelven hacía mi y me miran raro, como si acabara de decir algo impensable, no sé, quizá sea solo una impresión mía, pero muchas veces me siento fuera de lugar. En el caso de la gente que ha aprendido a conocerme, sé que me aceptan como soy, y que me aprecian, pero no puedo evitar preguntarme ¿Cuánto durará ese aprecio? ¿Cuánto tardaré en cagarla?
He de reconocer que cada día voy con más cuidado de lo que digo o lo que hago por miedo de perder a las personas que más aprecio, y la verdad es que me gustaría ser un poco más libre, no analizar todo el tiempo los pensamientos y reacciones de los demás, pero creo que ya no puedo evitarlo. Siento que ya no podría perdonarme perder a más personas, ya no podría soportar estar sola otra vez. Porque la felicidad, es como una droga, engancha y, la vida antes de ella parece ya muy lejana e imposible.
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